La Astrología Helenística y Ibérica

Urania

La Astrología Helenística

Prólogo del libro

 Astrología Hermética: Recobrando el Sistema Helenístico

Eduardo Gramaglia

La Astrología que denominamos “Helenística” surgió en Egipto y la zona del Mar Mediterráneo después de la conquista de Alejandro Magno. Si bien los manuscritos más antiguos datan del siglo IV al II antes de Cristo, su expansión y desarrollo se prolongó hasta el siglo VI de nuestra era. En la Astrología Helenística, de allí su importancia, encontramos los antecedentes de toda la Astrología posteriormente practicada en el mundo Occidental.

Surge en esa época, a la sombra de los templos a las márgenes del Nilo, una generación de astrólogos egipcios que escriben en griego, lengua por entonces difundida. La Grecia Clásica era parte del pasado, y los antiguos dialectos se habían unificado en una lengua común: la koiné. Así como hoy en día la publicación en lengua inglesa garantiza una gran difusión, lo mismo ocurría con el Griego helenístico, que de paso ya no era el mismo que el de Homero o Hesíodo. Tal desarrollo y florecimiento astronómico1 se extendió hasta bastante avanzadas la conquista y expansión romanas.

 1 Es importante notar aquí que la división entre “astronomía” y “astrología” es posterior a Ptolomeo. De hecho, Claudio Ptolomeo de Alejandría parece haber sido el primero en separar sus observaciones astronómicas y disquisiciones geométrico-matemáticas, reunidas en un gigantesco tratado astronómico en 13 libros, o “Sintaxis Matemática” (traducido al árabe como Almagest), de su Apotelesmatica o análisis de la influencia estelar, la cual consta en su Tetrabiblos. En la cultura helenística, calificativos como “astrónomo” o “matemático” (mathematikós), se aplicaban ampliamente al erudito en matemática, geometría, astronomía, astrología, etc.

Al investigar los orígenes de la práctica astrológica, algunos estudiosos han dirigido su atención a Babilonia, otros a India. En base a la evidencia hasta ahora existente, podemos admitir que hubo astrología más o menos desarrollada en todas las culturas, pero el desarrollo de la astrología horoscópica, con un sistema definido de domificación, basado en el horóskopos (que en Griego significa ascendente), pertenece al Egipto helenístico. En Babilonia, la tradición es antiquísima, pero no horoscópica, sino referente a profecías y predicciones para los reyes e imperios, según lo ha revelado un estudio de las tablas cuneiformes. Ni uno solo de estos antiguos documentos alude ni siquiera indirectamente – sugiere Bouché Leclercq en su monumental (aunque escéptica) obra L’Astrologie Grecque – a la Genetlialogía, o predicción de un destino individual basado en la posición de los astros al momento del nacimiento. La astrología caldea principalmente trata con exaltaciones, elevaciones heliacales, algunos fenomenos lunares, y hasta meteorológicos, sin hacer uso definido de lo que hoy llamamos “casas” ni “regentes de signos”.

Que en Babilonia se encontró la cuna de la astronomía es algo de lo que pocos dudan hoy en día, y es de las observaciones de Mesopotamia que hemos extraído los datos básicos de nuestras coordenadas celestes: la eclíptica, los signos zodiacales, y la mayoría de los planetas. Esta forma de Astrología fue trasladada a India, Persia, Egipto, y allí rápidamente se desarrolló tomando forma. Grandes sacerdotes-astrónomos caldeos como Berosus y Kidenas, según muestran las crónicas de la época, se encontraron enseñando en las islas griegas y el delta del Nilo. Así es como la teología sideral de los babilonios es enriquecida por avanzados descubrimientos astronómicos, como la precesión de los equinoccios, por Hiparco, y también por el pensamiento estoico, alcanzando posteriormente los altos estrados del Imperio Romano. La Astrología fue promulgada tanto por hombres de letras como por hombres de ciencia, en los grandes centros de cultura, principalmente en Alejandría, el centro cultural por excelencia de ese período, posiblemente sólo igualado en algún sentido por la ciudad de Pérgamo, sede de la otra gran biblioteca. El arte astrológico se extendió entonces, por primera vez en la historia conocida, a todas las clases sociales, y finalmente fue patrocinada por los emperadores. Así, sin omitir el reconocimiento del origen Babilónico, es innegable que un sistema mucho más complejo de Astrología horoscópica tuvo desarrollo en el Egipto y Grecia Helenísticos2.

2 “Astrology and Religion among the Greeks and Romans”, Franz Cumont. Dover Publications, New York.

Luego de exportar, por así decirlo, Babilonia, su antigua sabiduría a Egipto e India, entre otros, un gran intercambio surge en los albores de la época cristiana. Es altamente probable que una o varias obras del período helenístico hayan sido traducidas al sánscrito3, las que posiblemente fueron de gran influencia en el desarrollo de la astrología védica. Mucho del sistema védico es original, como los nakshatras4, aunque un cierto influjo helenístico parece hacerse evidente al considerar la cantidad de palabras sánscritas que son griegas en su origen, y no tienen significado en sánscrito.5

3 Contrariamente a los que suponen que la astrología horoscópica se originó en India, David Pingree cree que una de las fuentes primarias de toda astrología védica fue el Yavanajataka, una traducción al sánscrito de un texto astrológico en griego realizada en el siglo II antes de nuestra era.

