Historia de la Astrología I

Nebra Sky

Iselda Vera

Introducción.

La palabra Astrología proviene del griego “Doctrina o estudio de los astros”.

Se pregunta por la relación existente entre las manifestaciones celestes y los acontecimientos terrestres.

Desde la Antigüedad se crea un núcleo de Tradición Astrológica, con un alto nivel de  continuidad a través de los siglos hasta nuestros días.

La Astrología establece una correspondencia entre el nivel planetário y el nivel terrestre, fundamentalmente a través de analogías simbólicas.

La astrología en el contexto de las disciplinas esotéricas.

Esoterismo viene del griego “esoteros” que significa interior. Es una “doctrina secreta” solo accesible a un círculo interno mediante la “iniciación”.

Hoy en día, la mayor parte de su contenido ha sido desvelado; una pequeña parte no.

La astrología, disciplina clave.

Hay tres líneas importantes en el esoterismo:

Magia
Alquimia
Astrología

Magia y alquimia utilizaron el lenguaje simbólico de la Astrología. De ahí que entre las tres líneas la Astrología haya tenido una importancia especial.

Esta trabaja con un número abarcable de “princípios cósmicos primordiales” representados por los 12 signos del Zodíaco y los planetas, aplicados a casos diferentes y con múltiples combinaciones posibles.

Conceptos fundamentales.

El camino del Sol a través de las constelaciones se llama eclíptica.

Al moverse entre el Trópico de Cáncer y el de Capricornio, este se desvia unos  23,5º del ecuador.

La franja imaginaria que se extiende a lo largo de la eclíptica es el zodíaco (palabra proveniente del griego “zodia”, que significa seres vivientes).

El Sol, la Luna y los demás planetas se mueven siempre dentro de esta franja.

En la Interpretación Astrológica se ha conservado la perspectiva geocéntrica, ya que los astrólogos han considerado que una interpretación realizada por humanos  que viven en la Tierra debe relacionarse com su mundo experimental.

El horóscopo (del griego horoskopos, de “hora” la hora y “skopein” mirar).

Es la representación gráfica de constelaciones y planetas en un momento determinado en un lugar determinado.

Esta representación es el instrumento más importante de la Astrología.

Antiguamente el Horóscopo se representaba dentro de un cuadrado, hoy em día se utiliza normalmente una representación en forma circular de la Carta Natal o Astral, con dos ejes:

– Horizontal, que marca el horizonte (ascendente, descendente)

– Vertical, que se adecúa a la latitud del lugar concreto (MC, IC)

¿Cuándo comenzó la astrología? Es una pregunta fácil de hacer y difícil de responder.

Hoy en día podemos decir que la Astrología Mesopotámica tuvo un papel decisivo en la Historia de la Astrología. A partir del s. II a.C., y a través del Hermetismo, las aportaciones egípcias tuvieron un efecto especial en la Astrología Romana. Sin embargo ya en la Prehistoria y Protohistoria encontramos monumentos circulares y artefactos que nos desvelan un alto nivel de competência astronómica. ¿Habría que buscar aquí el origen de la ciencia astral?

Edad de Piedra: calendarios, cultos y cosmos.

Los testimonios arqueológicos de la Prehistoria y Protohistoria no llevan parejos documentos de texto (no existen) que permitan una mejor interpretación de ellos. (Más tarde, en Egipto y Mesopotamia aparecen fuentes escritas que facilitan la interpretación de monumentos arqueológicos).

Debemos pues interpretar estos testimonios en su contexto y teniendo en cuenta las características culturales de una época y zona determinados.

Religiones astrales en la Europa primitiva.

La cultura de la Europa del Neolítico y de la Edad de Bronce estuvo marcada por una espécie de “culto solar”, a tenor de lo que indican una serie de hallazgos arqueológicos con simbologia astral en objetos de adorno y herramientas, descubierto sen las últimas  décadas.

Concretamente en Escandinavia (Dinamarca y sur de Suecia) en la Edad de Bronce, se dio gran importancia al Sol y a su movimiento en el cielo. Se subrayó esta importancia por medio de acciones rituales.

Círculos de piedra, montículos y sombreros. La carga religiosa de los calendarios.

General plan of the early Celtic burial mound with sky constellations.

