Psicología y Astrología II

Papel-de-Parede-Nove-Planetas

José Antonio Delgado González

Diferenciando la Persona en el viaje de despliegue de la Personalidad o Individuación

 En el apartado precedente se ha tratado de mostrar la importancia que reviste la diferenciación de las funciones y cualidades de la persona, simbolizada en Astrología por el Ascendente, tras su imprescindible disolución previa, y el descubrimiento del alter ego, de ese otro yo que también pertenece al conjunto de la personalidad. En Astrología, la sombra o el alter ego viene representada por el descendente, es decir, el punto o ángulo opuesto al Ascendente. Resulta, por lo tanto, evidente que es necesario tener presente la figura de la sombra si se pretende diferenciar las cualidades del Ascendente en el proceso de individuación o despliegue del conjunto de potenciales que le son inherentes a la personalidad.

De esta suerte, el trabajo con la sombra nos conduce de lleno al descubrimiento de todo aquello que, debido a la identificación que el yo consciente realiza con la máscara, había permanecido fuera del foco de luz de la consciencia por motivos diversos. De esta suerte, se activa o constela el arquetipo de la iniciación, dando comienzo la individuación o autorrealización, con lo que se hace posible la toma de consciencia de las facultades que le son propias al Ascendente, como símbolo de la persona, y que será necesario diferenciar y desplegar en el proceso de individuación. También expresamos en el capítulo anterior que el Ascendente simbolizaba un punto vital para la consecución de la identidad individual, en tanto que la diferenciación de las funciones en él representadas constituía la condito sine qua non para una autorrealización plena.

 Así pues, nos serviremos en adelante del simbolismo astrológico para expresar de qué modo el individuo puede conocer aquellas funciones que deberá desarrollar para desplegar su personalidad. Por lo tanto, los factores que debemos considerar en aras de una diferenciación plena del Ascendente son los siguientes:

 1. El eje Ascendente-Descendente, atendiendo en especial a las cúspides de las Casas I y VII.

 2. El planeta regente del signo que está en el Ascendente.

 3. El emplazamiento del planeta regente de la carta (es decir, el planeta regente del signo del Ascendente) por signo y Casa.

 4. Los aspectos que presente el planeta regente del Ascendente con otros planetas. Revisten especial interés los aspectos con planetas transpersonales o exteriores (Urano, Neptuno, Plutón).

 5. Los planetas que estén en conjunción con el Ascendente, en un orbe de 10º, ya sea en la Casa XII o en la Casa I. La expresión del planeta será diferente si se encuentra en el âmbito de la XII que en la I.

 6. Los aspectos que presente el Ascendente, siendo especialmente importantes los contactos com planetas exteriores o transpersonales.

 A fin de que se comprenda el modo en que todos estos factores operan en la persona de un individuo y los posibles conflictos que han de ser transformados e integrados, para diferenciar las potenciales funciones representadas por dichos símbolos astrológicos, a continuación estudiaremos el Ascendente en una carta natal de un individuo.

Los factores de interés son los que se muestran a continuación:

 Eje Asc-Des

 Regente de la Carta

 Signo y Casa del Regente de la Carta

 Aspectos del Regente de la Carta

 El eje Ascendente-Descendente

 Como se puede observar en la tabla, el Ascendente está en el signo de Géminis y, por lo tanto, el descendente cae en el signo de Sagitario. Tradicionalmente, el signo de Géminis está asociado al motivo de los gemelos. Estos siempre han tenido una connotación numinosa que, incluso en nuestros días, se manifiesta con el nacimiento de hermanos gemelos. En la mitología universal hay un número ingente de pares de gemelos. Los más conocidos, y relacionados con la constelación de Géminis, son los Dioscuros, los hijos de Dios. Según el mito, Zeus yació con Leda, la esposa del rey Tíndaro, bajo la forma de un cisne. De esa unión surgieron dos huevos. De uno de ellos nacieron Cástor y Clitemnestra, hijos del rey Tíndaro. Del otro huevo, nacieron Palideuces o Pólux y Helena, hijos de Zeus. En éste mito aparecen dos parejas de opuestos: dos hermanos y dos hermanas gemelas. Son opuestas en tanto que una de ellas es mortal y la otra inmortal. En este mito, como en el de Caín y Abel, o Judas y Jesús, hallamos el motivo de la hostilidad entre hermanos (y hermanas), así como el tema de las almas gemelas. Los gemelos simbolizan la sempiterna experiencia de opuestos: mortalidad e inmortalidad, luz y oscuridad, bien y mal, masculino y femenino, espíritu y materia, alma inmortal y cuerpo mortal, etc.

 La película Toda la Verdad es un ejemplo muy bueno de una doble polaridad que existe en el matrimonio protagonista. Clare, la esposa abogada, y su hermana son un par de opuestos. El marido, un ex-militar con un turbio pasado, ejemplifica la oposición que le es inherente a todo Géminis; su luminosa vida de pareja, felizmente casado y con grandes expectativas de futuro, de un lado, y, en el lado opuesto, su oscura vida como militar, en la que daba rienda suelta a su tendencia asesina. Por lo tanto, teniendo en cuenta esta amplificación del símbolo de Géminis, el individuo con Géminis en el Ascendente experimenta el mundo a través de una lente polarizada.

 Es decir, la experiencia está siempre teñida de una fuerte polaridad entre el bien y el mal, la luz y la oscuridad, entre la introversión y la extraversión. El camino a recorrer con Géminis en el Ascendente es aquel que permite al individuo manifestar lo que hay de inmortal en él, a través de la palabra oral o escrita. Al disponer de un enfoque polarizado el Ascendente Géminis ha de llegar a ser consciente de esta polaridad, no sólo en su entorno y en el mundo, sino, sobre todo, en su propio interior. O, para expresarlo más correctamente, la aporía de opuestos que él observa en lo exterior es un reflejo de su propio conflicto interior.