4 Divisiones del zodíaco en 27 o 28 sectores, equivalentes al movimiento diario de la Luna.

5 Por ejemplo, cita Schmidt, kentron, en griego, significa ángulo, kendra en sánscrito, carece de significado, con la excepción de ángulo en el contexto astrológico.

Los Antecedentes en Grecia

A pesar que la pregunta del hombre acerca del libre albedrío y libertad humana frente al hado, o lo inevitable, más la antigua afición a “predecir el futuro”, ya son claramente discernibles en Occidente en los primeros textos homéricos, hizo falta una compleja combinación de factores—míticos, filosóficos y religiosos—para introducir la Astrología en el racionalista pensamiento griego. Los antecedentes más evidentes se encuentran quizás en la doctrina pitagórica, con su culto de la armonía, de la geometría y la proporción matemática, su insistencia sobre la interdependencia de todas las parcelas del universo, y su concepción del número como esencia.

La “nueva era” de los socráticos nos conduce directamente a Platón y su “Timeo”, el que contiene un gigantesco modelo cosmológico con el cual la mayoría de los astrólogos helenísticos parecen haber estado familiarizados. Robert Schmidt llega tan lejos como para afirmar que la totalidad de la astrología de este período estuvo fundamentada en este “modelo del cosmos” del Timeo, según el cual existe una conciencia cósmica, “animal”en el sentido griego, “zoon”, que tiene un alma, la que es capaz de conocer al ser humano. La conciencia cósmica, representada por una línea recta, contacta la esfera sublunar de los elementos en un punto llamado “semeion”. Los fenómenos celestes observables son por consiguiente las expresiones de los mecanismos internos de esa conciencia cósmica.

La conquista de Alejandro Magno y expansión de la cultura helenística marcaron un gran cambio de mentalidad en el mundo clásico, ya que el antiguo ideal de la república Griega dio lugar a un abarcante concepto de “gobierno mundial”, o “imperio universal”. Una religión de alcance global gradualmente desplaza los cultos zonales, y crece la idea de humanidad en la conciencia del hombre, el que rápidamente dirige su mirada a los cielos.

En el año 300 antes de nuestra era, la escuela de los estoicos, fundada por Zenón y Crisipo, enseñan que todo lo existente posee un cuerpo (soma) y nos es conocido por el contacto con los órganos de los sentidos. Por un corto camino llegan a misma idea de los filósofos socráticos, la teoría del hombre-microcosmos, imagen y compendio del “macrocosmos” o mundo. El ser humano puede conocer al Cosmos por estar compuesto de su misma sustancia: el hombre es la semblanza del mundo, y el mundo es el modelo del hombre6.

6 “L’Astrologie Grècque” Bouché Leclercq, pp. 28 – 34

Sin embargo, lo que predestinó a los estoicos a ser los primeros en introducir la Astrología al pensamiento griego, fue su inquebrantable fe en la legitimidad de la predicción del futuro, siendo la Astrología una forma muy especial y particular de la misma. Habiendo seres superiores, no había por qué pensar que estos no comunicarían sus designios a la mente humana. En esta ascética escuela de pensamiento se agrupaban los firmes creyentes en el determinismo y, en consecuencia, en la posibilidad certera de “predecir”. Posidonius el estoico fue específicamente quien introdujo la Astrología a las mentes racionalistas griegas como una coherente explicación del mundo, definiendo al hombre como “el contemplador y expositor de los cielos”; la naturaleza misma había predestinado al hombre a contemplar el cielo y sus perpetuos movimientos.

Posidonio de Rodas7 fue el primero en inventar la moderna versión del zodíaco tropical usando el punto vernal como punto fijo al comienzo del 0º de Aries. Discípulo de Hiparco, Posidonius nace alrededor del 130 AC y muere por el 51 AC. Parece haber sido un reconocido viajero, y una gran autoridad en Astrología, e ilustres personajes romanos se sentaban a escuchar sus disertaciones. Entre ellos se encontraba el esclarecido literato Cicerón, senador y orador de los estrados romanos, quien a la par del gran astrónomo Geminus, parece haber sido discípulo directo de Posidonius. De su extenso tratado “De Divinatione”(De la Adivinación)obtenemos valiosos datos acerca de las críticas de los contemporáneos a la Astrología, especialmente los de la alta clase intelectual. En el segundo libro de este tratado, Cicerón dedica un extenso espacio a dilucidar el problema de la Astrología conectado con la veracidad o falacia de la capacidad humana de predecir el futuro, asombrándose él mismo de que profundos y elevados pensadores lo creyeran posible, en especial los estoicos, a quienes tiene en alta estima. Es más, es curioso notar que uno de los elementos esgrimidos por los actuales opositores a la Astrología, a saber, el problema de los temas natales de los mellizos, ya es presentado por Cicerón como un argumento de peso en contra de la Astrología.

