Psicología y Astrología III

hd-wallpapers-solar-system

A Dinamica del Inconsciente

Howard Sasportas

El Sí Mismo Verdadero

Lo que normalmente exhibimos ante el mundo – nuestra máscara o persona – no es aquello que realmente somos. El Sí mismo verdadero es aquello que somos por debajo de esa máscara. Todos usamos máscaras. La máscara es el “Tú de cada día”, es decir, las partes de cada uno de nosotros que dejamos ver a los demás. Rowan dice que “la persona” o máscara, es la imagen positiva pero falsa del Sí mismo. Por debajo de ésta se encuentra lo que Rowan llamaba “la imagen negativa del Sí mismo”, lo que los jungianos llaman “la sombra”. Si son sinceros consigo mismos, la mayoría de los presenten reconocerán que lo que sucede dentro de ustedes es mucho más de lo que dejan ver hacia fuera. En los grupos de terapia he visto muchas veces cómo funciona este mecanismo. Por ejemplo, alguien que acaba de ingresar a la terapia puede parecer muy seguro de sí, “muy armado”. Hasta es probable que uno lo envidie, y que se diga: “Qué maravilla, si yo pudiera ser así”. Después, durante la evolución del grupo, esa persona empieza a abrirse y a mostrar las partes más escondidas dentro de sí. Deja ver que está asustada, que cree que es fea y que ya no puede seguir soportando más frustraciones en su vida. Si hubiera continuado mostrándose como al principio, jamás podríamos haber sospechado todo lo que había por debajo de la superficie. Pero cuando alguien se quita la máscara, entonces podemos ver con más profundidad y distinguir su segundo nivel: su imagen negativa de sí mismo, su nivel de sufrimiento.

Aquellos de ustedes que estén haciendo cartas natales ya saben a qué me refiero. Generalmente, las máscaras que usa la gente son aquellas partes de su carta que les gusta más, y que no les molesta exhibir en público. Aunque no sea consciente de ello, una mujer puede estar muy bien dispuesta a mostrar al mundo su conjunción Luna – Neptuno, pero al mismo tiempo tratará de ocultar su Marte en cuadratura con Urano, que es más dominante y le causa más problemas. Nuestra máscara está hecha de los fragmentos de nuestra carta natal que estamos dispuestos a mostrar en cualquier ámbito o circunstancias. Pero para complicar aún más las cosas, no faltan entre nosotros quienes andan escondiendo lo mejor que tienen. Quizás nos les guste que una parte de ellos sea blanda o se emocione fácilmente, de modo que no muestran esa parte, ni la reconocen siquiera. Quizá hayan sido creados bajo la creencia de que si son demasiado “Buenos”, la gente se aprovechará de ellos. Las partes que más nos gustan de nosotros son las que mostramos de buena gana al mundo, las que no nos gustan o las que no somos capaces de aceptar van a integrar la sombra o la imagen negativa del Sí mismo.

Muchas personas se resisten a la terapia o cualquier otra forma de mirar dentro de sí mismas porque tienen miedo de no ser capaces de enfrentarse con lo que hay de negativo en ellas. Incluso, cuando alguien ha aceptado ya el proceso terapéutico, es frecuente que se presenten resistencias cuando le toca mirar más en profundidad sus motivos y temores ocultos. El problema, sin embargo, reside en que para llegar al Sí mismo verdadero hay que despojarse de la máscara y enfrentarse con lo que ésta oculta. Para tener la vivencia del Sí mismo verdadero o auténtico, hay que abrirse paso a través de los mandatos parentales y sociales que nos dicen “cómo debemos ser”. Para hacerlo hace falta cierto coraje: el coraje de ser quien se es. Contactar con el Sí mismo verdadero no significa que uno alcance un estado de permanente dicha o de beatitud; sino solo que es libre de vivir la vida con todos sus dolores y alegrías, sin ocultarse detrás de defensas ni fachadas rígidas. Ya hemos hablado cómo de niños, a menudo perdemos contacto con el Sí mismo verdadero para adaptarnos a lo que quieren de nosotros nuestros padres.

Como astrólogo, me encuentro con frecuencia en la situación de tener que “dar permiso” a alguien para que actualice en su vivir aquellas partes de su carta que no se anima a expresar porque le dan miedo. Muchas veces, las ha suprimido porque en su niñez o en el resto de su desarrollo nadie lo estimuló a ser de esa manera, o incluso porque no se lo permitieron. En todo caso, hacerles ver que está bien “ser de esa manera” es el primer paso que puede llevarlas a conectarse nuevamente con partes de sí mismas que han rechazado.

Oyente: Lo que usted está diciendo suena a aceptación de uno mismo.

Howard: Pues exactamente de eso se trata.

Hay otras maneras de explicar los diferentes niveles de la psique. David Boadella habla de tres grandes divisiones: la máscara, el sufrimiento y la paz. El nivel más superficial de la psique es la máscara que todos llevamos, lo que presentamos al mundo, lo que dejamos ver a la gente. Con frecuencia, bajo la máscara ocultamos el sufrimiento. Generalmente procuramos ocultar las heridas y las frustraciones que hemos vivido. Pero por debajo del sufrimiento está la paz. Es el nivel más profundo de la psique: el puro ser, el silencio y la Entidad que subyace en todas las cosas, no importa lo que esté sucediendo.

máscar

Para alcanzar esa paz tenemos que atravesar el nivel del sufrimiento. Muchos, jamás encuentran la paz, porque no están dispuestos a mirar lo que está oculto dentro de ellos. No quieren pasar por la zona de sufrimiento, porque tienen miedo de quedarse desorientados.

Oyente: ¿Está señalando implícitamente que es mejor encontrar primero el Sí mismo verdadero antes de intentar elevarse hasta el Sí mismo Superior?

Howard: En general si. Algunas personas se limitan a llevar en su vida una máscara de paz: su imagen “positiva pero falsa” de sí mismas, es la imagen de que son seres iluminados y realizados, pero no han explorado su sufrimiento ni se han asomado a lo que Rowan llama la “imagen negativa de sí mismos”. Jamás han profundizado en su propia psique. Por debajo de su máscara de espiritualidad están al acecho impulsos, presiones y complejos sin resolver.

Oyente: Entonces, lo que usted da a entender es que uno puede volcarse a la espiritualidad en el intento de evitar enfrentarse con el sufrimiento y el dolor.

Howard: Puede ser así. Hace unas semanas di una conferencia sobre astrología en una organización dedicada a los estudios espirituales. Como resultado de la charla, varias personas del grupo me pidieron lecturas y me quedé sorprendido por lo dolorosas y difíciles que habían sido sus vidas, y la cantidad de cólera y depresión no resueltas que – pese a toda su espiritualidad – aún seguía bullendo en ellas bajo la superficie. No tenían ningún contacto com su cuerpo. Hay gente que se vuelca a la espiritualidad como una manera de evitar el sufrimiento. Tienen miedo de su cólera, y buscan las maneras posibles de trascender esas emociones.

Hay personas que en nombre de la espiritualidad reprimen lo que a su entender es negativo en ellas. Pero yo no creo que podamos trascender ni transformar nada que estemos negando. Hay una línea muy tenue entre negar y reprimir. Uno puede reprimir algo y creer que lo há dominado, pero, ¿cómo se puede dominar algo que se ha reprimido, o cuya existencia se há negado?. Es necesario aceptar el dolor, la cólera, la depresión, la frustración y el cuerpo mismo. Son parte de la vida, y antes de poder transformarlos o trascenderlos es necesario explorarlos y aceptarlos.

En su libro “No Boundary” (Sin Fronteras), Kevin Wilber subraya un punto importante, a saber, la forma en que la civilización occidental escinde el cielo y el infierno. Tendemos a ver el cielo como el lugar donde residen todos los términos positivos de los pares de opuestos. Es allí donde está el bien, no el mal; la luz, no la oscuridad; el amor, no el odio. Y en el infierno vemos el lugar donde existen las partes negativas de esas polaridades. Wilber dice que es un error definir el cielo como el lugar donde están solamente las mitades positivas de esas oposiciones; él lo define, mas bien, como el lugar donde quedan trascendidos todos los opuestos.

No se puede tener lo bueno sin lo malo, lo luminoso sin lo oscuro, ni el amor sin el odio. Son polaridades que van de la mano y se definen la una a la otra. Al aceptar ambos lados, es posible dejar de estar atrapados en la red de la dualidad. Si uno piensa que es totalmente bueno, suprime lo que considera malo en sí mismo. Si cree que es totalmente malo está negando lo que tiene de bueno. Pero si pudiéramos aceptar que tenemos tanto lo malo como lo bueno (el amor y el odio), entonces no seríamos ni la una cosa ni la otra, sino alguien que integra a ambas. De esta manera, nuestro centro de identidad y de consciencia se desplazaría a un lugar superior, o más amplio, que trasciende la dualidad.

John Rowan analiza el concepto hegeliano de Dios como trinidad. “Dios como el uno es positivo”, todo amor, “Dios como el outro” representa el dolor, el sufrimiento y la negatividad. “Dios como el tercero” reconcilia al uno con el otro. Les daré un ejemplo muy simple. A uno le sucede algo negativo, y sin embargo, a causa de esa experiencia, llega a tener cierto conocimiento o entendimiento que quizá no habría alcanzado de otra manera. Si tal es el caso, ¿cómo uno puede seguir diciendo que esa experiencia fue mala, cuando lo que produjo fue positivo? Esta es una de las maneras en que se reconcilian los opuestos.