 Recuerdo un sueño, que tuvo el individuo cuya carta estamos analizando, en el que se mostraba esta lucha de opuestos. Se trataba de dos monstruosos animales que luchaban y que se encontraban aferrados el uno al otro, sin que ambos pudieran moverse. Los dos monstruos eran un cocodrilo y un escorpión, ambos gigantes. Lo que este sueño simboliza es el conflicto interno que subyace en Géminis. La lucha encarnizada entre la introversión y la extraversión, entre el mundo anímico y el mundo físico, entre el alma inmortal y el cuerpo mortal. Dado que estos dos opuestos aparecen en el sueño, encarnados en la figura de dos animales míticos, ello expresa que de esa lucha de opuestos el soñador no era plenamente consciente. Es decir, él veía el mundo a través de las lentes de la oposición que le es consustancial a Géminis, pero no se daba cuenta de que esa aporía era el reflejo de su propia lente.

 Un ejemplo plástico de un Ascendente Géminis nos lo proporciona la película Amadeus, cuando Salieri se coloca la máscara negra en la que, por un lado sonríe, con optimismo y, por el lado opuesto, refleja un rostro serio, deprimente, como si se tratara del cara de la misma muerte. El peligro que corre la persona Géminis reside en no ser consciente de que él enfoca las experiencias vitales a través de la polaridad. De este modo, si el yo consciente se identifica con una de lo dos polos del Ascendente, inevitablemente, el otro irá a parar a la sombra. Por lo tanto, se proyectará en la figura del otro. Y ese “otro” pueden ser los hermanos, los amigos cercanos, los vecinos o la pareja. Esa batalla de opuestos puede manifestarse como lucha entre los valores masculinos e intelectuales, el mundo de la cabeza, y los valores femeninos o emocionales, el mundo del corazón; o bien, entre objetivos de carácter espiritual y aquellos otros que tienen que ver con lo material o corporal. O bien, entre la faz que se muestra a la sociedad y la que se presenta en el ámbito interno de la familia. Por tal motivo, el individuo que no sea plenamente consciente de esta polaridad de su Ascendente, se sentirá confuso y aparecerá ante los demás como tal. No será difícil que tenga una doble opinión con respecto a muchas cosas o que tan pronto tenga una opinión como su opuesta.

En otro orden de ideas, aunque sin abandonar el signo de Géminis, a Mercurio se lo ha considerado en la Alquimia como un dios ambiguo e impredecible, un espíritu que alberga todos los opuestos concebibles. Andrógino, y representado también como la matéria prima, era, asimismo, el hermano gemelo, oscuro, de Cristo. El era el doble del hijo de Dios nacido en la oscuridad de la Tierra. De ello se colige que, tanto los aspectos luminosos, cuanto los oscuros son necesarios para alcanzar la totalidad. Y precisamente los aspectos oscuros equilibran a los elementos luminosos, que de otro modo se alejarían de lo humano. El Mercurio romano era conocido como el mensajero de los dioses, el dios de las encrucijadas y el gran comunicador.

 Así, el Ascendente Géminis mostrará estas mismas cualidades en su entorno, encarando la vida con mucha curiosidad, tratando de entender cual es el funcionamiento del mundo y de las personas. Como mensajero de los dioses, su sino es recopilar información y distribuirla. Recaba ciertas ideas en alguna parte y las aplica en otros lugares. De hecho el individuo que estamos analizando es un hábil buscador y recopilador de datos, siendo capaz de relacionarlos entre sí para construir modelos científicos que explican el funcionamiento de diferentes aspectos de la vida. El descendente en Sagitario, es decir, la sombra de esta persona contrarresta y equilibra la excesiva tendencia a la dispersión en miles de datos, que al final no conducen a nada. La esterilidad de una visión cientificista, limitada a los hechos, que son analizados hasta perderse en la intrascendencia, puede tomar cuerpo y ser trascendida gracias a una visión más amplia y profunda de la vida, simbolizada por el descendente Sagitario.

 Así, al encontrar el propósito que subyace a los hechos empíricos, éstos son vistos como parte de un plan mayor que los incluye y los engloba. Es este, precisamente, el problema al que se enfrenta el moderno mundo científico. Pues la especialización creciente, la pérdida en la búsqueda desaforada y en la recopilación de datos, en el análisis exhaustivo de los hechos, y la construcción de modelos que tratan de reproducir el funcionamiento de los diferentes aspectos de la realidad, basados en esos hechos, han perdido el propósito subyacente que los ha de orientar. Los científicos modernos no son capaces de vislumbrar que bajo toda esa maraña de hechos y modelos, subyace un proceso que conduce a un fin que trasciende los estrechos límites del saber científico actual. Como podemos ver, el problema vital al que el individuo con Ascendente Géminis se ha de enfrentar es compartido por la sociedad occidental.

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 El Planeta Regente del Ascendente y el Signo en el que se Encuentra

 El planeta que rige a Géminis es Mercurio. Mercurio, en la carta natal, está posicionado en el cardinal signo de fuego Aries. Por lo tanto, el individuo es un pensador intuitivo. Su intelecto es rápido e incisivo, comunicándose de un modo bastante impulsivo. Sin darse cuenta ha realizado un discurso y, en ocasiones, se precipita a expresar ideas u opiniones que, tal vez, debiera evaluar más cuidadosamente.

 Sin embargo, aunque los aspectos con el Ascendente los trataremos en otro apartado, al tener a Saturno en conjunción con el Ascendente, este carácter impulsivo en su discurso y en el modo de comunicarse y expresarse, se ve modificado, de modo que adquiere una mayor seriedad, y evalúa antes todo compromiso en el ámbito intelectual. No suelta palabra si antes no está seguro de lo que dice y si no se encuentra a gusto en el entorno en el que lo hace. Sólo tras estar seguro y confiado comenzará a expresarse, dando rienda suelta a Mercurio en aries.

 Al estar Mercurio en el signo de Marte, el individuo es un pensador infatigable. Su curiosidad por la vida y por sí mismo, lo lleva a adquirir un alto grado de autoconsciencia, de consciencia del mundo que lo rodea y de los procesos que tienen lugar en el transcurrir de la vida. Son auténticos canales de información y de ideas, pudiendo vincular multitud de disciplinas entre sí. Dado que Mercurio es conocido como un mimo, es decir, como un actor fabuloso, asumiendo las cualidades de los otros dioses, a quienes, según la mitología, robaba siempre algo, la oposición de este planeta con Urano lo hace absorber sus cualidades. De ese modo, la visión intuitiva que le confiere a Mercurio el estar en el signo de Aries se ve potenciada por Urano. Por tal motivo, Mercurio tiene acceso al manantial de Sabiduría del Nous, del Espíritu Universal.