7 La isla de Rodo (Rodas), Grecia, llegó a ser uno de los centros astrológicos más importantes de su época.

Un Rápido Florecimiento

Resulta demasiado fácil para nuestro pensamiento moderno concluir que ciencias y disciplinas complejas, como la Astrología, se gestaron paulatinamente como producto de observaciones y experiencia de siglos de intentos y fracasos. Sin embargo, la ausencia de manuscritos con anterioridad al siglo IV AC, en el caso de la Astrología del Egipto helenístico, hacen sospechar una sorprendente rapidez de eclosión y desarrollo, lo que tuvo lugar en el corto lapso de 50 a 75 años. Esto llevó a Robert Schmidt a una conclusión importante: la Astrología no fue empíricamente desarrollada mediante observaciones a lo largo de los siglos – tal integridad y coherencia logradas en tan breve intervalo de tiempo, hablan de la obra de un hombre, o escuela de hombres. La cantidad de fragmentos recopilados por Franz Cumont en el Catalogus Codicum Astrologorum Graecorum, parecen apoyar dicho criterio, aunque persiste en los textos una constante referencia a “los antiguos”.

Lo cual no debe sorprender, ya que desafortunadamente no han subsistido los escritos originales de los fundadores de la escuela helenística, sino sólo los de los que escribían comentarios acerca de los mismos, entre ellos Doroteo de Sidón, Vettius Valens de Antioquía, y Ptolomeo de Alejandría, posiblemente las tres corrientes astrológicas principales de la época. Sin embargo, cabe preguntarse si el hecho de que no existan testimonios escritos previos a la época helenística indica necesariamentela ausencia de una ancestral tradición oral transmitida de generación en generación en épocas anteriores, especialmente en Babilonia. Que los griegos comenzaran a plasmar por escrito el conocimiento astrológico no necesariamente implica que muchas de esas ideas no hayan pre-existido en Babilonia de forma germinal, o inclusive desarrolladas.

Los astrólogos árabes comienzan a practicar la astrología natal después de la traducción al árabe de Doroteo y Ptolomeo, en sí mismas líneas muy diferentes. Si bien Mash’allá menciona a Valens, y existe una posibilidad de que su Antología haya sido traducida al Árabe, no hay citas suficientemente abundantesen la literatura de esta lengua que demuestren una familiaridad con Vettius Valens, y no hay duda que la historia de la Astrología hubiera sido muy diferente si Valens hubiera sido traducido y estudiado. Por otra parte, la traducción del griego tan literario de Ptolomeo provocó grandes problemas en su interpretación, ya que el griego y el árabe son idiomas muy diferentes.

En suma, el corpus astrológico helenístico se presentaba alrededor del siglo IV AC como un sistema ya organizado. Hermes “Mercurius” Trismegistos—leemos en la “Mathesis” de Firmicus Maternus – es la figura legendaria que aparece como fundador. Continúa Firmicus: “Hemos escrito en estos libros (es decir, la Mathesis) toda la enseñanza que Mercurio y Hanubio legaron a Esculapio; y que Nechepso y Petosiris explicaron; y más tarde escribió Critodemo, y todos los demás expertos en este arte…”.8Entre los escritos específicamente atribuídos a Hermes se encuentran, según Masha Alla(o Masala, astrólogo árabe del medioevo9) 16 textos sobre Astrología Natal, 5 sobre Horaria y Eleccional (que emplea fórmulas al estilo de las partes o kleroi), otros escritos meteorológicos, y algunos trabajos en Astrología Médica que emplean los decanatos. San Clemente de Alejandría atribuye al menos unos 42 tratados al mítico Hermes. El faraón Nechepso y el sumo sacerdote Petosiris, se afirma en la Mathesis, fueron los receptáculos del conocimiento hermético. Un extenso tratado astrológico, supuestamente de su autoría, fue escrito o traducido al griego con anterioridad a la Era Cristiana. Numerosas citas y referencias en la literatura astrológica helenística aluden al mismo, como si en verdad hubiera sido una fuente importante para toda la astrología posterior.

8  Iulii Firmici Materni Matheseos libri VIII, Capítulo 4, parágrafo 5. Proemium (Ed. W. Kroll y F. Skutsch).Teubner 1968, pág. 196. Existe una traducción al inglés por Jean Rhys Bram, editada por David McCann (Ascella). Este tratado de Firmicus Maternus (siglo IV de nuestra era), es una extensa obra escrita en Latín, que tiene la virtud de recopilar las más tempranas fuentes de la tradición helenística, y de incluir material no encontrado en otros escritos.

9 CCAG, I, páginas 81-82. El Catalogus Codicum Astrologorum Graecorum, de F. Cumont, reúne centenares de fragmentos sin atribución, varios de ellos adjudicables a Hermes Trismegisto, o a la escuela hermética, si Hermes-Mercurio (Toth en Egipto) ha sido un grupo de hombres o Escuela de pensamiento.

La Astrología Hermética

El movimiento Hermético de Filosofía, originalmente pagano, parece haberse originado en Medio Oriente, y reúne matices tanto helenísticos como caldeos y Fenicios, además de un indiscutible y antiguo origen egipcio. Como toda doctrina Gnóstica, el candidato efectuaba su entrenamiento más en la sabiduría y el conocimiento que en la fe. La meta de la enseñanza era, por supuesto, una eventual comunión con la divinidad mediante el reconocimiento de su propia divinidad interna. Esta idea de inmanenciase oponía notablemente al concepto del Dios trascendentedel entonces naciente Cristianismo. El legado de esta filosofía gnóstica llega a nosotros mediante el Corpus Hermeticum, una colección de manuscritos que agrupa los escritos filosóficos que sobrevivieron. En un momento se los supuso remanentes de libros egipcios más antiguos que el mismo Pentateuco, aunque la fecha atribuida a éstos hoy no es anterior al año 310 de nuestra era, al menos en la forma presente. Sin embargo, estos escritos de increíble profundidad filosófica se encuentran plagados—como ya advierte Blavatsky en su Doctrina Secreta, opinión posteriormente confirmada por eruditos en el tema—de adulteraciones e interpolaciones cristianas.