Hay algo que aparece y se repite con claridad en la Historia de la Astrología: el calendario.  Además de ser un instrumento para medir intervalos de tiempo, también sirve para la determinación cualitativa del tiempo en un contexto religioso.

Formaciones circulares.

En Stonehenge y otros monumentos afines se han podido reproducir con exactitud los movimientos del Sol a través de los cuatro puntos cardinales y la salida de las constelaciones.

Sobre Stonehenge ha habido muchas interpretaciones, desde todos los campos: científico, esotérico, etc. De lo que no hay duda es que la orientación exacta de sus elementos indica un esfuerzo por reproducir un escenario cosmológico exigente  con el reflejo exacto de los procesos astrales. Tras su estudio y estableciendo comparaciones con los testimonios escritos de los autores del segundo y tercer milenio a.C., es evidente que “acontecimientos astronómicos centrales entraron a formar parte de explicaciones religiosas”.

Entre los años 3000 y 1700 a.C. existen otros grupos de construcciones: las excavaciones circulares del Neolítico medio en Europa central, en parte más  antiguas que Stonehenge.

También hay que mencionar el observatorio solar de Goseck, en Sachsen Anhalt (Alemania). Fue descubierto en 1991. Tras diversos estudios, los arqueólogos han concluido que data de hace 7.000 años y que, entre otros usos, tenía el de observatorio astronómico y lugar de celebración de actos rituales. Forma parte del grupo de monumentos denominados Henge, construcciones circulares a las que se atribuyen funciones astronómicas y que parece llegaron a su fin en la Islas Británicas sobre el 1.500 a.C. (Stonehenge).

¿Un calendario de la Edad de Bronce?

En la Europa central de la Edad de Bronce existían los llamados “conos de chapa de oro”, que según algunos estudiosos, presentan una ornamentación con datos astronómicos y de calendario cifrados. La existência de esta codificación se puede explicar por la necesidad, por parte de castas sacerdotales, de custodiar este saber ya que actuarían como “señores del tiempo”. Usaban estos conos como sombreros,  manifestando así su autoridad.

Parece que durante el segundo milenio a.C. llegaron a Europa central, procedentes de Oriente Medio, elementos religiosos esenciales, en los que la Astrología desempeñó un papel importante. A partir del s. XIV a.C. se producen câmbios religiosos en el ámbito del Mediterráneo oriental y Oriente próximo, que derivó en un cambio cultural en Europa.

El disco estelar de Nebra.

Se trata de un disco con una representación del cielo, datado en la Edad de Bronce temprana, anterior al 1600 a.C., y descubierto el año 2002 en Nebra, Sajonia-Anhalt, Alemania.

Es hoy en día el documento más antiguo de una cosmología en Europa. Tiene una representación de estrellas, el Sol y la Luna.

Con este descubrimiento, las construcciones circulares y los conos de chapa de oro, podemos decir que en algunas partes de Europa protohistórica, en los primeros milenios a.C, existió posiblemente un tipo de religión astral, influenciada por Oriente próximo.

Descubren en Croacia una tabla astrológica con signos del zodiaco de más de dos mil años.

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Un equipo de investigadores ha descubierto lo que puede ser de las más antiguas tablas astrológicas, grabada con los signos del zodíaco y utilizada para determinar el horóscopo de una persona. Datada hace más de 2.000 años, la tabla fue descubierta en Croacia, en una cueva con vistas al mar Adriático. La parte superviviente de la tabla se compone de 30 fragmentos de marfil grabados con signos del zodiaco. Los investigadores pasaron años excavándolos y volviendo a ponerlos juntos. Inscritos en estilo greco-romano, los mismos incluyen imágenes de Cáncer, Géminis y Piscis. Los fragmentos de la tabla fueron descubiertos junto a una estalagmita con forma fálica en medio de miles de piezas de vasos o copas para beber del periodo helenístico.

Un astrólogo antiguo, tratando de determinar el horóscopo de una persona, podría haber utilizado la tabla para mostrar la posición de los planetas, el sol y la luna, en el momento en que nació tal persona.