 El problema radica en que, al aumentar la percepción intuitiva, es decir, al permitir que la lente se mueva desde el microcosmos al macrocosmos, el rango intermedio no le resulta fácil percibirlo y, por lo tanto, al individuo se le generan problemas con los asuntos de la vida cotidiana, que no es capaz de ver. Además, este contacto acelera el funcionamiento del intelecto y el individuo no deja de pensar. Su sistema nervioso es muy sensible, lo que le confiere una increíble rapidez de reacción y de comprensión, así como una gran capacidad de memoria y una lucidez mental excepcional. Pero, dada la sensibilidad del sistema nervioso, el individuo debe realizar mucho ejercicio físico, para no acumular un exceso de energía en su interior que puede llegar a manifestarse en una tendencia a entablar discusiones e, incluso, puede somatizarse en ataques de nervios, en gesticulaciones nerviosas, alteraciones del sueño, etc. Cuando no se es consciente de esta percepción anodina, el individuo puede entrar en verdaderas discusiones por nimiedades. Así, es muy típico que este aspecto conflictivo se manifieste en argumentaciones airadas por asuntos de la vida cotidiana que, para otros individuos, son nimiedades y no revisten importancia alguna.

 El problema reside en que se observan los asuntos de la vida cotidiana como si en ellos se hallaran las respuestas a los grandes enigmas. Así pues, nos encontramos con un problema de enfoque. Por eso, es imprescindible que la mente esté siempre activa y alimentada con información de carácter esotérico. No es de extrañar el interés que el analizando muestra por la Astrología, la psicología transpersonal, la Alquimia, la sociología, la física moderna, la mitología o la simbología. Pues todas ellas son ámbitos en los que el aspecto Mercurio oposición Urano puede desplegarse sin fricciones. Asimismo, dado que Urano está en la Casa V, la casa de la expresión de la identidad personal, esto simboliza que no sólo es que esos intereses por lo esotérico resulten importantes, sino que son vitales para su expresión creativa. A través de ellos se manifiesta su potencial creativo. Su individualidad (Urano) irradia a través de la expresión creativa. De hecho, para este individuo la expresión de su potencial generador no puede limitarse a la vía instintiva o biológica, es decir, a través de los hijos. Para él, es mucho más importante dar a luz hijos espirituales que biológicos. Pues los primeros le permiten expresar su individualidad, lo que él es como individuo.

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La Casa del Planeta Regente del Horóscopo o del Ascendente

 Aquí llegamos a un tema muy importante. ¿Dónde tiene lugar la expresión de Mercurio? Es decir ¿En qué ámbito de la vida el individuo despliega las cualidades del planeta regente de la carta? De acuerdo con lo que podemos verificar en el horóscopo, Mercurio se encuentra en la Casa XI, la de Acuario. Así que, la expresión del aspecto Mercurio-Urano ya mencionado, se ve favorecida y potenciada por la posición de Mercurio en la casa de Urano. Por lo tanto, Mercurio funciona de un modo uránico y en el ámbito de Urano. Los intereses y objetivos marcados por el planeta se elevan de nivel y el intelecto tiene acceso al manantial de sabiduría que reside en el ámbito del Espíritu Universal, del Nous. Y, por ende, lejos de funcionar a un nivel profano, el intelecto tiene avidez por el conocimiento de las leyes que gobiernan en el universo y, como reflejo de aquel, también en el espíritu humano. Por tal motivo, no es de extrañar que la Astrología sea uno de los principales intereses de los personajes fuertemente acuarianos o con un Urano muy prominente en la carta, cual es el caso que estamos analizando.

 La perspectiva orgánica de esta ciencia se adecua a la percepción de una personalidad tan fuertemente influida por Urano. La Casa XI está asociada con los amigos, con los grupos y, en general, con la sociedad en su conjunto. Así, el individuo amplía su rango de experiencias y el conocimiento del funcionamiento de las leyes naturales que rigen en el universo y en los seres humanos a través del contacto con amigos, con personajes que comparten su misma perspectiva, que realizan investigaciones en el mismo área de estudio que a él le pueda interesar, etc. Una expresión de esto último podemos encontrarla en aquellos foros de discusión de temas esotéricos que se han hecho muy populares a través de Internet. De hecho este medio es muy indicado para la distribución de información más allá de los estrechos límites de un sólo país. Sin embargo, al tener a Urano en oposición con esta casa, existe un conflicto entre la expresión de la individualidad y las organizaciones.

 Por ejemplo, puede generarse un conflicto entre los resultados de las investigaciones del individuo y lo que impera en el ámbito académico. Sus intereses van siempre muy por delante de aquello que se investiga en las universidades. Por tal motivo, estos individuos serán siempre unos bohemios, siendo fieles a sus novedosos y revolucionarios descubrimientos, los cuales, además, constituyen una fidedigna expresión creativa de su individualidad o proceso de individuación. No obstante, estos descubrimientos pueden ser de mucha ayuda para la sociedad, contribuyendo al buen funcionamiento del colectivo. A través de investigaciones que ponen al descubierto los conflictos existentes en la sociedad, se puede contribuir a que esta mejore, tome consciencia de sus flaquezas y errores y pueda avanzar o progresar.

 Es más, dado que el Medio Cielo del individuo cuya carta natal se está analizando, está en el signo de Acuario su trabajo debe darle un margen de libertad suficiente como para actualizar sus potenciales, y, con ello, se le facilitará la tarea de contribuir en beneficio de la sociedad. Con estos emplazamientos el individuo está llamado a desplegar sus capacidades de comunicación y de transmisión de ideas originales, por mediación de las cuales produzca un impacto revolucionario en la sociedad. Una vía de expresión de Mercurio en la Casa XI puede ser la edición de libros, la publicación de artículos o ensayos, exposición de conferencias, etc. Y esto se realizará de un modo muy uránico, es decir, original. Así, el individuo puede preferir, como sucede con el analizando, que esa transmisión de información se realice a través de internet, pues este medio no sólo es novedoso, sino que permite una más rápida y mayor expansión, pudiendo llegar a un grupo de personas más numeroso.

Aspectos con el Ascendente

 Llegamos al último de los factores que se han de considerar en el despliegue consciente y efectivo de la persona, en tanto que Ascendente, en el proceso de individuación. Los aspectos que presenta el individuo cuyo Ascendente estamos analizando son múltiples y, además, de importancia excepcional.