En adición a este Corpus Hermeticum, explica Robert Zoller10, también sobrevivió un cúmulo de literatura de índole práctica, consistente en textos alquímicos, mágicos y astrológicos atribuidos a Hermes Trismegisto, apartados con renuencia por los académicos. Uno de ellos es el Liber Hermetis, el que se supone contiene las enseñanzas astrológicas del mítico sabio. Sin embargo, llega hasta nosotros como una traducción al Latín medieval del texto original. ¿Es éste mismo el texto que constituyó la fuente de todos los autores helenísticos, como Valens, Hefesto, Doroteo y el mismo Ptolomeo, quienes fueron reorganizadores del material, más que creadores? ¿Es éste el texto—fuente tan buscado? Wilhelm Gundel, el editor de este texto en Latín con comentarios, opina que así es. Sin embargo, reconocidos eruditos como David Pingree, el mismo editor del texto de Valens, sugiere que, inversamente, el mismo Liber Hermetisconstituye una recopilación de textos helenísticos como los de Manilio, Valens, Doroteo, etc.

10 Liber Hermetis. Ediciones Spica. Trad. R. Zoller. Introduction.

Nuestra Herencia Árabe Medieval

Según Robert Zoller, la Astrología Occidental moderna es un producto de una postrera recensión de este arte efectuada a fines del siglo XIX. La Astrología que se re-introdujo en Occidente en aquel entonces, ya se había convertido en una versión muy diluída de esta antigua disciplina. La Astrología practicada en el Renacimiento (siglo XVII) superó a la del Medioevo, y se caracterizó por su complejidad en los cálculos y su retorno a las fuentes griegas, especialmente Ptolomeo. En cambio, la Astrología medieval dependió de traducciones al latín de textos árabes, y en algunos casos, como el de Abraham Ibn Ezra, del Hebreo al Latín, con el francés antiguo como intermediario.

Los árabes, al establecer el Califato en el siglo VII, agruparon ciertos fragmentos helenísticos restantes que se encontraban dispersos, y por varias centurias se preocuparon por asimilar, a su propia manera, la herencia cultural y científica de la Antigüedad. Así es como se hicieron expertos y hábiles practicantes de tantas disciplinas, la astrología entre ellas. Zoller aclara que tal excelencia se debió al hecho de que a pesar de la destrucción de la Biblioteca de Alejandría, gran parte de la población culta de Medio Oriente que estuvo bajo el control del Islam en el siglo VII permaneció intacta, y los nuevos gobernantes musulmanes se rodearon de los más letrados Bizantinos, Persas, Sirios, los matemáticos Indios y los filósofos Alejandrinos. Y los árabes, aún estando en guerra con todos esos pueblos, no dudaron en aprovecharse de esos conocimientos. Occidente, para ese entonces sumido en la oscuridad y barbarie, no fue capaz de hacer algo similar. La Astrología pagana de los finales del período helenístico se hizo aceptable al Islam (y ocultamente al Cristianismo) con el paso intermedio de la astrología filosófica hermética, creada antes del Islam, en los primeros siglos del Cristianismo11.

11 Ver la Introducción a la traducción al ingles del Liber Hermetis, por Robert Zoller. Spica Publications, 1988.

Sin embargo, no subsisten los menores indicios de aquella astrología de la religión pagana, ya que entre el enfoque universalista de la filosofía helenística, y la revisión de los textos por los astrólogos árabes entre los siglos VIII y X, todo rastro del culto hermético parece haberse perdido. Sin embargo, la Tradición Hermética, como los cultos del Gnosticismo, había alcanzado gran cantidad de adherentes entre la población culta del mundo antiguo.

Apuntes sobre la Existencia de la Astrología Ibérica

 Mariano Aladrén

 La importancia de la astrología en la historia de las ideas es claramente demostrable, tanto en los textos fuente, como en la influencia de los personajes que han marcado el desarrollo del pensamiento humano.

La astrología ha pasado por periodos históricos y culturales diferentes según la cultura y civilización que la ha practicado; beneficiándose de las aportaciones que desde cada época se han incorporado a su técnica.

Estas aportaciones enriquecen el leguaje astrológico dándole un corpus de doctrina que supera en antigüedad a todas las ciencias conocidas. El estudio de este corpus y su actualización en cada época, es lo que permite que sobreviva y se reafirme respondiendo a las necesidades básicas de nuestra existencia tratando de resolver de forma sintética las preguntas que el cerebro nos hace desde que el homínido erectus pasó a homo sapiens:

¿Que?

¿Como?

¿Donde?

¿Cuando?

Como podemos deducir el corpus astrológico con su técnica permite dar respuesta desde su peculiar punto de vista a estas preguntas, que aun hoy el hombre trata de completar sus respuestas desde otras ópticas (otras ciencias y religiones).

Desde la perspectiva ética la ciencia astrológica a cumplido siempre con las aspiraciones del que la ha utilizado, aun entrando en conflicto con otro tipo de ideas que también aspiraban a completar las respuestas a estas fatídicas preguntas.