En la mitología, Poseidón (Neptuno) era dueño de un hermoso palacio de oro en el fondo del mar, pero ávido de posesiones mundanas, salió a disputar con Zéus y otras deidades el poder temporal y la propiedad de la tierra. Sin embargo, sus batallas por posesiones mundanas eran batallas perdidas. Se imaginaba toda clase de objetos y lugares que satisfarían sus ansias de completud, pero jamás los conseguía. Colérico y decepcionado, volvía a refugiarse en la profundidad del mar, y a redescubrir su basto palacio de oro, que nadie le disputó jamás. En la casa donde se encuentra Neptuno puede que busquemos en las cosas externas nuestra totalidad perdida. Pero sólo si miramos hacia dentro podremos encontrar la realización que buscamos.

Si uno se considera inadecuado, tiende a buscar desesperadamente personas que lo amen, sin embargo, aunque centenares de personas le jurasen amor eterno, todavía no se sentiria digno de él. Probablemente sea necesario indagar en los primeros años de vida para descubrir y elaborar lo que nos hizo sentir por primera vez indignos de ser amados.

En última instancia, todos necesitamos encontrar el amor que viene de adentro en vez de tratar de importarlo de afuera. Las personas que nos aman pueden ayudarnos a que nos amemos, pero si no hay, para empezar, un sentimiento lo suficiente sano de amor por nosotros mismos, es difícil que creamos que alguien nos ame de verdad.

En términos astrológicos, estamos hablando de emplazamientos tales como, Saturno en Aries, en Cáncer, Leo o Capricornio, o Saturno en las casas primera, cuarta, quinta o décima, o Saturno en aspecto difícil con el Sol o con la Luna.

moon-cold-lake-reflections

Enfermedad Mental y Astrología

Laura Morandini

Este artículo es el primero de una serie de escritos sobre las correspondencias entre enfermedad mental y la astrología. En próximas entregas estaré publicando sobre Neurosis, Psicosis Maníaco-Depresiva, Psicopatía, Anorexia y Bulimia Nerviosa.

Definimos la Psicosis como la enfermedad mental donde las funciones psíquicas se encuentran tan afectadas que la persona que la padece no puede cuidar adecuadamente de sí mismo, controlar sus impulsos, establecer un correcto juicio crítico de la realidad ni tener conciencia de sus propias alteraciones, lo que deriva en una incapacidad para adaptarse a su mundo social. Todo ello da lugar a que se le considere peligroso para sí mismo y para los demás.

En la Edad Media la locura era considerada como una posesión demoníaca, donde se encontraban los “posesos convulsivantes” (Urano) y por otra parte, los “posesos delirantes” (Neptuno) denominados actualmente esquizofrénicos. A finales del siglo XIX el psiquiatra alemán Kraepelin formuló las primeras clasificaciones psiquiátricas llamando al trastorno “demencia precoz” por su aparición temprana (adolescencia). Posteriormente Bleuler, más que fijarse en el tiempo de aparición se centró en la forma clínica de la enfermedad (signos y síntomas) y la llamó “esquizofrenoi”, es decir, esquizofrenia o mente dividida.

En el esquizofréncio encontramos la incapacidad para distinguir entre el mundo externo y su propia vida psíquica (alejamiento de la realidad), considerando sus impulsos, ansiedades y fantasías como algo que tiene una realidad externa y objetiva. Ello da lugar a errores en la percepción por lo que la persona experimenta percepciones sin que exista el estímulo externo que la justifique (Alucinaciones). También existen las llamadas ideas delirantes, por la cuales la persona juzga como un hecho real aquello que sólo es una fantasía o deseo inconsciente. Por ejemplo, creerse perseguido erótica o agresivamente por otro (delirio erotomaníaco o de persecución/Plutón), estar signado por un destino excepcional (delirio megalománico/Júpiter-Leo) creer ser un nuevo profeta, mesías (delirio mesiánico/Neptuno/Piscis).

Lo más característico de los enfermos psicóticos es el aislamiento y sobretodo el aislamiento afectivo. El enfermo evita el contacto con los demás mostrándose indiferente y al mismo tiempo irritable e hiposensible (casa XII). De allí inestabilidad en su conducta, pudiendo surgir comportamientos agresivos inesperados sin motivo aparentemente. Lo que domina a la persona es el miedo paralizante.

Las psicosis se dividen en dos grandes grupos:

a) Orgánicas: en las que existe una patología cerebral o somática general (tumor, esclerosis, traumatismo, etc).

b) Funcionales: en las que no existe una alteración orgánica concreta desencadenante del trastorno psíquico, por tanto su origen se atribuye a factores psicológicos. Existen diversas corrientes y teorías que intentan explicarlas.

Clínicamente se expresa con alteraciones en:

a) Pensamiento: delirios, asociación de ideas incongruentes e incomprensible para quien escucha, razonamiento distorsionado por la intrusión de temas personales.

b) Percepción: alucinaciones visuales, auditivas, cinestésicas.

c) Afectividad: humor y reacciones emocionales inapropiadas al contexto. Falta de reacción emocional, disminución o aplanamiento afectivo.

d) Voluntad: inhibición, falta de impulso, falta de iniciativa, obediência automática o por el contrario obstinación extravagante y negativismo, manifestándose este último por el impulso a realizar lo contrario de lo que se pide al enfermo. También puede presentarse falta total de movimiento, mutismo, catatonia, etc.

Desde el punto de vista de la socialización y adaptación al medio social vemos un completo desinterés por las relaciones interpersonales, necesidad de aislamiento y dificultad para cumplir con las demandas sociales (Casa XII).

a_blue_sun_low_in_the_sky_over_an_ocean_with_rocks

Correspondencias Astrológicas

Las Características principales de las Psicosis se corresponden astrológicamente con la energía de Neptuno, el signo de Piscis y la casa XII. Pudiéramos clasificarlo de la siguiente manera para fines didácticos:

1. Fusión y/o desintegración de la identidad (Piscis).

2. Predominio de la fantasía sobre la realidad (Neptuno).

3. Aislamiento, necesidad de soledad. Indiferencia por crear vínculos (Casa XII).

La energía de Neptuno tiene la finalidad de conectarnos con lo invisible. Nos lleva a tomar conciencia de que todos somos Uno. Es la energía que nos conecta con el Creador.

El Ego ha transitado por la rueda de encarnaciones y experiencias de las demás energías planetarias y, al llegar al final del ciclo siente la nostalgia de haber pertenecido al Todo (Dios, Self, Cosmos) lo que se manifiesta en una actitud melancólica hacia la vida, caracterizada por una añoranza. La forma como se canalicen estas energías dependerá del nivel evolutivo de la persona, pudiendo vivirse a un nivel inferior a través de la evasión (drogas, alcohol, adicciones, enfermedad) o a un nivel superior a través de la sublimación e inspiración (artistas, creativos, iluminados, místicos, canalizadores). Neptuno son nuestras imágenes internas, lo que soñamos y anhelamos en la vida, podemos vivirlo de forma creativa o destructiva, creando lo soñado o dejándonos atrapar e inundar por las aguas neptunianas de la locura y las adicciones.

La mejor forma de vivir esta energía para un Neptuniano es tener una profesión de ayuda a otros. La clave aquí es “servir o sufrir”. Todas las actividades que están destinadas a calmar el dolor de otro tienen que ver con Neptuno/Piscis. Si no se vive como una actividad de ayuda se vive como alguien enfermo de quien debemos cuidar, o bien viviendo la enfermedad en carne propia, imponiéndose el destino para que vivamos esta energía.

Neptuno tiene la función de desestabilizar y ablandar al Ego con la finalidad de que tome conciencia que no todo depende de la voluntad personal (en oposición a Virgo). A un nivel colectivo, enseña lo que es el amor incondicional a través del sufrimiento y despertando el sentimiento de compasión, que bien difiere de la “lástima”. La compasión permite conectar empáticamente con otros, y esto sucede generalmente si se ha pasado por experiencia dolorosas. La compasión conecta en “sintonía” con otros, sabiendo que se es vulnerable al sufrimiento. Negativamente es el sentimiento de lástima y vergüenza, lo que coloca en posición de superioridad respecto al que sufre y mantiene la distancia afectiva ya que consideramos que el dolor es una experiencia que no puede tocarnos.

Otro estado de trabajo de Neptuno en su forma constructiva es la del artista. Tiene la función de ser un canalizador, ser una herramienta y servir como transmisor de verdades eternas que puedan quedar plasmadas a través de la música, la pintura, el arte en general. Llega al colectivo tocando las fibras sensibles de otros dando una expresión provechosa a su creatividad.

Otra manifestación de la energía de Neptuno es a nivel emocional: sentir lo que otros sienten. Las personas con Neptuno fuerte en la carta o energías en la Casa XII son como esponjas, absorben las energías de otros, se conectan de manera inmediata con el medio ambiente y se cargan generalmente de los pensamientos negativos, manifestándose como síntomas físicos o depresiones.

Así como esta energía nos conecta con otros, en un nivel más sutil, Neptuno permite conectar con los mundos invisibles. Las personas con fuertes energias de Neptuno/Piscis o emplazamientos en la XII puede ser un vidente involuntario y todo vidente involuntario debe estar preparado sobre las leyes espirituales, para comprender qué sucede dentro de sí y poder canalizar correctamente estas energías. Debemos saber que tener capacidades paranormales no es necesariamente sinónimo de evolución.

Las personas que llegan a ser médium y establecen contacto con los mundos sutiles e invisibles, conectan en un principio con las formas más bajas de energía, y de allí que puedan entrar en contacto con espíritus obsesores, lo que posteriormente genera lo que conocemos como locura. Las entidades más bajas intentan aplacar sus deseos y apegos al mundo terrenal a través de los “canales”/mediums buscando un cuerpo que les permita “volver”. Aquí llegamos a un punto realmente importante, ya que nos preguntamos como distinguir la locura de la mediumnidad. Aquí no tenemos una respuesta absoluta, y debemos ir por grados.