 Así, por ejemplo, para comenzar con el planeta más próximo al Ascendente, encontramos a Saturno en conjunción casi exacta. Por lo que este arquetipo adquiere una importancia sobresaliente en el proceso de individuación, dado que su influencia en el conjunto de la personalidad se ve potenciada. Saturno en la Casa XII y en conjunción con el Ascendente simboliza que el individuo se presenta a los demás con un aspecto serio, recatado y aparenta una madurez mayor que la que le corresponderia por edad. Al estar en el signo de Géminis, los atributos que este signo simbolizan se ven ligeramente modificados. Así, en lugar de hablar por los codos, como sería de esperar, el individuo es muy cauto y temeroso, especialmente cuando no conoce el entorno en el que se mueve o a las personas con las que se relaciona. En esos casos, apenas soltará palabra. Pues teme lo que los demás puedan pensar de él, sintiéndose inadecuado y receloso. Tardará mucho tiempo hasta que comience a comunicarse con los demás, y sólo lo hará cuando haya adquirido cierta confianza y sienta que puede expresarse sin que los demás lo vayan a censurar o a juzgar.

 Los miedos que el individuo siente están enraizados en lo inconsciente colectivo. Algunos autores consideran que este emplazamiento representa profundos miedos, que le son inconscientes al individuo y que no puede controlar, paralizándole desde su interior. Y lo suelen relacionar con experiencias biográficas que se retrotraen a los primeros años de la infancia. El individuo concreto que estamos analizando, tuvo, en efecto, una niñez muy dura. La madre, temerosa de que le pudiera suceder al niño algún accidente, por lo vivaz y curioso que era, limitaba al mínimo sus movimientos, impidiéndole que explorara el entorno (lo que se relaciona con la conjunción Saturno-Luna de la que nos ocuparemos en breve). Y esa limitación parece haber influido decisivamente en la actitud del individuo adulto. No obstante, debemos insistir en que en el núcleo de la vivencia se halla el arquetipo. Y es éste el responsable de que el niño experimente la limitación de movimientos como un acontecimiento traumático, dado que el resto de hermanos han crecido en un ambiente idêntico y, sin embargo, sólo él experimenta ese retraimiento y esa cautela cuando toma contacto con individuos que no conoce. Y, también, sólo a él le limitaron su campo de movimiento.

 Nos encontramos, como ya dijimos en otros apartados, ante un arreglo sincronístico entre el arquetipo y los sucesos, experiencias y/o hechos acontecidos. Saturno en la Casa XII simboliza, sobre todo, la sombra colectiva en el individuo. A este planeta se lo suele asociar con Satán o con el Diablo, es decir, con el Mal o, en términos de psicología analítica, con la sombra. Pero lo cierto es que, al hallarse ubicado en esta casa, ese mal adquiere dimensiones colectivas. Se trata del mal que le es consustancial a toda la humanidad. Representa los aspectos oscuros de todo ser humano. Y el individuo con Saturno en la Casa XII se ve ante la necesidad de enfrentarse con la Sombra Colectiva o Mal Absoluto.

 Podemos imaginarnos lo difícil de esa confrontación si somos conscientes de lo duro que resulta tener que enfrentarse uno mismo a sus propias oscuridades (simbolizadas por el descendente). Pues bien, en el caso que nos ocupa, durante el proceso de lucha con el Adversario, con el alter ego, el individuo entra en guerra con la barbarie que toda la cultura, en la que ha sido dado a luz, mantuvo detrás del foco de la consciencia. De modo que este arrostramiento toma dimensiones cósmicas y, al estar en conjunción con el Ascendente, iniciáticas. Por lo tanto, para que un individuo con semejante carga no sea anegado por la oscuridad de lo inconsciente colectivo, necesita una preparación previa a la confrontación con su sombra. Dicha preparación debe permitirle ampliar sus horizontes para dar cabida a todo contenido que surja de lo inconsciente, sin identificarse con él. Una vez iniciado, es decir, una vez disuelta la máscara y tras enfrentarse a sus oscuridades (descendente), ligadas a la barbarie que le es inherente a toda la humanidad (Saturno en la Casa XII en conjunción con el Ascendente), al individuo se le hace accesible un mayor conocimiento de sí mismo y de la humanidad, pudiendo comunicarse mucho mejor con el resto de sus coetáneos.

 Es importante hacer mención a la conjunción Saturno-Marte. Esta simboliza que, en el proceso de confrontación con el Adversario, el individuo encontrará que una energía tumultuosa amenaza con estallar violentamente. Dado que Marte simboliza aquella energía que nos impulsa a seguir el camino de la individuación, al estar en la Casa XII y en conjunción con Saturno, nos informa de que los antepasados del individuo no se han individuado. Así, los padres del analizando no han podido expresar sus potenciales, porque las condiciones y las circunstancias que han rodeado sus vidas han sido tan restrictivas y limitadoras que lo han impedido u obstaculizado. Parece como si esa agresividad acumulada por varias generaciones, como consecuencia de una imposibilidad real de autorrealizarse, se actualizara en el individuo y tuviera que dar cauce en el transcurso de su vida a ese impulso frustrado en sus familiares. Esa conjunción Saturno-Marte también está asociada a un esfuerzo concentrado.

 Cuando se ha logrado concienciar el conflicto entre el deseo de hacer algo y el temor a sus consecuencias, este aspecto procura una concentración efectiva de la energia marciana. Así, es posible encarar tareas que requieren grandes cantidades de esfuerzo, gracias a una planificación y a una concentración dignas de alabanza. Sin embargo, lo más común es que el individuo unas veces actúe impulsivamente, para después auto-censurarse y reprimirse. Este contacto puede crear problemas de accidentes en la conducción de vehículos. Por tal motivo, hasta que el individuo no sea consciente de las energías (arquetipos) que operan en su interior, lo más aconsejable es que no conduzca motocicletas o automóviles. Y, aún siendo consciente, la conducción temerosa siempre está al acecho. Marte le pide al individuo que acelere, mientras que Saturno le dice que frene. Hay que llegar a un acuerdo entre ambos dioses, dando a cada uno lo que le corresponde. Así, siguiendo con el ejemplo del automóvil, cuando Marte pide velocidad, Saturno le dirá que se espere a que las condiciones del tráfico y de la vía lo permitan. De ese modo, se llega a un compromiso con ambos arquetipos, para que ninguno de los dos irrumpa violentamente.