Estas reflexiones son básicas para cualquier persona que aborde el conocimiento desde la visión de la astrología, y así poder entender sus postulados y la técnica desarrollada para resolverlos. Ya en la antigüedad tenemos estas reflexiones en Luciano, Vettius Valens, etc.

Con estas ideas presentes me propongo resaltar las aportaciones hechas a la astrología desde la parte que corresponde a la península ibérica, que siguiendo los textos que actualmente poseemos de historia de la astrología a excepción de la obra de Demetrio Santos, pasan de forma sibilina sin resaltar nada la importancia en esta época.

El periodo histórico que más aporta la península ibérica a la astrología es con la dominación musulmana. Tal vez, este particular momento tan polémico para los historiadores, que siempre restaron importancia a la producción científica del Al-Andalus, pensaron que era una continuación de la ciencia producida en Oriente.

Hoy con las aportaciones de los trabajos de la cátedra de Barcelona (Villacrosa, Vernet, Labarta, Sanso, etc.) se puede a firmar que la ciencia que produjo la península Ibérica fue a la par, si no por delante de la que se produjo en las escuelas de Oriente, dejando claro, pese a la visión misogina de historiadores cristianizantes, que han predominado, e incluso han minimizado esta realidad, que poco a poco se consolida, a la vista de las pruebas documentales, que aporta más consistentemente y mas válida, que las que tradicionalmente llegan al público en general.

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Orígenes de la Astrología Islámica

Después del hundimiento de la cultura greco latina la ciencia astrológica fluye hacia la India que con los aportes persas, constituye un foco importante de la ciencia de los cielos, un ejemplo de ello lo vemos en el testo hindú Yavanajataka (269/270 dC) escrito por Spuhujidhvaja en la corte de Rudrasena II, que transmite fielmente el origen griego de sus versos astrológicos. Otros astrólogos posteriormente como Parashara, Manithu, Yavanas, Satyacharyar, Chivasarno, son citados por el prestigioso astrólogo Vahara Mihira que vivió en la corte del rey ViKramaditya y trabajó en el observatorio de Ujjain entre el 540 y 560, sus obras astrológicas y astronómicas son la fuente más utilizada, siendo sus doctrinas astrológicas presentadas en 5 libros separados: Brihatsamhita astrología general y natural, Brihat-Jataka y Laghujatakam pequeño y gran tratado de astrología geniliaca, Yogajatras de astrología horaria (político y militar) y Vivah-Patala astrología horaria con fines religiosos. Utilizando valores Babilonicos y técnicas astrológicas griegas Mihira trasmite el conocimiento que será utilizado por los brahmanes en adelante, realizando infinidad de progresos en matemáticas con el sistema decimal, dando fuerza y consistencia em estas épocas.

Apartir del 705 los Arabes empujan por las armas penetrando en la India, conquistando Delhi en el año 1000 por el sultán Mahmound, floreciendo culturalmente en el 1198 en los reinos islámicos de la India.

Los intensos intercambios culturales entre Arabes e Hindús, se constatan en 770 cuando el hindú Kankan comunica al califa Almanzor los tratados astrológicos hindúes y principalmente los de Mihira.

También en el año 1000 conocemos que el Persa al-Biruni visita la india y traduce al árabe numerosas obras de religión, filosofía y astrología (Elementos de Astrología), dejando constancia de la importancia que tenia la astrología trasmitiendo y comentando la fundación de Bagdad (24 de Julio 762) recogido por el historiador árabe Qazwini diciendo:

“Al-Mansur….mando a los astrólogos entre los que estaba Nawbajt que eligieran la hora de la fundación. Escogieron como ascendente el grado de Sagitario en el cual se encontraba el Sol pues esta posición indicaba que la ciudad tendría una vida larga y prospera; numerosa población y estaría bien protegida frente a los enemigos. Nawbajt, además, añadió: Hay algo más Emir de los Creyentes – ¿De que se trata?- De que ningún califa morirá em ella…..”

(¿Será por esto que Sadann Huseim no sale de Bagdad?)

El astrólogo maronita Théofilo de Edesse, que era de la corte del califa al-Mahdi hacia el año 750, tradujo al sirio y al persa diferentes obras griegas de astronomía y de medicina. Calculó las Tablas de la ascendencia para Bagdad, ciudad en cuya fundación colaboró con el astrólogo persa al-Nawbakht (777) citado anteriormente. Originario de Balkh, practicaba numerosas disciplinas.

El astrólogo (Sahl ibn Bishr ben Abu Uthman) Tsahel, de origen judío, fue primeramente el astrólogo del gobernador de Khorassan, en el año 800, y después del califa el-Mamoun. Tradujo algunas obras de astrología helenística y publicó una recopilación de reglas astrológicas.