Hemos visto que ciertamente existen psicosis que tienen causas orgánicas y estas son claramente identificables y tratables o controlables médicamente.

Si una persona desde la adolescencia (momento en que empiezan a aparecer los primeros síntomas de la esquizofrenia) empieza a manifestar síntomas, es en este momento en el que se debería intervenir para poder discriminar si hay una mediumnidad latente que empieza a despertar, siendo entonces adecuado canalizarla. Otra posibilidad es que haya una real patología mental que puede tener causas en los archivos kármicos de la persona. ¿Cómo distinguir entonces? Hay una clave importante y es la crítica que la persona pueda hacer acerca de su propia situación, es decir el juicio que haga sobre su propia realidad y la compresión o explicación que pueda dar sobre la misma. No es lo mismo “oir voces” y estar absolutamente convencido de su existencia y sus mensajes… que oir voces y cuestionarlas, preguntarse qué origen puedan tener o tratar de enternder su mensaje.

En la mediumnidad la persona sabe que aquello que le ocurre es absurdo y busca ayuda para comprender o ser orientado en sus “síntomas”. O bien, si tiene conocimientos sobre el funcionamiento de las leyes espirituales sabe que lo que le ocurre no es irracional y que de hecho es un canal o puente entre los dos mundos.

En el caso de la esquizofrenia la persona vive como una realidad sus síntomas, sin tener conciencia de enfermedad ni pensar que algo extraño pudiera estar sucediéndole. La fusión de la fantasía con la realidad es total y no hay capacidad para distinguir la una de la otra. El problema de la mediumnidad no orientada constructivamente desde su aparición es que puede degenerar en locura, ya que el inconsciente termina por tomar toda la conciencia de la persona, o bien, la persona queda atrapada en los mundos sutiles. Se va cronificando y patologizando una situación que, per sé no es patológica.

Las energías del Sol, Luna, Mercurio ubicadas en la casa XII y/o que se encuentren el signo de Piscis nos conectan con la dinámica descrita anteriormente. Recordemos que tenemos que ver los aspectos que reciben de otros planetas para comprender la cualidad y la forma en que la persona lo experimenta.

Es realmente importante que todo astrólogo conozca estos principios ya que una correcta orientación de estas energías en una consulta, puede ayudar por un lado, al astrólogo mismo a discriminar de qué manera la persona está viviendo las energías de la XII y saber cuándo debe referir un especialista. Por otro lado el consultante puede tener una comprensión diferente de lo que ocurre en su interior y buscar vías alternativas para que sean canalizadas adecuadamente.

Vista simulada de Netuno no céu de Tritão.

Los Desórdenes de la Consciencia a la Luz de la Astrología y la Psicología Transpersonal

Un caso de estudio

Jorge César Parodi

Registro de la propiedad intelectual nro.: 925102

Resulta interesante estudiar las diversas líneas de trabajo que se pueden desarrollar desde la astrología, en conexión con otras disciplinas, como lo es la Psicología, tanto Oriental como Occidental, con las cuales comparte algunos aspectos.

En el presente trabajo voy a incursionar en un tema que, hasta ahora ha permanecido en una zona de oscuridad, y se trata de personas con rasgos psicóticos.

En esta área de investigación, Occidente nunca pudo dar una respuesta adecuada, como base esencial para pensar en la posibilidad de una mejor comprensión y tratamiento de estos casos.

Si nos atenemos a lo que se entiende por Psicosis, entonces deberemos señalar que se trata de aquellos casos en los que está alterada la capacidad del paciente para juzgarse equilibradamente a sí mismo y valorar, además, su medio ambiente y su situación en él. Se trata de cuadros psicógenos que se los considera como algo distinto a las neurosis.

Las causas pueden ser diversas: constitucionales, psicosis orgánicas producidas por alcoholismo crónico, drogas, tumores cerebrales, demencia senil, etc.

Es posible citar otros tipos de alteraciones, como pueden serlo sustanciales modificaciones de la química orgánica, producto de problemas a nivel hormonal que afectan las complejas funciones psicofisiológicas.

En líneas generales, para Occidente, el interés prioritario  estaría alrededor de estos temas, lo cual no debe hacernos perder de vista no sólo el pensamiento oriental, sino también la postura de la Psicología Transpersonal, que acepta, estudia y trabaja sobre los estados de consciencia superiores.

En este último caso, todos aquellos desequilibrios mentales, especialmente las psicosis, cobran un nuevo significado, desde el momento en que se asume que el ser humano, es expresión de una energía superior, la cual  pasa por un largo proceso evolutivo que quedaría alterado o desviado dentro de un curso general de procesos recurrentes, que tienen como finalidad la perfección del alma o Mónada.

Occidente, al reconocer sólo un cuerpo, el físico, llegó a la conclusión que cualquier desorden a nivel mental, debía ser explicado por medio de algún trastorno o alteración producido dentro del mismo organismo.

Oriente por su parte, ofrece un panorama más amplio de investigación, al sostener que el vehículo físico como manifestación en esta dimensión, se entremezcla con los vehículos sutiles, como el cuerpo emocional y el mental. Dentro de estos dos últimos, a su vez, reconocen la existencia de los cuerpos inferiores o transitorios, tales como el emocional  y el mental inferior, y de los superiores o permanentes, compuestos por el mental y el emocional superior.

También aseguran que todo trastorno mental importante, se debe a una falta de sincronización entre los vehículos sutiles y el físico, pues los átomos que conforman los primeros deben estar alineados en una determinada posición a fin de conformar una trama invisible, pero consistente, que aseguran la unidad de la consciencia.

No me ha sido posible encontrar  explicaciones más detalladas de estos problemas en ninguna de las dos psicologías, por lo que me ha parecido interesante recurrir a los aportes de la astrología, aunando éstos a los de las otras ciencias, pues creo firmemente que de esta manera, la astrología rendirá sus mejores frutos.

Por cierto, debemos atender y tratar de dar una respuesta a los problemas que todo método de trabajo, plantea desde su comienzo.

Cuáles son, específicamente, tales problemas?

Si sostenemos la existencia de vehículos sutiles, imposible de ser percibidos por el ojo humano, de qué manera estudiar los mismos desde la carta natal?.

Es posible localizar el centro de consciencia, en la carta natal?

Para ello, convendrá hacer un breve repaso de lo que, sobre el tema, sostienen la Enseñanzas de Oriente.

En trabajos anteriores he explicado cómo estudiar el tema de la consciencia desde la carta natal1. Se considera que la misma opera desde un centro, a partir de un punto, pues éste último simboliza el lugar del espacio en el cual confluyen las energías de lo manifestado y lo inmanifestado.

1 La Astrología y las Enseñanzas del Buda – La Astrología, la consciencia, el concepto de campo.

La realidad permanente del Espíritu, se convierte en la Realidad temporal del mundo físico, por un proceso de reversibilidad2. De un lado está la Unidad, la Consciencia unificada en su centro; del otro lado del punto, aparecen los múltiples mundos creados por la mente la cual, a su vez, es una manifestación de la Consciencia superior.

2 Consultar: Astrología de las funciones reversibles (astrología analógica).

Las Enseñanzas de Oriente, dicen que en el caso de los vehículos superiores, el punto o centro de la consciencia, está representado por el vehículo en sí; no sucede lo mismo cuando ingresamos al dominio de los vehículos inferiores o temporarios, pues en ellos, el punto de descarga de la consciencia, está oculto en el centro mismo del vehículo mientras que, la consciencia, está difundida por todo el vehículo.

Esto último confirma, o bien muestra una sorprendente coincidencia, con la visión que los científicos modernos tienen, respecto del universo. Lo consideran como un Holograma, esto es, si así puede resumirse,  como un todo orgánico en el cual, cada una de sus partes, contiene la información necesaria para reproducir el conjunto.

La consciencia tiene la propiedad de poder penetrar, hasta el infinito, la Realidad de los mundos superiores, sin necesidad de realizar ningún movimiento o desplazamiento de su centro, fenómeno que resulta difícil de captar  por medio de la mente concreta, confinada a las dimensiones de espacio y tiempo limitados.

Esta energía, conocida como consciencia, es la que desciende desde los planos superiores, densificándose, hasta penetrar la materia a la cual no sólo anima, sino que a la vez, le proporciona un instrumento eficaz para el conocimiento, como lo es la mente que se constituiría en la expresión más elevada, a nivel físico, de la consciencia original.

Uno de los mayores problemas a resolver es, de qué manera podemos considerar que en la carta natal están simbolizados los vehículos sutiles o energéticos? Además, si en los vehículos inferiores, la consciencia se descarga por medio de un punto, oculto en la parte central del vehículo, es posible detectar ese punto en una natividad?

Por cierto, la Psicología yoga sostiene que tales puntos están representados por los chakras que se distribuyen a lo largo de la columna vertebral en el doble etérico, de modo tal que se ubican en un plano paralelo a los plexos nerviosos, pero sin ser esos planos, a los cuales impregnan. Además se considera que la glándula pineal es, por excelencia, el punto de salida o contacto con la energía espiritual y que el mismo simboliza una antigua función que tiempo atrás aparecía muy activa.

Los chakras se distribuyen, a partir de la región sacra, desde la base de la columna vertebral, ascendiendo luego por la misma hasta llegar a la parte superior del cerebro.

El problema que se plantea en astrología, es que se asocia cada signo del zodiaco con la regencia de un determinado sector del cuerpo, a lo que se debe agregar la regencia de los planetas y también de las casas sobre órganos y funciones del cuerpo humano. La cuestión reside en que, según los manuales que se consulte, no existe unanimidad de criterio sobre estas regencias, a lo que debe agregarse los aspectos específicos que plantea cada natividad, en función de la distribución de signos y planetas por casas.