 A Marte se lo relaciona con el instinto sexual más básico. De esta suerte, su conjunción com Saturno en la Casa XII parece estar asociada a un problema con la sexualidad. Los individuos con esta conjunción se sentirán impotentes y vulnerables en su expresión sexual. En lo más íntimo de su ser hay un fuerte complejo de inferioridad que los hace sentirse inseguros y fácilmente heridos. De hecho, bajo la fachada del complejo de “macho ibérico” descubrimos una inadecuación, inseguridad y vulnerabilidad en todo lo que se refiere a la potencia sexual. Por tal motivo, se erigen muros aparentemente infranqueables que dan la impresión opuesta (construcción de una máscara).

 Pero, lo cierto es que bajo toda esa parafernalia y ese despliegue de aparente potencia sexual, hallamos a un individuo inseguro y temeroso de no dar la talla, que a escondidas se compara con los demás e, incluso, que cree firmemente en su impotencia sexual. Algunos individuos con dicho complejo de “macho ibérico” compensarán su miedo y su falta de seguridad en sí mismos por mediación de una incontable lista de conquistas. Otros, por el contrario, medirán su pene y tratarán de compararlo con el tamaño de los demás, para así sentirse algo más seguros. Unos cuantos, tal vez, tengan un miedo atroz al juicio que puedan emitir las mujeres con las que se acuestan o, incluso, puede que prefieran las relaciones homosexuales porque en ellas se sienten más seguros.

 En cualquier caso, lo cierto es que esta conjunción en la Casa XII denota un verdadero conflicto con la potencia sexual. Conflicto que han experimentado los antepasados del individuo, que no han superado y que, por tal motivo, se le presenta como una prueba que ha de arrostrar si pretende desplegar su personalidad en el proceso de individuación. En el caso concreto del horóscopo, sus familiares más cercanos parece que han tenido, todos ellos, un fuerte complejo de inferioridad que los hacía sentirse sexualmente inferiores. Además, las mujeres de sus familiares utilizaban esa vulnerabilidad, ese temor a no dar la talla, es decir, a no ser sexualmente potentes, para atacarles justo donde más daño les podían causar.

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De ese modo, el conflicto estaba servido. Esto último viene simbolizado en el horóscopo en esa triple conjunción Saturno-Marte-Luna. El complejo de “macho ibérico” que los varones erigen como compensación por su sentimiento de inferioridad, les hace mostrarse como hombres fuertes, potentes, capaces de dominar a sus esposas. Esta actitud viola toda posible expresión femenina, en ellos mismos y, como reflejo, en sus respectivas parejas. Lo femenino así doblegado, violado y dañado, se toma su revancha golpeándoles allí donde puede producirles mayor efecto. Es decir, donde son más vulnerables. Dado que Marte representa la egoísta voluntad del ser, es decir, la tendencia que busca el despliegue efectivo de las potencialidades, sin consideraciones de tipo alguno, la conjunción de este planeta masculino (energia Yang) con la Luna o planeta femenino (energía Yin) se considera en Astrología como un aspecto inarmónico. La tendencia separatista y guerrera de Marte se contrapone a los sentimientos de amor y unión con la totalidad de la Luna, ambos em la Casa XII. Así, cuando el individuo inicia una actividad, o se pone en marcha en cualquier proyecto que comience, pasa por delante de la Luna, es decir, toda su afectividad y su sensibilidad son arrasadas por el activo fuego de Marte. No es de extrañar que, de cara a los demás, esta configuración se experimente como insensibilidad y rudeza. También es importante añadir que los ataques de violencia son muy típicos con esta conjunción, puesto que el enfado emerge desde lo más remoto de lo inconsciente colectivo. En numerosas ocasiones, el individuo es capaz de captar de un modo inconsciente la información que procede del ambiente que lo rodea, o de las personas del entorno, y estalla en uma discusión airada y hasta brutal por algo que, en realidad, nada tenía que ver con él, pero que ha exteriorizado como si procediera de sí mismo. En efecto, se trata de una extrema apertura a las influencias del ambiente y se necesita ser muy consciente de lo que está sucediendo en el fondo. Si lo miramos desde un punto de vista biográfico, lo más probable es que el individuo haya absorbido toda la violencia que ha habido en su entorno en los primeros años de su existencia, así como, que la madre pueda estar ausente, ser bastante insensible o no comprenda las demandas del bebé, lo que termina por provocar una tremenda frustración y una agresividad concentrada.

 Por tal motivo, el niño acaba montando escenas de todo tipo para llamar la atención de la madre, que parece estar más enfrascada en sus asuntos que en las necesidades del niño. De adulto, esto se puede manifestar en rabietas, que se traducen en estallidos de violencia psíquica o/y física, con la pareja cuando esta no atiende al individuo o no actúa de acuerdo con sus expectativas, sobremanera excedidas. Y esta actitud sólo puede ser trascendida si el individuo revive la frustración y la agresividad compulsiva que aquellas situaciones generaron en el transcurso de su infancia. Además, de conformidad con las investigaciones de Grof, dicha agresividad estaría asociada al proceso del nacimiento biológico, cuando el bebé atraviesa el canal del parto y se enfrenta a una experiencia vital que lo confronta con la muerte. En esos momentos, se activa en lo inconsciente el arquetipo de la Iniciación o re-nacimiento, con la emergencia de una cólera fuera de toda mesura, que los alquimistas simbolizaban en la operación denominada calcinatio.

De hecho, esta operación está simbolizada por el Lobo, el animal que se relaciona con Marte, y por el León. Especialmente significativo en este contexto es el símbolo del lobo quemándose en un fuego abrasador. El lobo representa la voracidad del niño, que está perpetuamente hambriento y deseoso de los favores de la Madre. Así, el individuo adulto con esta configuración en la carta natal ha de enfrentarse a ese lobo, lo ha de quemar en ese fuego abrasador, es decir, ha de restringir esas pasiones por medio de un acto de voluntad consciente. Se trata pues de una rememoración de la frustración que debió de sentir cuando la madre no respondía a sus llamadas, pero esta vez de un modo consciente. Esta operación no representa una represión, ni una condena por los pecados del individuo. Nada de eso. Muy al contrario se trata de experimentar una frustración del deseo, mediante un sacrificio voluntario del objeto/os deseado/os.