“Lo que el artefacto mostraría al cliente sería dónde estaba cada planeta, dónde el sol, dónde la luna, y cuáles son los puntos en el zodiaco que salen y se ponen en el horizonte en el momento del nacimiento”, dijo Alexander Jones profesor en el “Instituto para el Estudio del Mundo Antiguo” en la Universidad de Nueva York. “Este artefacto es probablemente más antiguo que cualquier otro ejemplo conocido”. “También es más antiguo que cualquiera de los horóscopos escritos que tenemos desde el mundo greco-romano”.

Agregó: “tenemos una gran cantidad de horóscopos que están escritos como una especie de documento en papiro, o en una pared, pero ninguno de ellos tan antiguo como este”.

Alexander Jones y Stašo Forenbaher  un investigador del “Instituto de Investigaciones Antropológicas”, en Zagreb, informaron del descubrimiento en la edición de la Journal for the History of Astronomy. Una “experiencia Rey Tut”. Em 1999 el equipo estuvo excavando cerca de la entrada de la cueva de Croacia, un lugar bien conocido por los arqueólogos y las personas de la aldea próxima de Nakovana, quienes simplemente lo llaman “Spila”, que significa “la cueva”, dijo Forenbaher a Live Science. La cueva tenía una sección que había sido sellada hacía más de 2.000 años.

Al entrar en la caverna “había una capa de piedra caliza muy fina en la superfície que se resquebrajaba bajo tus pies, lo que significaba que nadie había estado allí en mucho tiempo”. El equipo determinaría más tarde que había sido sellada en el siglo I a.C., posiblemente en respuesta a una campaña militar emprendida contra la población local por los romanos. Cuando los arqueólogos investigaron encontraron la estalagmita con forma fálica, numerosos recipientes para beber que habían sido depositados durante cientos de años, y algo más. “En el curso de las excavaciones pequeños pedacitos y piezas de marfil salieron a la luz”, explicó Forenbaher, “ni siquiera sabíamos lo que teníamos en ese momento”.

Al final, se encontraron contemplando los restos de la tabla astrológica más antigua conocida.

Mesopotamia.

Enlil

Mesopotamia quiere decir “Tierra entre ríos”.

Para muchos, Mesopotamia es la “cuna de la Astrología”. Muchas leyendas de los astrónomos-astrólogos caldeos tienen un núcleo histórico verdadero. En el segundo milênio a.C., a través del proceso de unificación de Hammurabi, se llega a una sistematización de los conocimientos astrológicos. Se van incorporando tradiciones religiosas de otros pueblos cercanos y asimilados. A partir de 2000 a.C. va configurándose una cultura más o menos homogénea: el Imperio Babilónico. Con él se llegó a un gran florecimiento en el campo de la Astrología. Astrología y Religión estuvieron muy ligadas ya que al existir una religión politeísta, tenía mucha importancia la “comunicación” entre los dioses y los humanos. Los humanos se dirigían a  los dioses a través de oraciones, rituales o sacrificios, para obtener su apoyo y protección. Los dioses se manifestaban ante los humanos mediante signos. Los sacerdotes-astrólogos eran quienes interpretaban estos signos (tormentas, movimientos de las estrellas, etc.).

Es muy importante la siguiente precisión: la Astronomía nació como ciencia matemática de los astros para apoyar las Interpretaciones Astrológicas.

La consolidación de la tradición en el segundo milenio a.C.

En el segundo milenio a.C. se logra una sistematización y ampliación de la Astrología mesopotámica. Entre 1728 y 1689 a.C. reina Hammurabi. Unifica Sumeria y Acadia. Establece una lengua única: el acadio, y un sistema jurídico unitario.

Se unifica el calendario, a efectos prácticos económicos, políticos y religiosos. Ocurre lo mismo con la Astrología. Se establece el calendario babilónico de 12 meses, introduciendo en el año un mes de ajuste para coordinar el calendario lunar con los equinoccios de primavera y otoño (a partir de 527 a.C.).

Las grandes colecciones de augurios.

En Nínive se descubre la gigantesca Biblioteca de Asurbanipal. Allí se encuentra una colección de tablas de barro, con escritura cuneiforme,  considerada hoy como  la primera obra sobre la Historia de la Astrología (escrita), “Enuma  Anu  Enlil” o “Cuando Anu y Enlil”  (“EAE”). Son setenta libros o tablas con miles de augúrios que informan sobre los acontecimientos que hay que esperar en la Tierra cuando se observan determinadas manifestaciones en el cielo.