Vamos a necesitar hacer una síntesis de los chakras, su distribución y función sobre el cuerpo físico, desde los vehículos de energía. Sobre el tema existen numerosos tratados y quienes deseen profundizarlos pueden recurrir a alguno de ellos.

Se mencionan 7 chakras principales aunque, según algunos autores, existen otros menores, que llegan a 21.

Los principales son:

chacras

Este listado supone un orden ascendente, desde la base de la columna hasta la parte superior del cerebro.

Los chakras vienen a ser los puntos a través de los cuales, el cuerpo humano absorbe y procesa la energía del Universo, simbolizado por el campo astrológico.

Según explican los textos especializados en el tema, estos chakras en el hombre común, generalmente están cerrados y funcionan en base a un mínimo de energía, la suficiente como para asegurar las funciones vitales.

Es por eso, que resulta importante abrir los mismos a fin de recibir mayor cantidad de energía de los mundos superiores. Sin embargo, ese contacto con el universo debe realizarse en forma gradual a fin de evitar posibles desequilibrios en la vida psíquica de una persona.

Tal posibilidad se deriva del hecho de que cada uno de estos chakras desempeña una función psicológica y, en consecuencia, resulta necesario una adecuada preparación a ese nivel, para luego hacer la transferencia a la consciencia universal, en la medida en que se haya desarrollado cierta capacidad para ello. Un excesivo y repentino flujo de energía, puede no ser correctamente elaborado, produciendo un impacto a nivel psicológico que, muchas veces, se traduce en trastornos, generalmente muy profundos, en el equilibrio psicofísico de la persona.

gichtel

Resulta necesaria, aunque más no sea, una breve descripción de los mismos a fin de comprender sus funciones en el contexto de este trabajo astrológico:

Coxígeo: Se relaciona con la energía física y con el deseo de vivir en dicho plano. Representa la voluntad de vivir pues este centro, impulsa la energía a lo largo de la comuna vertebral. Baste con mencionar que en él reside Kundalini una energía que a nivel físico es la voluntad de vivir y, cuando asciende activando los centros superiores, se transforma en la Voluntad Divina.

Se relaciona con las glándulas suprarrenales que, en lo psicológico, tienen que ver con la autoafirmación personal.

Cuando este centro está bloqueado, la persona carece de energía física.

Sacro: Tiene que ver con el sistema de reproducción y, por tanto, con la actividad sexual, con la necesidad de la unión física, para la procreación. Se relaciona con las gónadas. Actualmente se encuentra muy activo y distorsionado en su uso, ya que se ha concentrado en la búsqueda del placer exclusivamente.

Solar: En él se concentra la actividad personal, las emociones relacionadas con el plano astral y por tanto, es el asiento del ego personal, de las ambiciones y deseos.

Por su misma naturaleza, consume gran cantidad de energías pues, cualquier situación que impacte fuertemente en el mismo, da origen a tensiones emocionales.

En este chakra se concentran las energías que provienen de los centros inferiores, con la finalidad de ser elevadas al plano espiritual y ayudar a la transformación del individuo.

Se relaciona con el páncreas y afecta el estómago, el hígado, la vesícula biliar, de allí los problemas que sobrevienen en las funciones digestivas, a causa de las mencionadas tensiones emocionales.

Cardíaco: Cuando las fuerzas egoístas del anterior chakra, han sido trasmutadas en amor participante, se activa este centro.  Es posible, por medio del amor desinteresado, de la consciencia de unidad con los semejantes, de sentirse parte de un todo mayor, alcanzar la iluminación interior pues, al activar las fuerzas latentes de este centro, se produce una natural expansión de la consciencia, por un sentido de participación.

En mi trabajo la astrología y el proceso evolutivo, explico de qué manera el corazón se transforma en el invisible Templo Interior, en el cual se produce la transmutación de los aspectos inferiores de la persona, en una luz irradiante.

Esto implica que no es imprescindible abocarse a complejos estudios a fin de activar el Ser Interior; es el camino del Amor, que se expresa por medio del sacrificio de la propia energía, en pos de un ideal superior.

Este centro se relaciona con la glándula timo la cual, según el Yoga, puede ser activada por medio del Amor trascendente.

Laríngeo: Aquí reside el poder creador, por medio del sonido, de la palabra. A nivel físico se relaciona con la glándula tiroides.

La función asociada a este centro, nos hace recordar al relato de la Biblia, cuando Dios creó el mundo. Es sugestivo que toda la creación se desarrolla en función del Verbo, es decir, la palabra. De este simple ejemplo, podemos deducir que el acceso al manejo de esta energía, requiere de un gran equilibrio interior, totalmente despojado de ambiciones personales.

Frontal: Físicamente se encuentra ubicado entre las cejas y se relaciona con la glándula pituitaria.

Expresa la inteligencia superior que permite alcanzar el equilibrio personal en base a valores trascendentes.

Cuando es activado, permite la visión superior, la clarividencia, mediante la cual la persona puede captar situaciones y objetos que están distantes.

Problemas en el funcionamiento de este centro, como es el caso cuando gira en sentido contrario a las agujas del reloj, la persona vive en base a conceptos mentales pocos claros, confusos o bien, en función de imágenes que no se ajustan a la realidad y así, el sujeto termina creando su mundo propio.

Si este centro, además de girar en sentido contrario a las agujas del reloj, es fuerte, entonces la persona tiene la suficiente capacidad para dar vida a ideas negativas.

Por otra parte, cuando está bloqueado de manera tal que por él circula muy poca energía, no hay capacidad para la creatividad.

Esta última descripción, resulta por demás interesante pues abre un posible camino para comprender no sólo las Psicosis, sino aquellos personajes famosos por sus ideas crueles, sus obras que han llegado a representar un verdadero flagelo para la humanidad.

Si bien en astrología, por ejemplo, decimos que un Saturno muy fuerte puede anular la creatividad del pensamiento en una persona, ahora podemos referirlo a algo más concreto como puede ser el hecho, que tal aspecto, indique una obstrucción a nivel de este centro. No sólo le damos una descripción más concreta, sino que además eso nos permite trabajar en forma más eficiente sobre el mismo, en caso de tratarse de una condición obstructiva.

Coronario: Constituye el punto de descarga de la Energía Divina y se relaciona con la voluntad superior. A nivel físico, se expresa por medio de la glándula pineal.

Se trata, por tanto, del punto por medio del cual la persona entra en contacto con su espiritualidad, esto es, con la posibilidad de alcanzar una integración de todos los aspectos de su ser. Si no es activado, raramente la persona llega a interesarse por la dimensión cósmica de la vida y, cualquier diálogo sobre el tema, le resulta extraño.

Cabe agregar, que todos los chakras, trabajan en forma conjunta influyendo uno sobre otro.

Los dos chakras situados en los extremos, el Coronario y el Coxígeo representan los dos puntos por los cuales ingresa la energía a los vehículos sutiles y al cuerpo físico. En el centro superior, se absorbe la energía del Cosmos, mientras que en el inferior, la energía propia del planeta.

Próximo al cuerpo físico y sobresaliendo entre 5 a 7 centímetros por sobre el mismo, y entremezclado con él, se encuentra el cuerpo etérico. En realidad, se lo describe como una especie de matriz de energías y que constituye el campo vital sobre el cual, la materia física se va sujetando. En otras palabras, el campo energético es anterior al físico, el cual no podría existir sin la presencia previa del etérico.

En este sentido, para que el cuerpo físico pueda crecer y desarrollarse, primero necesita que se haya elaborado y proyectado, en forma previa, el correspondiente campo energético, sobre el cual se apoyará el físico.

Se desprende de esta breve descripción que, cualquier enfermedad a nivel físico, será la resultante de una problema existente en alguno de los centros de energía, en forma previa.

Qué nos aporta la astrología al respecto? No me detendré en la regencia de los planetas sobre las partes físicas tradicionales, pues no estoy haciendo un estudio a ese nivel; quiero referirme, principalmente, a las regencias planetarias sobre glándulas o funciones que puedan aparecer más directamente emparentadas con los vehículos sutiles.

EotSS_intro_graphic_large

Sol: Asociado con la glándula timo y con las funciones del corazón.

Luna: Se la reconoce principalmente como la representante de las emociones, ligadas al cuerpo astral o emocional. En algunos textos, se le reconoce la regencia sobre el sistema simpático y el páncreas.

Mercurio: Incluye el sistema nervioso central, y la glándula tiroides. Algunos autores lo reconocen como el regente de todas las hormonas.

Venus: Se lo asocia con la glándula paratiroides y riñones.

Marte: Se le reconoce regencia sobre la glándula suprarrenales. Es llamativo observar que algunos autores le conceden el control de las glándulas sexuales, mientras que otros mencionan sólo los órganos externos de reproducción, dejando en manos de Venus los órganos internos de reproducción.

Júpiter: La mayoría de los autores coinciden en cuanto a su regencia sobre el hígado. A partir de allí, la cuestión se torna un poco más compleja: algunos lo asocian con las glándulas suprarrenales, otros con el páncreas, otros con el lóbulo posterior de la glándula pituitaria.

Saturno: Podemos señalar: las glándulas paratiroides, el lóbulo anterior de la glándula pituitaria, mientras que otros autores limitan su accionar a los huesos, uñas, cabellos, etc.

Urano: En algunos textos se lo relaciona con el sistema nervioso superior, mientras que otros lo asocian al sistema simpático. Rige la fuerza eléctrica que se desplaza por los canales nerviosos.