 Entrar en el fuego del infierno para quemar en él la escoria que lleva consigo, conteniendo la frustración y la cólera sin culpar al otro (la/el madre/padre, la/el esposa/o, la pareja, etc.), ni autoinculparse, permite que comience a transformarse algo en el interior del individuo. Lo que está aconteciendo es el nacimiento de la verdadera individualidad, simbolizada por el planeta Marte. Una experiencia muy típica de una calcinatio la encontramos en la frustración del objeto de deseo amoroso. Ahí entra en juego la pasión amorosa. La ruptura de una relación de muchos años o que ha activado una ardiente pasión amoroso-sexual se suele correlacionar con esta operación. Lo que experimenta el individuo en ese período de frustración y de muerte puede ser de lo más horroroso. Experiencias que activan estratos de lo inconsciente colectivo de los que el individuo nada sospechaba y, por supuesto, de los que él se creía completamente ajeno. Grof y Greene expresan algunas de los sentimientos y pensamientos que emergen en esos períodos de quemazón: destructividad de proporciones cósmicas, cólera intensa, violencia desmesurada, deseos de herir, inmolar o destruir a una persona (la/el esposa/o, en un divorcio, la pareja en una ruptura, etc.), obsesión devoradora, apasionada y ambivalente (deseos de amarla y, al mismo tiempo, de destruirla) por el poder que parece ejercer sobre el individuo, avidez insaciable por la otra persona, que nos empuja a amarla y a odiarla a la par, etc.

 Todos estos sentimientos irrumpen en la consciencia de un modo tan devastador que uno siente como si lo estuvieran violando. Pero si se contienen convenientemente y se los manifiesta a través de la expresión creativa, cosa que no sucede sin un largo período de introversión, en el cual se comienza a mirar hacia dentro y hacia abajo, o sea, a profundizar en uno mismo, las pasiones enceguecidas y los deseos inextinguibles acaban trocándose en un potencial creativo que puede expresarse en el transcurso del proceso de individuación. En el mismo orden de ideas Liz Greene apunta que ha descubierto que las configuraciones conflictivas entre Marte y Plutón se manifiestan en sueños de violaciones. Por mi parte, he encontrado este mismo tema en la configuración de la carta que se está analizando. Según Greene, “el poder masculino y la virilidad, en lucha con el lado castrante y devorador del inconsciente femenino está (…) representado por Marte en conflicto con Plutón.” Y esto se presenta tanto en hombres cuanto en mujeres. Así, en muchos casos de violaciones existe una confabulación inconsciente entre la “víctima” y el “violador”, por lo que no resulta tan fácil culpar sólo a esos brutales agresores, pues la propia víctima parece incitar inconscientemente a que semejante acto tenga lugar. Greene continúa diciendo: “Por lo que he visto respecto a este aspecto Marte-Plutón puede implicar una herencia ancestral más que un problema estrictamente individual de “atraer” la violación, puede ser un daimon familiar, una energía sexual turbulenta y vital que sucesivas generaciones han intentado eliminar en función de los valores de respetabilidad y aceptación social o quizás porque la Gran Madre dominaba la psicología familiar. De ese modo alguien es elegido “inconscientemente” como chivo expiatorio y se convierte en el violador o en el violado” 4.

 4 Greene, L. (2003) Astrología y Destino. Ediciones Obelisco. Barcelona. 3ª edición.

 En el caso que nos ocupa, en el que existe una triple conjunción entre Saturno-Marte-Luna y, además, Plutón contacta con el Ascendente y con Saturno en trígono parece que el problema de la violación también está presente. Profundicemos un poco más en esta configuración tan delicada. La Luna y Marte están ambos en el signo de Tauro, mientras que Saturno está posicionado en Géminis. Así pues, la Luna está exaltada en ese signo y, además, al estar en conjunción con Venus, incrementa el elemento femenino en la psique. Marte en Tauro, el fijo signo de tierra, no se encuentra nada cómodo en su despliegue efectivo, por lo que sus capacidades de decisión e iniciativa son lentas, aunque una vez decidido actúa con una fuerte determinación y tenacidad. Pues bien, al estar la Luna exaltada en conjunción con Marte en exilio, la energía femenina es demasiado acusada y le es muy difícil a Marte actuar y expresarse. De ese modo, en el individuo se produce una lucha por conseguir ser independiente y capaz de sostenerse por sí mismo fuera del hogar materno o de la influencia de la madre.

De hecho, en el período en el que decidió marcharse de su hogar para seguir su propio camino (manifestación del arquetipo de Marte) su madre trató de obstaculizarle toda posible acción. Incluso parecía estar celosa de que su hijo hubiera decidido, finalmente, marcharse de su hogar y hasta lo envidiaba por la independencia afectiva y material por la que tanto había luchado (manifestación de la Luna). Este conflicto terminó de un modo muy violento, expresión típica de Tauro encolerizado. Tan fue así que, la madre, enfadada y dolida por la decisión del hijo, intentó buscar el enfrentamiento con éste (propio de esa conjunción en Tauro). Y, dado que Marte en la Casa XII es una especie de antena receptora de toda hostilidad que se halle en el ambiente, era el hijo quien inició la expresión concreta de esa agresividad soterrada que procedía de su madre (Luna). En aquel momento, el hijo no era consciente de lo que estaba sucediendo en lo inconsciente, si bien él me confesó que intuía el juego que subyacía en su madre, bajo la apariencia de haber sido víctima de una agresión. La fatal Luna negra hizo acto de presencia en aquellos momentos, poniendo a prueba la virilidad del hijo y, pese a la aparente contradicción, empujándole para que se encaminara por la senda de la individuación.