Otro de los más grandes astrólogos árabes fue al-Kindi (Abou Youssef ibn ishak al-kindî), que nació en Koufa hacia el año 800 su padre fue gobernador. Matemático, astrólogo, musicólogo y filósofo, debe ser considerado sin duda como el padre de la astrología culta árabe. No tenemos más que algunos escritos suyos (De los rayos, obra talismánica) pero sus discípulos han bebido abundantemente en su obra. Uno de ellos fue Albumasar (Abu Mas’har al-Balkhi), originario de Balkh, en el Khorassan. Entre sus numerosas obras, la más destacable es, sin duda alguna su Tratado de las Grandes Conjunciones (Kitab al Mudkhal) o la Introducción a la Astrología. El libro fue traducido hacia 1170 por Juan de Sevilla y conocido por las posteriores ediciones latinas. Albumasar es también el autor de Flores de la Astrología en el que son recogidas las reglas de la astrología anual. También publicó bajo el nombre de Hermes Philosophus una obra ampliamente difundida en griego sobre las Revoluciones Solares Natales.

Thabit ben Kourrah al-Harrani, nacido en Harran en 836, fue un gran traductor y astrólogo siendo también un transmisor importante de la astrología culta como Al-Kindi, pensaba que la astrología talismánica era la perfección máxima que se podía alcanzar en la técnica astrológica. Pertenecía a la secta de los Sabéos y escribía en sirio y en árabe. Tradujo numerosas obras de Aristóteles, de Euclides, de Arquímedes, de Galeno y escribió sobre astrología talismánica. Intentó explicar la precesión de los equinoccios por un movimiento oscilante dando una revolución de los puntos cardinales de 4171,5 años.

El astrólogo Ibn al-Vahsîya (hacia 820) procedía de la tribu de los Nabateos. Escribió libros de astrología, de alquimia, de magia, y tradujo al árabe las predicciones relacionadas con las estrellas fijas y los decanatos de la Sphaera barbarica de Teucros. El astrólogo Albohali (Abû Ali Yakoub ibn al-Kayar) hacia 850 practicaba la geomancia astrológica. Es autor de un tratado de astrología genetlíaca que tiene muchas traducciones latinas.

Rhazes (Abu Bark Mohammed ibn Zakarya al-Râsî) nació en Raz cerca de Teherán en 864. A la edad de 30 años en Bagdad tuvo la ocasión de utilizar sus numerosos conocimientos. Redactó más de 230 escritos de los que muy pocos han llegado hasta nosotros. Su obra principal (de la que apareció una traducción latina en 1481 bajo el título de Liber Almansoris) trataba de todas las ramas de la medicina y particularmente de la medicina astrológica.

En 893, el astrólogo Albubater (Abû Bekr al-Hassam ben Ali Kharib al-Farsi) redactó un precioso tratado de astrología en el que se refirió a los “maestros de la astrología griega” Ptolomeo, Doroteo de Sidon y Vettius Valens.

El astrólogo y matemático Albategnius (Abu Abdallah Mohammed ibn Djabir al-Battanî al-Harrani al Sabi) Al-Battani, nacido en Harran en 858, era contemporáneo de Rhazes. Musulman, debía su sobrenombre de Sabéo a sus ancestros. Su célebre tratado de astronomía al-Zidj ha sido alguna vez traducido al latín. La técnica horoscópica y el cálculo de las casas son descritos al detalle.; comentó, igualmente, el Tetrabiblosde Ptolomeo y redactó un opúsculo sobre la ascensión de los signos en las posiciones intermedias (entre MC y AS). Fue maestro en resolver problemas de trigonometría esférica, materia en la que le siguió más tarde Regiomontanus.

Ibn Yûnus (Abu Ali Hassan ben Abd el-Rahman al Mirsi), originario de Egipto, practicaba también la astrología. En sus Tablas Planetarias hakenitas, su obra principal aparecida hacia 990, indicaba la forma de calcular un horóscopo, los aspectos, las Revoluciones solares y diferentes profecciones1.

1 Sistema simbólico utilizado por los antiguos: un año igual a un signo. Se hacía avanzar todos los factores del tema de 30ª por año.

Así podríamos continuar citando muchos más, pero pienso que son suficientes para ver la linea de transmisión de la tradición que dio origen a la ciencia astrológica producida en Iberia en estas épocas.

La Astrología Ibérica

Ya a sido constatado a través del estudio de uno de los libros astrológicos mas antiguos de la península, El Libro de las Cruces, que la actividad científica y en concreto la astrológica seguía desarrollandose a la vez que en oriente. La invasión musulmana en el 711, no hizo más que consolidar y articular con las aportaciones Arabes lo que se venia gestando en la península; datándose como el primer astrólogo de la península Abd Al-Wahid b.Ishak al-Dabbi en el 800, otro importante fue Hanas al-Sanani astrólogo que en oriente le predijo al Califa Abd al-Malik b. Marwan el ascenso al trono y fue enterrado en Zaragoza para hacer efectivo el talismán astrológico de origen greco latino de protección de la ciudad, también Hanas fue el encargado de determinar las alkiblas de las mezquitas de Zaragoza y Cordoba con lo importante que es para la orientación a la Kaba dentro de la tradición islámica activar todos los puntos cardinales em oración, creando un centro del mundo.

Otro importante fue Musa b. Nusayr asesorando a Tarik b. Ziyad para conocer los ídolos talismánicos colocados en la península para vencer mejor así en la conquista de Iberia.

Los historiadores islámicos atribuyen a Hanas el conocimiento de los Anwas (ortos iliacos y ocasos acronicos simultáneos de pares de estrellas que, al jalonar el año solar coinciden con fenómenos meteorológicos cíclicos y permitían a los antiguos Arabes realizar predicciones meteorológicas) que se concretaría en la corte Omeya con la publicación del Calendario de Córdoba verdadera guía astrológica y meteorológica de uso rápido.