Si bien el organismo funciona como una unidad, es curioso comprobar como la regencia de distintas funciones o partes, son asignadas a un mismo planeta. Un conocido astrólogo (Jeff Green), sostiene con plena convicción que Urano rige el hipotálamo, lo cual lo relacionaría con el sistema nervioso autónomo, antes que con el sistema nervioso superior. Pero también lo vincula con los pulmones, con el chakra raíz o coxígeo dentro del cual, a su vez, reconoce tres centros que estarían regidos por el mismo Urano, Saturno y Plutón.

No es mi propósito desconocer la autoridad de éste o ningún otro astrólogo, pero lo menciono a fin de mostrar la diversidad de opiniones sobre un mismo tema, cosa que no es privativa de la astrología.

La Psicología experimental ha demostrado que el hipotálamo, es la sede de las emociones o, al menos, el punto del organismo por medio del cual, se expresan las mismas, que tienden a ser inhibidas por el cortex. Cuando se produce un daño en el primero, la persona no puede expresar sus emociones, mientras que un daño a nivel de la corteza cerebral, da como resultado la imposibilidad de detener las mismas.

Neptuno: La mayoría de los autores, coincide en asignarle regencia sobre la glándula pineal, aunque tampoco existe unanimidad sobre este punto pues hay quienes se inclinan a decir que no rige ninguna parte determinada, aunque ejerce una influencia generalizada sobre el sistema nervioso y las glándulas.

Plutón: Mientras en algunos manuales aparece asociado al proceso de formación de las células, a los órganos genitales, en otros se le reconoce regencia sobre la glándula pituitaria.

No es de extrañar,  ante este panorama, que el conocido astrólogo Dane Rudhyar, en su obra “Astrología de la Personalidad”, luego de hacer una serie de consideraciones sobre los posibles estudios a realizar sobre una carta natal, afirma él: “Sin embargo, en la actualidad, y considerando la dificultad práctica que existe en aplicar la astrología a la fisiología y a la medicina, parece mucho más sabio concentrar la interpretación astrológica en el nivel psicológico, indicando meramente la posibilidad de correlaciones psico-orgánicas, cuando éstas parezcan particularmente evidentes y de máxima influencia sobre el desarrollo psicológico”.

Creo que el espíritu de tal observación, tiene plena vigencia, especialmente cuando nos encontramos con juicios tan categóricos y generalmente apresurados, sobre la posible influencia planetaria, en los distintos cuadros psicológicos.  Cuando se incursiona en el terreno de la salud humana, sea física, psíquica o espiritual, es necesario proceder con mucha cautela.

Ateniéndome a tal panorama y, en función de lo aprendido de otros astrólogos y de mi propia experiencia creo que resulta posible, y dado que se  trata de un estudio aproximativo y de investigación, convenir en tomar las regencias mencionadas más arriba, especialmente en todo lo relacionado a la conexión del cuerpo físico con los vehículos energéticos,  sin que por ello, se deje de realizar un análisis crítico a la vista de los casos concretos.

Urano fue tomada por la nave Voyager 2 el 25 de Enero de 1986

La Influencia de La Astrología en el Concepto de Libido de C.G.Jung

Alberto Chislovsky

Introducción

Es un hecho indudable el influjo de las ideas de C. G. Jung en la Astrología moderna, comenzando por su iniciador Dane Rudhyar. En 1936, en la primera edición de su “Astrología de la Personalidad”, tomaba, con algunas diferencias, conceptos vertidos sobre la Astrología por el psiquiatra suizo y aunaba sus descubrimientos con el simbolismo astrológico. Rudhyar afirma: “Por sobre todo, recalcamos los valores y usamos una terminología que se halla en la obra de C.G.Jung, porque estamos convencidos de su validez inherente, y también porque se ajustan tan notablemente a la disposición general del simbolismo astrológico”. La pregunta surgida es ¿cómo es que esta terminología se ajusta tan notablemente a la astrología?…¿Podríamos hablar de una simple casualidad?…En el trabajo “Tipología Junguiana y Astrología” presentado en el segundo congreso de Cosmovisión, demostré que la teoría de los instintos junguiana parece una traducción de la antigua concepción de los 4 elementos que se transformarían en los humores de la medicina hipocrática antigua. Si esta hipótesis se podría confirmar con otros hallazgos de la psicología junguiana, nos encontraríamos con el sorprendente descubrimiento de un ascendiente astrológico sobre el pensamiento de Jung. ¿Será esto posible?, nos preguntaríamos en primer lugar. De comprobarse, nos explicaría con facilidad la visión de Rudhyar, pero nos surgiría otra pregunta. ¿Por qué la reticencia a manifestar abiertamente este influjo, a diferencia con la Alquimia?. Dada la extensión del trabajo, sólo me concentraré aquí en el concepto de líbido.

Astrología y Sincronicidad

Brilliant

Aunque no es la primer declaración oficial sobre la Astrología – en 1928 la pone como ejemplo de los contenidos míticos presentes en el Inconsciente Colectivo – en el obituario de su amigo Richard Wilhelm (10/5/1930), la nombra junto al I- Ching, refiriéndose por primera vez al principio de Sincronicidad. En esta presentación se explaya, en primer lugar sobre el oráculo chino y luego agrega como ejemplo de esta fenomenología a la Astrología: “sería considerada como un ejemplo en gran escala de Sincronicidad, si se dispusiera de resultados universalmente seguros. Pero sí hay hechos comprobados por amplia estadística, que tornan a la Astrología digna de cuestionamiento filosófico (su respetabilidad está asegurada, pues representa la suma de las nociones de la psicología de la Antigüedad). Es sugestiva la aparición de la afirmación entre paréntesis y el reconocimiento para su cuestionamiento filosófico fuera de él. Nos muestra la cautela de Jung frente a la Astrología. Esta actitud tiene su fundamento, como él mismo sugiere en el obituario. El principio sincronístico en el que se basaría la Astrología: “se encuentra aparentemente en radical oposición a nuestra cosmovisión occidental científica causal-teleológica. En otras palabras, él es extremadamente anticientífico y nos está prohibido, de ahí que se sustraiga y resulte incomprensible a nuestro juicio científico.” Para Jung, quien con su extremada prudencia1, quería mantenerse dentro del campo científico, hacer afirmaciones de este tipo era extremadamente riesgoso. En el caso del I- Ching, era más fácil defender esta forma dadas las diferencias culturales. En el mismo obituario comenta su experiencia con el presidente de la “British Antropological Society”, quien le pregunta como un pueblo con un intelecto tan desarrollado como el chino, no había desarrollado un conocimiento científico. A lo cual Jung le respondió que el I- Ching era la obra “standard” de su ciencia y se basaba en un principio completamente diferente del occidental. Más difícil era hacer esta distinción con la Astrología – pese a su origen caldeo – dada la influencia en el pensamiento occidental y más aún con el agravante de haber sido expulsada de la Universidad en el siglo XVII . Esta precaución no dejaba de mostrar una actitud valiente, sabiendo que se enfrentaba a los prejuicios científicos – que aún hoy existen – con respecto a la Astrología. Lo mismo ocurría con el principio de Sincronicidad que esbozara en ese momento, tardó 22 años en acumular evidencia y esclarecerlo para pronunciarse definitivamente en “Interpretación de la Naturaleza y la Psique” donde incluirá un experimento astrológico. La pregunta que nos surge es – si además de lo citado – habría alguna razón más para esta extrema cautela y si podemos precisar cuando se inicia el contacto de Jung con la Astrología.