 Los individuos tan próximos a las energías femeninas de la Gran Madre suelen sentir a esta como a uma auténtica violadora, sofocante y asfixiante. Y, de hecho, el sueño que el hijo, en el que un negro violaba a una joven mujer de piel blanca como la leche, representa la lucha del ego masculino, que busca su individualidad, contra el sofocante abrazo de lo inconsciente, simbolizado por la imagen femenina y materializado en la figura de la madre del soñador. Así pues, los sueños de violaciones no representan necesariamente una situación patológica, sino, antes bien, pueden emerger en el transcurso de un proceso de individuación. Los personajes con un vínculo tan estrecho con lo inconsciente han de ser conscientes del factor arquetípico que subyace en sus enfrentamientos con la Madre. De lo contrario, se encontrarán encadenados a la Madre Tierra, de modo tal que el impulso marciano hacia la liberación y la individualidad podría manifestarse en una trágica muerte de la madre biológica en manos de su hijo. Al tiempo, asfixiados por su anima, buscan vengarse de lo femenino a través de una víctima, de modo que la violación física y/o el asesinato no serían sino actos con pretensiones de liberación. De este modo, su iniciativa, su energía masculina y su virilidad se anteponen a lo femenino castrador que opera en lo inconsciente. Así pues, la violación y/o el asesinato han de ser entendidas como una venganza inconsciente contra la Madre, por obstaculizar o impedir el impulso individual de desarrollo (simbolizado por Marte) del violador o del agresor. Lo que equivaldría a un impedimento del proceso de individuación. El impedimento proviene de un factor arquetípico que opera en lo inconsciente colectivo. Sin embargo, cuando el conflicto subyacente no es iluminado por el haz de luz de la consciencia este es proyectado al exterior.

 En esos casos, son las mujeres las culpables de todo y la venganza es perpetrada por mediación de las víctimas. Poco importa que la violación acontezca con una mujer desconocida o con la propia esposa. El factor arquetípico actuante es el mismo en ambos casos. Habíamos dicho al principio que la triple conjunción Saturno-Marte-Luna afectaba al Ascendente, de modo que el ambiente reaccionará a los efectos de dicha conjunción. Por tal motivo, en especial las mujeres, verán al individuo como alguien serio y oscuro, al tiempo que perciben una fuerte irradiación sexual. Es posible que le resulte muy difícil comenzar una relación, pues ésta es experimentada como un auténtico calvario tanto para la pareja cuanto para el propio individuo. Antes de que esta llegue a conocer al individuo, lo que ella experimenta es la persona y ésta es todo menos agradable. El cuento de la Bella y la Bestia ejemplifica muy bien lo que una mujer vivencia durante los primeros contactos con un Ascendente así aspectado. Por tal motivo, no es de extrañar que sean muy pocas las que se acerquen al individuo y, aún menos, las que logren ver transformar a la aparente Bestia en el Príncipe que también es, una vez establecida la relación. De hecho, las mujeres que suelen acercarse a estos individuos tienen una fuerte influencia neptuniana y/o lunar en su personalidad. Evidentemente no siempre esto es así.

 Pues todo depende de hasta qué punto el individuo es consciente de los factores arquetípicos que operan en su Ascendente-persona y, por tanto, de qué faz sea capaz de mostrar al exterior y, recíprocamente, cómo experimentará el entorno su persona. No olvidemos que todo arquetipo tiene un lado oscuro y otro luminoso. Cuanto más consciente sea el individuo de los aspectos que operan en su persona, tanto más amplio será su margen de libertad para dar expresión a los factores más luminosos del Ascendente.

 Regresemos ahora a la expresión de la conjunción, casi exacta, entre Saturno-Ascendente. El pensamiento adquiere profundidad y se hace más preciso. Sin embargo, también limita el abanico ante el cual Géminis siente curiosidad y la comprensión de lo que se expresa y se dice. En otra palabras, el filtro de lo que el Ascendente percibe se hace más selectivo y la capacidad de comunicación se ralentiza y delimita, por lo que le resulta más difícil al individuo hacerse entender, creando situaciones en las que se producen malos entendidos. A veces esto sucede por el miedo a aparentar estupidez y, dado que con Saturno las conversaciones intrascendentes se hacen muy difíciles de manejar, muchas veces parece que la persona es torpe o lenta. Sin embargo, esto es una mera apariencia.

En realidad es la falta de interés por los asuntos banales, o la inadecuación que siente por un complejo de inferioridad profundamente anclado, lo que le hace aparecer como torpe o incluso estúpido. Pues, apenas la conversación varía, se enfocan temas que le resultan más interesantes y se encuentra en un ambiente cómodo su lucidez mental hace acto de presencia. La lección que debe aprender el individuo es que no siempre se puede estar hablando de Astrología, de Física cuántica o de Química Orgánica. Las más de las veces se tratan temas que nada tienen que ver con eso. Sin embargo, en toda conversación, si se es capaz de modificar esa tendencia a la seriedad, a la falta de empatía y a limitarse a hablar de temas trascendentales, se hace posible enriquecer la experiencia al intercambiar ideas distintas.

 Debemos, ahora, regresar a los siguientes aspectos con el Ascendente que aparecen en el cuadro: Saturno-Marte-Luna. Están los tres en conjunción entre sí y, a su vez, lo están con el Ascendente. Por lo tanto, dicha conjunción triple o stelium (agrupación de planetas) está fuertemente remarcada en la carta. Ya se han mencionado algunas de las manifestaciones de esta compleja combinación. Sin embargo, con la Luna se produce una importante alteración. Ello simboliza que a la madre se la ha experimentado como fría, distante, constringente y limitadora. Aparece como el factor causante de las discordias entre hermanos (Géminis) en los años de infancia, probablemente porque uno de ellos es el preferido (el hermano luminoso), mientras que el otro es la oveja negra (el hermano oscuro). Además, al estar en la Casa XII, se relaciona con la actitud de los miembros de la familia y con los antepasados. Y es así como los padres del individuo analizado han vivido en un ambiente en el que los varones han mantenido bajo el yugo de la represión y de la violencia psíquica y física a las mujeres. Pero esa actitud machista no es exclusiva de sus familiares, pues, al fin y al cabo, estos pertenecen a un sistema aún mayor que los engloba: la sociedad española. Por tal motivo, este stelium en la Casa XII representa, simboliza y, por tanto, nos provee de información acerca de la actitud que los hombres han mantenido durante siglos para con las mujeres. Y el arrostramiento de ese conflicto en la propia psique se hace imprescindible para que el individuo manifieste los potenciales inherentes a esa conjunción triple.