La importancia de la astrología desde los primeros momentos de la conquista es evidente, cuando es llamado Abd Al-Wahid b.Ishak al-Dabbi citado anteriormente por el Emir Hisam 1º (788-796) a Cordoba cuando se produjo su ascenso al trono, este vino desde Algeciras, para que le saciase su curiosidad de saber sobre el futuro de su reinado, al cual le fue predicho en una duración de 8 años (Según los historiadores acertado absolutamente) y como consecuencia de este pronóstico el Emir Hisam consagró su vida a la piedad y las buenas obras.

Con la consolidación de la dinastía Omeya y con ella el acceso de Abd al- Rahman 2º (821-852) el cual envío a su sabio Abbas b. Nasih a Oriente para la adquisición de libros habiendo ya constancia de una biblioteca importante en Cordoba desde el emirato de Muhammad (852-886). Todo esto produjo que del siglo X al XI se dieran focos culturales muy importantes en Cordoba, Sevilla, Almeria, Badajoz, Toledo y Zaragoza , constatandose en estas ciudades bibliotecas muy importantes.

Fue en el reinado de Abd al- Rahman 2º (821-852) que se introdujeron las tablas astronómicas del matemático al-Jwarizmi (830) utilizadas por el astrólogo de la corte Ibn al Samir y otro que también es poeta llamado Marwan b. Gazwan que le predijo la conquista de tres castillos y por ello obtuvo una recompensa de mil dinares. También aparece la figura de Ibn al Samir, citado anteriormente resolviendo un acertijo sobre que puerta saldría el Emir y previamente el astrólogo escribiendo en un papel acertó, que el Emir saldría por una puerta nueva realizada en la pared en ese momento.

También sabemos que el poeta Abbas b. Nasih jurista no dictaba sentencia sin levantar el horóscopo correspondiente, incluso utilizo la astrología para averiguar el paradero de un buey perdido, evitando así la condena de un inocente.

Otro astrólogo fue Yahya al Gazal (773-864) es autor del horóscopo andalusi más antiguo conservado, en el que anuncia la muerte del todo poderoso eunuco Nasr , pronosticó que se cumplió, por intentar envenenar al Emir Abd al- Rahman 2º.

Pero la figura más interesante de los astrólogos de la corte Omeya sin duda es Abbas ibn Firnas (887) con el que la ciencia árabe podría decirse que empieza a dar sus frutos, lo encontramos intentado un vuelo en la ruzafa cordobesa, hombre enciclopédico como todo buen astrólogo debe de ser, aportando técnicas para la fabricación del cristal. Construyó para el emir una esfera armilar y realizó relojes mecánicos.

Almanzor continuo usando los servicios de los astrólogos incluso sabemos que Amad b. Faris al Basri jefe de los astrólogos del Emir levantó el horóscopo de Abd al-Malik al- Muzaffar hijo de Almanzor pronosticándole sus aventuras , decadencia y muerte. No ajeno a esto, las campañas militares de Almanzor parece probado que siguen connotación astrológica.

La máxima expresión de la ciencia astrológica y matemática se consolidó con la escuela de Maslama de Madrid de la cual daremos una reseña de sus alumnos más destacados:

Maslama:

 Ibn al-Jayyat

Ibn al-Samh

Ibn al-Saffar

Zahrawi

Ibn Jaldun

Kirmani

Ibn al-Sffar:

 Ibn Sahr

al-Wasiti

Ibn Bargut

Ibn al- Attar

al- Qurasi

Ibn Bargut:

 Ibn al-Layt

al-Saraqusti

Ibn al-Yallab

Ibn Hayy

Del cuadro anterior los más influyentes fueron los que crearon escuela a excepción de Ibn al-Jayyat que fue astrólogo de corte en Córdoba Zaragoza y Toledo, ciudades que constituirán los principales focos de ciencia en España hasta la decadencia, Cordoba en agronomía y Zaragoza y Toledo en Matemáticas y Astrología.

Maslama perfeccionó las tablas astronómicas de Al-Jwarizmi y permitió con ello gran precisión en los cálculos a los astrólogos de la época y posteriores.

Es producción Ibérica el famoso libro de astrología talismánica Ghayat al Hakim(El Libro de los sabios). Publicado en latín bajo el Maslama sino por el mismo pues recoge las teorías de la trepidación que la escuela de Maslama enseñaba, tambien transmite conocimientos que son considerados de primer nivel cultural para la ciencia astrológica por Thabit ben Kourrah al-Harrani y Al-Kindi, gozó durante la Edad Media de uma gran fama.

Uno de los que usaron los cálculos de Maslama fue Arzachel (al-Zarkali) el autor de las Tablas de Toledo, inventor de la Azafea instrumento como el astrolabio pero que sirve para todas las latitudes, también fue el que construyo las clepsidras en Toledo que marcaban las horas con las mansiones lunares, que según cuentan los historiadores, los cristianos al desmontarlas para copiarlas ya no las supieron hacer funcionar.