1 Saturno en Acuario, en casa I, reg. del Ascendente Capricornio.

El Epistolario Freud-Jung

stock-footage-cgi-render-of-the-planet-uranus-from-inside-the-planetary-rings

En 1974 se publicó el epistolario sostenido por Freud y Jung entre 1906 y 1914. Jung se había resistido a que se publicara mientras estuviera con vida, a pesar de la aprobación de los herederos de Freud. Primero autorizó la publicación transcurridos 30 años de su muerte, en otro momento en 1980. Luego de su fallecimiento en 1961, y tras intensas negociaciones, se llegó a un acuerdo y se publicaron en 1974. De las 360 cartas que intercambiaron hay 3 referidas al ocultismo (138 Jung, 139, Freud; 254 J, 255 F; 259 J,260 F). Las respuestas de Freud habían sido autorizadas por Jung y Ernest Jones para su publicación en “Recuerdos, Sueños y Pensamientos”. La primera se refiere a la experiencia relatada por Jung en su autobiografía. Discutiendo sobre Parapsicología y Ocultismo, Freud los rechazaba de acuerdo a la concepción materialista de la época. Jung en ese momento sintió su diafragma un calor como de hierro incandescente y se produjo un fuerte crujido en la biblioteca de Freud. El psiquiátra suizo comentó que se había producido un fenómeno de exteriorización catalítico, y predijo que se repitiría ante el asombro del vienés. En las otras dos cartas aparece el tema de nuestro interés: la Astrología. En la carta 254 del 8 de mayo de 1911, Jung escribe: “hemos de conquistar también al ocultismo. Y me parece que a partir de la teoría de la libido. Ahora le estoy dando vueltas a la astrología, cuyo conocimiento aparece imprescindible para la comprensión de la mitología. En estos oscuros dominios existen cosas maravillosamente extrañas.” En esta misiva comienza a avizorarse el motivo de la ruptura entre estos dos gigantes de la ciencia: la teoría de la libido. Pero en el próximo párrafo podemos observar el ascendiente de Freud sobre Jung y la ambivalencia juvenil del suizo: “Déjeme, por favor, vagar, a mis anchas por estas infinitudes. Traeré un rico botín para el conocimiento del alma humana. Tengo que embriagarme durante un cierto tiempo con aromas mágicos, para llegar a comprender por completo que clase de misterios alberga el inconsciente en sus abismos”. Ante este pedido Freud responde (carta 255) el 12 de Mayo: “Yo sé que sus tendencias más íntimas le impulsan a usted al estudio del ocultismo y no dudo que retornará usted ricamente cargado. En contra de ello no hay nada que hacer y tiene razón todo aquel que sigue la concatenación de sus impulsos. Su fama precedente de la “Demencia” resistirá algún tiempo al insulto de “místico”. Pero no se quede usted ahí, en las colonias tropicales, es necesario gobernar en casa”. Con la sabiduría del Senex, Freud no se opone al impulso puer de Jung2, pero desliza una sutil (no tanto) amonestación y advertencia: su fama científica ganada a través de los escritos sobre la “Demencia Precoz” resistiría un tiempo, pero si se quedaba allí el “insulto de místico” caería sobre él. Para Jung esta admonición no habría pasado sin consecuencias, dada la relación filial entre ambos, “el primer hombre importante que había conocido” como lo expresara él mismo en su vejez. Pero el impulso a la liberación del puer de su tutela del Senex-Padre parecía estar desatado3. Un mes después (12 de junio de 1911) el joven Jung insiste y profundiza en el tema: “Mis noches están muy ocupadas por la astrología. Calculo horóscopos, a fin de colegir su contenido en cuanto verdad psicológica. Hasta ahora he visto algunas cosas notables, que seguramente ha de parecerles a usted increíbles. En una señora, el cálculo de las posiciones de las estrellas, dio por resultado un cuadro de carácter muy determinado, con algunos detalles acerca del destino, pero que no le correspondía a ella, sino a su madre; en ésta los rasgos de carácter se ajustaban perfectamente. Dicha señora padece un complejo materno extraordinario. He de decir que muy bien podría descubrirse un buen trozo de saber intuitivo derivado del firmamento. Parece ser, por ejemplo, que los signos del Zodíaco, son imágenes correspondientes al carácter, es decir : símbolos de la libido que describen las correspondientes cualidades típicas de la misma”. La respuesta del sabio vienés (15/6) esta vez es mucho más calma: “En cuestiones de ocultismo me he vuelto modesto desde la gran lección de las experiencias de Ferenczi. Prometo creer todo aquello que de algún modo pueda aparecer como razonable. Pero usted sabe que lo hago de buena gana. Mas mi hybris (soberbia) está rota desde entonces. Me gustaría saberle de acuerdo con Ferenczi, si uno de ustedes se decide a dar el peligroso paso hacia la publicidad y me imagino que ello puede ir unido a una completa independencia del trabajo”. Volviendo a la carta del 12/6, ésta nos muestra a Jung munido de la habilidad de levantar temas natales y de interpretarlas, incluso con gran sutileza psicológica al advertir la influencia lunar (complejo materno) opacando las dominantes personales del nativo. Por otro lado comienza a perfilarse la ulterior investigación al referirse al “trozo de saber intuitivo derivado del firmamento”. Finalmente, el motivo de esta investigación, la explicitación – en aquel temprano momento – de los signos zodiacales como símbolos de la libido que describen cualidades típicas de la misma. Dos interrogantes nos surgen aquí: ¿esta apreciación habrá tenido influencia en su nuevo concepto de libido? De ser así, ¿cómo el puer Jung se atrevió a dar “el peligroso paso a la publicidad” de este hallazgo?

2 La dupla Senex-Puer constituye – en su forma externa – una dinámica arquetípica dada entre el impulso juvenil inexperto con deseos de aprender y/o rebelde (acentuado en el aspecto negativo) y la madurez del hombre desarrollado o la rigidez (en sentido negativo). Las relaciones maestro–discípulo – como en este caso – lo constelan. Remito a mi artículo “El Puer Aeternus y la personalidad creativa”.

3 Su carta natal lo refleja: el revolucionario Urano estaba en conjunción con el yo-ascendente de Jung (orbe 1º ) y en orbe de la oposición al Sol natal (3º de Leo) proyectado en Freud (casa VII) como el primer hombre importante. Saturno (regente del ascendente) estaba llegando a la cuadratura con Urano natal en la VII. Dumón expresa, coincidiendo con este momento: “personas que tienen autoridad sobre usted pueden ser críticas en esta época respecto de su trabajo. Ud. Puede sentir falta de seguridad y hasta temor, porque esta es una época de cambios y de nuevas experiencias a modificar la estructura de las condiciones ambientales”.

El Concepto de Libido

Uranus

Las cartas siguientes expresan el trabajo en la nueva concepción de la libido. El 14/11/1911 Jung, al referirse a la segunda parte de Transformaciones y Símbolos de la Libido que estaba redactando, escribe: “Me he enfrentado muy osadamente con la teoría de la libido. Aquel pasaje de su análisis de Schreber en el que se tropieza usted con el problema de la libido (naturaleza de la libido cuya retirada da lugar a pérdida de la realidad) es uno de los puntos donde la senda de mis ideas se cruza con una de las suyas. Opino, precisamente, que el concepto de libido de los Tres ensayos ha de ser ampliado en cuanto al aspecto genético, a fin de que la teoría de la libido pueda ser aplicada a la demencia precoz”. Jung opta en estos primeros escarceos a su “fama precedente” como investigador de la Demencia Precoz, y deja de lado, momentáneamente, toda mención simbólica. Sigue la psicología del Per, se apoya en teorías prestigiosas para tratar de exponer sus ideas. El senex Freud ya le había hecho notar esto en la carta anterior (12/11/1911) cuando, al leer la primera parte de Transformaciones y Símbolos de la Libido, le comenta : “Hay en él muchas cosas tan bien expresadas que que que retenerlas en la memoria, como definitivamente formadas que están. (…) En el capítulo sobre los dos modos de pensamiento lamento su gran erudición. Me habría gustado que hubiese dicho todo con palabras que le son más propias. Todo pensador habla en su propia jerga, al fin y al cabo, y las múltiples traducciones son fatigosas”. En la misma carta del 14/11, Jung le contesta a esta crítica: “Usted extrae las piedras preciosas del seno de la tierra, yo tengo en cambio el “degree of extensión”. Como usted sabe, you debo caminar siempre desde fuera, hacia dentro y deducir lo particular a partir del todo. Se me haría demasiado inquietante dejar aparte amplios sectores del conocimiento humano”. Observamos el llamado freudiano a la exposición heroica y el cambio en los dos párrafos: uno aceptando la observación y en el otro tomándola “osadamente”. El Puer se quiere transformar en héroe, pero aún “la cosecha no estaba madura” parafraseando al Jung posterior. Un mes después el 11/12, Jung le expone a su mentor sus nuevas ideas de la libido, afirmando su desacuerdo que la pérdida de la realidad en la Demencia Precoz, no se podía reducir a la represión de la libido definida como hambre sexual. Le explica que ha vertido estos nuevos conceptos en un capítulo de la segunda parte de Transformaciones y que no puede extenderse en la correspondencia al respecto. “Lo esencial – afirma – es que intento sustituir el concepto descriptivo de libido, por otro genético, el cual comprende, parte de la libido sexual actual, aquellas otras formas de la libido que están destacadas de antiguo en funciones firmemente organizadas. Aquí resulta inevitable una pequeña dosis de biología”. Aquí podríamos detenernos a reflexionar sobre este período entre el 8/5 y el 11/12. En la primer carta Jung se había propuesto conquistar el ocultismo a través de la teoría de la libido, luego – sin modificar aún ninguna postura teórica – toma el Zodíaco como símbolo de la libido y las cualidades específicas del carácter. Ante los peligros advertidos por Freud, opta por dejar de lado el ocultismo y la Astrología para centrarse en el problema de la Demencia Precoz y de allí plantear una libido genética ampliando el concepto de libido sexual. De lo expresado en este período parecería que sus estudios astrológicos podrían haber colaborado para deducir aquellas otras formas “que de antiguo están destacadas en funciones firmemente organizadas”. La deducción para un astrólogo es sencilla: la libido sexual correspondería a Escorpio, los otros 11 signos corresponderían a formas distintas de esta libido. La amplificación astrológica parecería confirmarlo: durante este período Urano había pasado directo sobre el Ascendente (8/5), luego retrograda y al ponerse directo hace conjunción (orbe 1º) por última vez sobre el Asc. de Jung (11/12). La coincidencia significativa estaría dada en que – dada su característica de dios del Firmamento (Ouranos, cielo) – Urano es considerado el planeta de la Astrología, siendo el vehículo de la rebeldía del Puer y del intento de diferenciación del senex Freud. La pregunta que surge – más allá de la amplificación astrológica – es si Jung podría haber arribado a este resultado. Lo que nos lleva a preguntarnos también si se lo podrían rastrear estas deducciones en el texto.

El Sol como Símbolo de la Libido

Color of Uranus

En Transformaciones y Símbolos de la Libido, Jung analiza las fantasías y creaciones de una paciente de T. Flournoy: Miss Miller. Las producciones del Inconsciente de la paciente le dan ocasión para ampliar sus imágenes y llegar a diversas conclusiones teóricas, en este caso de la libido y su polémica con Freud acerca de su naturaleza. En la primer parte, al analizar el Himno de la Creación escrito por Miller, llega a: “un dios creador cuya naturaleza dual se pone claramente en de relieve en Job”. En la segunda poesía: “La palomilla al sol”, este creador adopta otras formas: Sol, fuego, luz y explica psicológicamente: “Cuando se adora al dios , al sol o al fuego se adora la intensidad o la fuerza es decir el fenómeno de la energía anímica de la libido”. Luego expone ejemplos de diversas religiones sobre esta fenomenología, extractaré algunos: En los misterios sincretísticos de Isis, el iniciado se lo identifica con el dios solar Helios. En la liturgia de Mitra, luego de la iniciación el candidato decía: “Soy una estrella que camina sobre vosotros y brilla desde lo hondo”: San francisco – al igual que los reyes Sasánidas – era hermano del Sol y de la Luna. En Egipto, el alma del soberano era un desdoblamiento del Horus Solar. Los Césares romanos con la corona dentada con el “Solis invictus”.