Una vez se consigue purgar al alma de la inmundicia de los antepasados, al individuo se le abren las puertas a la individuación. En ese camino, como sucedió con el analizando, se puede llegar a ser consciente de que se dispone de una especial capacidad para comprender e interpretar los sueños y de una potencia sexual y creativa sobresaliente (Marte en la Casa XII); de profundizar en el arquetipo de la Iniciación (Saturno en la Casa XII en conjunción con el Ascendente), así como un acceso directo al mundo de los arquetipos, es decir, a lo inconsciente colectivo y una sensibilidad y capacidad de empatía extraordinarias (Luna en la Casa Doce). De hecho, estas personas son capaces de expresar las tendencias sociales que se manifestarán en el futuro, con una precisión que dejaría atónito al más egregio sociólogo, precisamente por su natural conexión con las corrientes de lo inconsciente colectivo. Y, dado que Mercurio, el planeta regente del Ascendente, está en la Casa XI y en contacto con Urano, se hace posible difundir esos conocimientos en la sociedad, contribuyendo de ese modo al aumento del saber y a la evolución efectiva de sus miembros.

 Saturno, asimismo, está aspectado por Plutón y por Neptuno. En el primer caso, el trígono Plutón-Saturno confiere al individuo una gran capacidad de organización y de planificación. Y con el poder de concentración de éste aspecto, que potencia al ya existente gracias a la combinación Marte-Saturno, el individuo puede estudiar casi cualquier cosa que desee. Pero ya indicamos en líneas precedentes que los intereses de Mercurio estaban teñidos por Urano, por lo que lo más probable es que los estudios que le interesan al individuo se relacionen con áreas del saber tales como la Psicología Transpersonal, la Astrología o la Física moderna, por mencionar sólo unos pocas. La mente, además de ser rápida y muy intuitiva, se estructura y el pensamiento aflora de un modo organizado. Así, cuando emergen las ideas no lo hacen de un modo azaroso, sino, más bien, como estructuradas y ordenadas en epígrafes, por así decirlo. Dado que al individuo con esta configuración le es accesible todo lo que en la sociedad no funciona (así como lo que sí funciona), puede contribuir favorablemente en su progreso real y efectivo.

 Finalmente, la oposición Saturno-Neptuno es quizás una de las más difíciles de manejar. Saturno representa el mundo material, práctico. Simboliza la consciencia de los límites propios, así como del ego y de lo que pertenece a uno, en contraposición a lo que es de los demás. Neptuno, en cambio, simboliza la unidad subyacente a la multiplicidad. El ámbito de lo inconsciente colectivo está regido por Neptuno, que nos impulsa a fusionarnos con la totalidad, pues con él se siente la unidad orgánica de todo cuanto existe. Por tal motivo, no cabría empatía mayor que la asociada a este arquetipo, dado que representa, precisamente, el océano del que toda vida ha surgido. Así, con Neptuno el individuo puede ser consciente de los vínculos que lo unen a todos y a todo y la experiencia de la unión del alma con Dios está asociada a los tránsitos y aspectos importantes de éste planeta con los planetas personales en la carta natal. De lo dicho se colige que en el individuo hay un conflicto entre el ego y lo inconsciente colectivo, entre los estrechos y férreos límites individuales y la infinita variedad de formas de vida. Es decir, se trata de un choque entre la forma y la falta de forma, entre la vasija contenedora y el agua como contenido.

 Todo contacto con Saturno se ve arrastrado al mundo de la materia, es decir, a la forma concreta; por el contrario, en los contactos con Neptuno el individuo se ve arrasado por la falta de forma, por la disolución de las estructuras y límites materiales. Así pues, esta oposición simboliza que el individuo puede buscar, de un modo inconsciente, perderse en las aguas de lo colectivo, escapando de la dura realidad de lo concreto y palpable, por los límites que esta impone, o bien, se puede manifestar dando forma concreta al mundo de la imaginería. En este último caso, el individuo lucha por conformar todas sus ideas y sueños, esforzándose en expresar el mundo arquetípico en estructuras duraderas y con plena significación. Un ejemplo de ello lo proporcionan las catedrales góticas. Pues son ellas una expresión tangible del anima mundi o Sophia, en cuyo interior se le posibilita al individuo comulgar con Dios.

 El dilema eterno de Saturno-Neptuno se vivencia a lo largo de la vida del individuo. Así, primero se va forjando y estructurando un ego, afilando las facultades que le son propias (Ascendente), para adaptarse a las expectativas sociales (Medio Cielo). Una vez diferenciado el ego e identificado con la persona, el individuo adquiere un nombre, un status social, es propietario de un coche y de una vivienda (asuntos relacionados con el Medio Cielo), como resultado de su lente particular y, encontrándose, como reflejo de ello, ante situaciones, circunstancias y oportunidades diversas que lo hacen diferenciar aquellas facultades que son propias de su Persona-Ascendente, etc. Esta fase corresponde a la construcción de estructuras y, por lo tanto, se relaciona con Saturno. Sin embargo, Neptuno ha quedado completamente fuera del haz de luz de la consciencia. Pero, llegado el momento, el arquetipo neptuniano se constela y hace acto de presencia en el ámbito de la consciencia. Sueños típicos de esa irrupción son aquellos en los que se producen inundaciones, diluvios, etc. Por ejemplo, un río puede desbordarse e inundar y arrastrar al soñador, dejándole con la sensación de que se han destruido todos los diques que él había construido para sentirse seguro y evitar así todo sentimiento de desvalimiento y de incapacidad. Esa destrucción por disolución de estructuras está asociada al arquetipo neptuniano, permitiéndole al individuo darse cuenta de que existe algo más allá de los límites estrechos del ego consciente. Y no sólo verlo, sino, también experimentarlo. Dicha experiencia de lo que de inmortal y universal hay en el individuo da acceso a la comprensión de que todo individuo, en un cierto nivel, está conectado con el resto de los seres vivos que en la tierra habitan, siendo él una gota en el inmenso océano de lo inconsciente. Esa vivencia, llevada un poco más al extremo, puede conducir al individuo a tener una experiencia de unión con Dios, lo que le permitirá darse cuenta de que existe una voluntad superior que guía su destino, allende la egoísta voluntad del ego. Y, si dios quiere, en un nivel más elevado, comprenderá que la voluntad del yo debe ser alineada con la voluntad de Dios o, para expresarlo en términos de psicología analítica, del arquetipo del Sí Mismo o Personalidad. En pocas palabras, es ese el dilema Saturno-Neptuno que el individuo ha de arrostrar en el transcurso de su vida.

 © José Antonio Delgado González 2005

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Psicología y Astrología III