En esta misma época vivieron tres astrólogos célebres. Primero Alcabitius que murió en Zaragoza em 967 después de haber estado mucho tiempo en Mossoul en la corte del emir Sayf al-Dawla. Dedicó a su príncipe su Introducción al arte de la Astrología, sin duda la obra de astrología más difundida en la Edad Media. Fue traducida al latín desde 1142 por Juan de de Sevilla y más tarde por Saxon Johann Dank, rector de la Universidad de París. El profesor Nabod de la Universidad de Colonia le recuperó en 1560 en su Narratio“porque es el que responde mejor a las enseñanzas de Ptolomeo”. Alcabitius indicaba cómo calcular un horóscopo y sus direcciones, y su método es todavía utilizado en nuestros días.

Al lado de Alcabitius, Albohazen Haly o Abenragel Haly (Abul Hassan Ali ibn abir Ridschal) era el astrólogo más buscado. Se le conocía como el Summus astrologus(el más grande astrólogo) o incluso como Ptolomaeus alter (el otro Ptolomeo). Vivió de 1016 a 1062 en la corte del sultán al-Mamoun en Túnez y sus Juicios de los astrosfueron primeramente traducidos al castellano, a petición del rey Alfonso X de España, después al latín y muchas veces reeditados. Se puede considerar a Haly como inventor de los círculos de posición, al menos fue en su país donde se les descubre por primera vez.

Abenragel será pues junto con Maslama (y su escuela) Alcabitius y Azarquiel los exponentes máximos de la astrología ibérica.

Técnica Astrológica y su Aplicación

Para interpretar el horóscopo, los astrólogos ibéricos se referían a las obras de Ptolomeo, a los 5 libros todavía completos de Doroteo de Sidon, a los comentarios de Alcabitio y las obras producidas por Abenragel y a las numerosas recopilaciones de sentencias publicadas bajo los nombres ilustres de Hermes, Almanzor, etc…que se parecían a las reglas de los astrólogos helenísticos, judíos y árabes. Se podría decir que las obras que se tradujeron en la corte de Alfonso X el sabio son la quinta esencia destilada por las practicas astrológicas de la península y que paso a detallar:

Los Libros del Saber de la Astrología

 Tomo 1º Sobre constelaciones y estrellas fijas

Tomo 2º Sobre la construcción de armillas

Tomo 3º Sobre la lamina universal o planisferio

Tomo4º Sobre la construcción de relojes

Los Cuatro Lapidarios

 1º Libro sobre las piedras de los 365 grados

2º Libro sobre las piedras de los decanatos

3º Libro sobre las piedras de la conjunción de los planetas

4º Libro sobre las piedras de las letras de abecedario

El Libro de las Formas y Imágenes

 Significado de los grados astrológicos

El Libro Cumplido del Juicio de las Estrellas

 1º Astrología horaria

2º Astrología horaria

3º Astrología horaria

4º Astrología judiciaria o natalicia

5º Astrología judiciaria o natalicia

6º Revoluciones Solares y profecciones

7º Astrología electiva

8º Astrología mundial

Libro de las Cruces

 Astrología mundial y meteorológica referido a España

Picarix

 Astrología Talismánica

Esta seria la obra más completa sobre astrología que podríamos poner a nuestro alcance, destilada y reunida exclusivamente en la península Ibérica y que es citada reiteradamente hasta entrado el siglo XVIII por los astrólogos más experimentados. Como podemos ver, el tipo de astrología que predomina es el considerado por Al-Kindi y Thabit ibn Qarra como summun en la aplicación astrológica, esto es, la más difícil (Talismanica) de practicar, ya que requiere haber conocido perfectamente con óptimos resultados la astrología Judiciaria y Electiva, por lo tanto podemos deducir que el nivel astrológico de la península podría considerarse en esse momento como el mejor de todo el mediterráneo, sin lugar a dudas, y prueba de ello son las múltiples referencias a este trabajo de recopilación que se constata hasta muy entrados en el periodo histórico de la Ilustración.

Conclusión

A la vista de lo expuesto podemos afirmar que hay indicios más que suficientes para considerar la aportación a la Astrología desde la península Ibérica y de sus astrólogos.

También podemos afirmar que sin perder la tradición se perfeccionó sobre todo en cuestiones como puntos Arabes, estrellas fijas, revoluciones solares anuales o natales, y astrología talismánica.

Que la península Ibérica exportó astrología casi en exclusiva a Europa, Inglaterra incluida, y está dotada de un Corpus astrológico muy definido que la caracteriza.

Que el estudio de la historia de la ciencia debe de hacer un sitio respetable al pensamiento astrológico producido en la península, por ser el motor que desarrolló las ciencias matemáticas y su avance.

Que solo la ignorancia y la dictadura de los teólogos ejerciendo el poder en la sociedad civil (inquisición) por medio del miedo y el fuego acabo dispersando un conocimiento que era síntesis de nuestra tradición de pensadores, que producidos en la península Ibérica a lo largo del tiempo, influenciaron la historia.

A modo de terminación de este trabajo como reflexión podemos hacer buena esa frase de los antiguos que dice así “Lo que no es Tradición es Plagio” esto es, la Astrología solo necesita ser adaptada pero no cambiada, ya que ha probado históricamente su eficacia, por que sino, corremos el riesgo de quedar atrapados en los múltiples ciclos, bien religiosos o científicos, de que está hecha la historia.

Zaragoza, 3 de Noviembre de 1994.

Bibliografia

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TESTER Jim: “Historia de la Astrología Occidental”. Edt: Siglo XXI. 1990. Madrid.

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