A partir de un poema de Nietzche, introduce el término “constelación” y – dada las características teriomórfica o antropomórfica de las mismas – las vincula con otro pasaje de Nietzche en Zaratustra: “Esta llama (…) pliega el cuello en pos de esferas cada vez más puras, como serpiente erguida de impaciencia”. Esta cita le da la posibilidad de incluir nuevos símbolos de la libido, en este caso la serpiente.

De esta deducción a partir del sol y de las constelaciones, surgen 4 categorías de simbolización de la libido: 1) analógica: como sol y fuego. 2)comparación causativa: a) objetiva: la libido se designa por su objeto, el sol bienhechor; b) subjetiva: la libido se designa por su instrumento o un análogo de éste (…) mediante el falo o (un análogo) la serpiente. (…); 4) la comparación activa, cuyo “tertium comparationes es la actividad (la libido fecunda como el toro, es peligrosa por el poder de su pasión como el león o el jabalí). “Estas comparaciones significan otras tantas posibilidades símbolos. Y por tal razón todos los símbolos pueden reducirse en suma a una raíz muy sencilla: la líbido y sus propiedades”.

Recordemos la misiva enviada a Freud el 8/5/1911 en donde le resaltaba el valor de la Astrología como medio para comprender el pandemonium de imágenes mitológicas. A partir de la imagen del sol, la insercisión de la constelación, con sus formas antropomórficas y teriomórficas, Jung puede determinar la libido y sus propiedades. Aunque aún no hay una referencia explícita de la Astrología aún. Volviendo a lo anterior, a modo de corroboración de las deducciones sobre la libido, incluye el ejemplo de Amenhotep IV y su inclusión de todos los dioses anteriores en el “gran disco solar viviente”. En él se habían reunidos el toro Apis, el carnero Amón, el cocodrilo Subk, Dedu, el palo, etc. La discusión entablada con Freud, con posterioridad en diciembre de 1912, en Munich, sobre Akhenaton (como se hizo llamar después) y el vínculo con su padre, determinó el segundo desmayo de Freud y la separación de ambos. La discusión entre el politeísmo del padre y el monoteísmo solar del hijo, encubría la concepción freudiana de la libido perverso polimorfa y la junguiana única e indiferenciada simbolizada por el sol4. Volviendo a transformaciones primera parte, Jung concluye su exploración solar con manifestaciones de diversos autores sobre la asociación de Cristo como sol novus y el sincretismo de los primeros tiempos con los cultos solares paganos. Finalmente – dentro de este marco – liga al Zodíaco con los 12 apóstoles y en una nota al pie la identificación de Cristo con el itinerario del sol como serpiente zodiacal que lleva en su dorso los doce signos. Con este ejemplo llegamos al final de la primer parte, donde el rigor simbólico de Jung queda claro, combinando todas las variedades de simbolización de la libido y el pasaje Dios (Cristo) – Sol – Constelación – Terioformismo ( Serpiente). En él podemos ver lo manifestado en su misiva del 8/5/1911: “Ahora le estoy dando vueltas a la Astrología, cuyo conocimiento aparece como imprescindible para la comprensión de la mitología.” Pero en esta primer parte, lo muestra aún cauteloso, sin la toma de posición que lo alejaría del sabio vienés.

4 En el concepto de indiferenciada, podemos observar la filtración arquetípica de la cuadratura de Neptuno al Sol (Leo, libido única). Para ampliar la relación Freud-Jung y este episodio remito a mi “Jung y el Proceso de Individuación”, Ed. Continente.

Transformaciones y símbolos 2º parte

the_planets_-_uranus8

Aquí aparece con claridad la influencia de la Astrología en su concepción de la libido. Al no contar con la primer edición, no puedo precisar si esta nitidez en la expresión – encubierta en la primer parte – responde a la primer versión o a su revisión en 1952. En esta segunda versión Jung se hallaba en una posición diferente, en cuanto a su madurez y desarrollo personales, y por ende en su libertad y seguridad para explayarse sobre estos tópicos. Al iniciar la segunda parte recapitula sobre el material presentado en la segunda poesía de Miller, “La palomilla al Sol”, observando el cambio del Dios creador de la primer poesía a “la asunción de un carácter astralmitológico, o mejor dicho astrológico. Se convierte en sol, encontrado así, más allá del análisis moral, una expresión natural en el luminoso padre celestial y en el diablo. El sol, como hace observar Renan, es en verdad la única imagen “razonable” de dios, tanto si nos colocamos en el punto de vista del primitivo como en el de la moderna ciencia de la naturaleza; siempre es el dios-padre que anima todo lo viviente, el fecundador y el creador , la fuente de energía de nuestro mundo. En el sol como cosa natural que no conoce escisión interna alguna, puede resolverse armónicamente la contradicción en que ha caído el alma del hombre. Y no sólo es benéfico puesto que también puede destruir, de ahí la imagen zodiacal del verano ardiente, o sea el león devorador de rebaños, al cual da muerte el héroe judío Sansón para redimir de esa plaga a la desfalleciente tierra. Pero la naturaleza peculiar del sol es que queme, y al hombre le parece natural que así sea. También alumbra por igual al justo y al injusto, y hace crecer lo mismo al ser útil que al nocivo. Los místicos nos enseñaron que esa combinación no es un mero juego de palabras: al recogerse en sí mismos descienden a las profundidades de su ser, descubren en su corazón la imagen del sol, encontrando así su propia “voluntad de vivir” que con derecho – incluso diría yo que en virtud de un derecho físico – llaman sol, puesto que éste es fuente de energía y vida. Así nuestra vida fisiológica, como proceso energético, es esencialmente sol”. A través de los místicos, Jung llega a otra antigua verdad conocida por la Astrología: la asociación del Sol con el corazón5. Comparemos lo planteado por Jung con las definiciones de un astrólogo de esa época, Alan Leo: “El sol es el centro de toda vida, fuerza o energía, y representa la fuente positiva y primordial de toda la existencia. En el Sol se encuentran todos los colres del espectro. Todas las formas de existencia que se manifiestan el Sistema Solar son bañadas por estos rayos. (…) La única gran potencia y principio universal es el Sol, y todos los demás símbolos no son sino representantes de las modificaciones de este principio universal”. La coincidencia es más que significativa, este vínculo nos permite comprender como Jung en el capítulo sobre el concepto de la libido – al establecer sus diferencias con Freud – la denomina, en estrecha analogía solar “instinto vital continuo, una voluntad de existencia que mediante la conservación del individuo quiere asegurar la reproducción de toda la especie. Esta concepción coincide, con el concepto de voluntad de Schopenhauer, pues el movimiento que vemos desde afuera no lo podemos captar interiormente sino como querer, anhelo, o aspiración”. Todas las actividades vitales son modificaciones de este instinto vital continuo, mediatizadas y expresadas a través de símbolos, dicho en lenguaje junguiano, reelaboración clara de lo afirmado por la Astrología tradicional. Jung lo manifiesta de la siguiente forma: “cuando hablemos de libido (es) más prudente entender por tal un valor de energía que puede comunicarse a cualquier sector: poder, hambre, sexualidad, religión, etc”. Lo comunicado a Freud en su misiva del 12/6/1911, al considerar a los signos del Zodíaco como símbolos de la libido que describen cualidades típicas de la misma, comienza a tomar forma.

Una vez más aparece aquí la cuadratura de Sol con Neptuno, facilitador arquetípico del insulto de “místico”. Quizás podemos pensar aquí con esta declaración una “respuesta” a la velada acusación anterior.

El Héroe Solar

Solar-system_

En el capítulo “la génesis del héroe” se termina de coagular el vínculo entre los símbolos astrales devenidos en su nueva concepción de la libido. Allí observa el camino de transformación del simbolismo astral al humano en la forma del héroe. Vincula el paso de la alegría al dolor y del dolor a la alegría con la llegada del sol al cenit y luego su hundimiento en la noche, para luego renacer. Interpreta que ese debe ser el origen del nombre del héroe solar Gilgamesh (hombre del dolor y la alegría). Más adelante, aparece la segunda mención astrológica directa. Analizando el sura 18 del Corán se topa con la extraña figura de Dulcarnain, que como el sol va desde el levante hasta el poniente, y que los comentaristas relacionaban con Alejandro Magno. Jung comenta: “En las imágenes numismáticas Alejandro aparece a menudo con los cuernos de Júpiter-Amón. Trátase de identificaciones del legendario soberano con el sol de primavera bajo el signo de Aries. Es innegable que la humanidad siente una fuerte necesidad de suprimir lo personal y humano de sus héroes para acabar convirtiéndolos, por metástasis, en los iguales del sol, es decir en símbolos de la libido. Si pensamos como Schopenhauer, diremos: símbolo de la libido, pero si pensamos como Goethe: soles, puesto que somos porque el Sol nos ve”. Continúa analizando el Sura 18, comparándolo con otros mitos y al concluirlo con la imagen del sol poniente, transmitiendo la fuerza solar a su sucesor, recurre una vez más al simbolismo astrológico: “ El símbolo que designa la parte del Zodíaco en que el sol retoma su curso anual en el solsticio de invierno, es la cabra-pez, Capricornio, el sol trepa como una cabra a las más altas cimas y desciende a las profundidades del mar como un pez. En ocasiones, el pez tiene en los sueños el significado del niño nonato, puesto que éste vive en el agua. Y el sol, al hundirse en el mar, se torna a la vez niño y pez. De ahí que el pez tenga que ver con la renovación y el renacimiento”. A través de esta asociación llega a la idea de la búsqueda de la inmortalidad del héroe y lo relaciona con los Dióscuros (Castor, Pólux, Géminis) y los vuelve a vincular con el sol poniente y levante, ejemplificándolos con la búsqueda de Gilgamesh y los personajes del sura 18: Jadir y Elías ( Moisés y su siervo Josué) y con los dadóforos Cautes y Cautópates, con las antorchas invertidas – simbolizando la vida y la muerte – del rito de Mitra. Para explicarlo recurre una vez más a la Astrología: “Cautes y Cautópates llevan a veces en la mano una cabeza de Toro y el otro un escorpión. El Tauro y el Escorpión (la vida y la muerte!)6 son signos equinocciales, lo cual indica que el sacrificio se refiere principalmente a la marcha del sol: el sol levante que se sacrifica en el apogeo de su curso y el sol poniente”. Aquí recurre a los signos equinocciales del lapso que va de 4300 a 2150 A.C., luego vuelve sobre Géminis – o sea los Dióscuros – dado que uno es mortal y el otro inmortal. Finalmente concluye: “Como esa mitología solar no es en conjunto más que psicología proyectada al cielo, sin duda su sentido oculto y fundamental es el siguiente: así como el hombre está compuesto de un elemento mortal y el otro inmortal. Ciertamente, el hombre es mortal, pero hay excepciones, aquellos que son inmortales, o bien hay algo en nosotros inmortal. De esta suerte los dioses, o un Jádir o un conde de Saint Germain, son esa inmortalidad incomprensible que mora en alguna parte. La comparación con el sol nos enseña siempre de nuevo que la dinámica de los dioses es energía anímica. Este es nuestro elemento inmortal; representa el vínculo merced al cual el hombre siente que nunca se extingue en la continuidad de la vida. Es la vida de la vida de la humanidad. De sus fuentes, que brotan de las profundidades de los inconsciente, provienen el tronco de la humanidad entera, puesto que el individuo, por lo menos biológicamente, es sólo una rama desprendida de la Madre y transplantada (…) La fuerza vital psíquica, la libido, es simbolizada por el sol o personificada por héroes con atributos solares”. Aquí podemos apreciar la afirmación de Jung a Freud, la Astrología es imprescindible para la comprensión de la Mitología, en este caso del viaje del sol a través del Zodíaco, le sirve para comprender el mito del héroe, concluyendo que éste es de naturaleza solar. Se podrá objetar que Jung utiliza muchas otras referencias mitológicas para establecer su concepto de libido energética. Pero como él mismo señala, a través de la transformación del sol y sus dramáticos câmbios – simbolizados por las constelaciones zodiacales – es lo que le permite llevar el hilo conductor de la caleidoscópica variedad de imágenes mitológicas7. Como él mismo escribiera en la misiva del 8/5/1911, había traído “un rico botín para el conocimiento del alma humana”. Él, como héroe solar leonino, había rescatado el “tesoro difícil de alcanzar” sepultado en la caverna del Inconsciente, custodiado por el dragón del conocimiento racional. ¿Pero el regalo sería aceptado?

6 Jung está anticipando en 1911- aunque él no lo supiera en ese momento – la segunda tópica freudiana de 1920, al vincular a los dadóforos Cautes y Cautópates (Tauro y Escorpio equinocciales) como el sol naciente y poniente, símbolos de la vida y la muerte. Freud – coincidencia significativa – nativo de Tauro con asc. en Escorpio, desarrolla en su “Más Allá del Principio de Placer” esta base arquetípica en la concepción de “pulsión de vida y pulsión de muerte”.

7 Se puede apreciar esto con claridad en la unificación de los dioses egipcios bajo el disco solar de Atón, en la reforma de Amenófis IV, tema que en el Congreso de Munich fuera decisivo para su separación con Freud.

La Ruptura y el Estigma

general_relativity_large

Recordemos que la carta del 8 de mayo había sido respondida por Freud (12/5) mostrando la sabiduría del senex, al permitir a su “heredero espiritual” seguir sus impulsos, pero dejando asomar la sutil amenaza de que el insulto de místico caería sobre él… El 29 de noviembre de 1912, Freud le envía una carta donde la sutil amenaza comienza a materializarse: “En el segundo número publicará probablemente Ferenczi un estudio acerca del trabajo de usted sobre la libido, que será justo tanto con respecto a la obra, como al autor.Voy adoptando lentamente postura con respecto a su trabajo (el suyo quiero decir) y ahora creo que nos ha hecho usted en él donación de un gran esclarecimiento, si bien no de aquel que usted pretendía. Parece que usted ha resuelto el enigma de toda mística, que se basa sobre la utilización de los complejos puestos fuera de servicio”. Freud invalida toda modificación a su teoría sexual, aceptando que las transformaciones libidinales descriptas por Jung, corresponden a la sublimación de la libido sexual, encontrando en esta concepción la explicación del fenómeno místico. Sostener lo contrario, equivaldría a ser considerado en, forma benévola, místico. El aspecto tenso entre el Sol de Jung y el símbolo planetario de la unidad primordial del mundo – aquella que los místicos perciben en el corazón – Neptuno reveló sus promesas. El hombre importante solar (Freud) le pedía que aceptara y sometiera su escrito a su interpretación (Neptuno en casa III, los escritos), en contra de la propia voluntad solar, rechazando el botín obtenido en su excursión por las “colonias tropicales” (como Freud le escribiera)8. Jung reacciona contestando el 3 de diciembre de 1912: “el hecho de que usted no desprecie poco, sino muchísimo mi trabajo, se desprende su observación acerca de que yo “sin tener intención de ello, haya resuelto el enigma de toda mística, que se basa en el aprovechamiento simbólico de los complejos puestos fuera de servicio”. Las tensiones entre ambos estaba dada y en el congreso de Munich de septiembre de 1913, las diferencias no fueron zanjadas y la inevitable ruptura se produjo. El estigma de místico cayó sobre Jung. El período de elaboración de Transformaciones fue – como él mismo le escribiera a Freud el 25/2/1912 – una “prolongada e indefinida permanencia en la “nube religiosa-libidinal” ; la nube neptuniana – expresado astrológicamente – de la cual extrajo el tesoro de imágenes que fuera rechazado. Los años siguientes fueron un sumergirse en esas aguas primordiales del dios del Océano en las que – parafraseando a Ronald Laing – el místico nada y el esquizofrénico se ahoga. Por ello podemos comprender también el excesivo celo que Jung tenía en los años posteriores, en manifestar su abierta adhesión a la Astrología, como se lo había comunicado a Freud en sus cartas. No es casual, que Jung al establecer en el capítulo “el concepto de la libido”, la diferencia entre la realidad alterada del neurótico y la pérdida de realidad en proporciones importantes de la esquizofrenia, recurra al ejemplo de su discípulo Honegger: “Un paranoide de buena inteligencia, que conoce perfectamente la forma esférica de la tierra y su rotación alrededor del sol, reemplaza en su sistema las ideas astronómicas modernas por un sistema elaborado hasta el detalle, en el que la tierra es u disco plano por encima del cual se mueve el sol”. El ejemplo es lo suficientemente elocuente para no necesitar mayores comentarios. Al reelaborar el simbolismo astrológico- mitológico a un lenguaje moderno, Jung quería evitar la acusación de “místico” o quizás de esquizofrénico.

Jung opta por la actitud “sana” de Neptuno – expresándolo en lenguaje astrológico – de evitar relatar sus intereses y vivencias ante un medio hostil. Von Franz lo explica psicológicamente, años más tarde en un seminario sobre Alquimia: “Muchas veces le digo a las personas esquizóides es que su locura no consiste en lo que ven o dicen, mas bien en contarlo a las personas erradas”. Sin embargo para los seguidores de Freud este estigma perduró. Ruben Fine, en su Historia del Psicoanálisis, cita sólo una carta del amplio epistolario que se intercambiaron estos dos grandes genios del conocimiento. Es el mismo fragmento de la carta del 8 de mayo, citada más arriba, donde le manifiesta la indispensable ayuda de la Astrología para la comprensión de la Mitología. Fine la comenta: “Jung ya había iniciado su descenso al misticismo oscurantista que terminaría por llevarlo a la Astrología y los platillos voladores, cuyo carácter absurdo era evidente para todos salvo para sus más ardientes seguidores”.  La Astrología está asociada, como vimos a su nuevo concepto de libido y, por ende, al doloroso proceso de ruptura con Freud y a las acusaciones de “místico”. Quizás podemos empezar a comprender el cuidado en las afirmaciones posteriores, dado que esos ataques reflejaban el espíritu de la época. Pero a un individuo de las características de Jung (Leo, asc en Capricornio) las dificultades no hacían retroceder, sólo detenerse hasta poder encontrar la forma de resolverlas. Ya en su carta del 12 de Junio le decía: “podría descubrirse un día en la Astrología un buen trozo de saber intuitivo derivado del Firmamento”. Hacia ese descubrimiento estará encaminado en los siguientes años, luego de su crisis de mitad de vida. Dada los alcances de este trabajo me detengo aquí y el desarrollo completo aparecerá en una futura edición como “La Influencia de la Astrología en el Pensamiento de C.G.Jung”.

8 Una “curiosa” coincidencia significativa: Neptuno transitaba por el tropical signo de Cáncer, en tenso quincuncio al gobernante del tema de Jung: Saturno, no permitiéndolo “gobernar en la casa” de la fría razón saturnina.

La influencia de la astrología en el pensamiento de C. G. Jung

Libros de Astrología

carutti

Ascendentes en Astrologia I y II – Eugenio Carutti

URANUS EXPERIENCE