Por ejemplo, en la Tabla 63EAE se dice:

“Cuando en el mes abatu, el día quince, Venus desaparece en el oeste, permanece tres días invisible y reaparece el dieciocho del mismo mes…”

Vemos que los babilonios ya conocían la identidad del lucero de la mañana y de la tarde, conocimiento que se había atribuidoa los autores griegos Parménides o Pitágoras, que vivieron siglos después.

En búsqueda de cálculos fiables.

ancient-assyria

Así, a finales del segundo milenio a.C., aparecen los astrolabios. Son representaciones circulares de las estrellas, con círculos divididos en 12 sectores (representando a los meses). Fueron perfeccionándose  y se les fueron añadiendo bases de cálculo para la aparición de los planetas, la duración del día y la noche, y la salida y puesta de la Luna. Con los astrolabios se pudo seguir el movimiento de los astros durante el año y pronosticar así hacia el futuro.

Desde comienzos del primer milenio a.C. hasta el s. VII a.C., se va creando un vasto compendio sobre estrellas y calendarios.  Ya en el s. VII a.C. podemos decir que existe una Astrología de alto nivel.

El Mul-Apin fue el precursor del “esquema zodiacal”, su paso previo. Describe las constelaciones que se hallan en la trayectoria de la Luna (17 ó 18). Tachando seis constelaciones de esta lista, quedan exactamente los nombres babilónicos de los posteriores signos del zodíaco, de Tauro a Aries. También las cuatro estaciones astronómicas. Saben que el Sol describe un círculo inclinado a través de los signos del Zodíaco. Por tanto, los babilonios en el s. VII a.C. ya conocían la “inclinación de la eclíptica”. Desarrollaron un esquema zodiacal anteriormente al griego Cleóstrato de Tenedos (hacia el 520 a.C.), que es el primero en mencionar el Zodíaco completo (sin Libra).

Los astrólogos.

Existe documentación variada sobre la existencia y el papel de los astrólogos de la época neo-asiria y neo-babilónica. En el primer milenio a.C., los reyes tenían un conjunto de asesores que elaboraban informes sobre prácticas adivinatorias (escribas, astrólogos, adivinadores, exorcistas, médicos, conjuradores, magos, etc.).

Los astrólogos se formaban en los templos del país, durante un intenso período y eran parte del estrato intelectual más alto del reino. Se conoce la existencia de linajes de astrólogos durante cientos de años.

La situación de los astrólogos ante el rey, a pesar de su importancia, era a veces delicada, si los augurios no coincidían con los deseos reales. Los astrólogos de esta época son, pues, a la vez, científicos y especialistas religiosos que debían reflexionar constantemente sobre las consecuencias de sus hallazgos.

Cálculo de períodos.

Los astrólogos intentan descubrir lo que se esconde detrás de las ocultas dinâmicas de la historia, representadas por los ciclos planetarios.

En esta labor se llega a una sistematización periódica de los movimientos astrales.

Un documento (SH135) de fines del s. VII a.C. explica las reglas de cálculo y establece “períodos” para Venus, Mercurio, Marte, Saturno y Sirio.

– Saturno: 589 años
– Júpiter: 344 años
– Marte: 284 años
– Venus: 6400 años
– Luna: 684 años

Al hacer un cálculo análogo de los demás planetas, los astrólogos de la Antigüedad descubrieron misteriosas correlaciones.

De las constelaciones a los signos.

En la Astrología Científica tradicional, los antiguos mesopotámicos tenían un problema: definir con exactitud el lugar de un planeta en el cielo. ¿Dónde comenzaba una constelación y terminaba otra?

El método predominante era definir el lugar del planeta en su distancia respecto de las estrellas fijas conocidas más brillantes. En este simple problema astronómico se encuentra el origen del Zodíaco.

En el s. V a.C. se pasa a dividir la eclíptica en 12 segmentos de igual tamaño, cada uno de ellos de 30º, con lo que la eclíptica pasa a tener 360º.

A los primeros 30º del Zodíaco, partiendo del punto del equinoccio de primavera, se le dio el nombre de Aries, del 31 al 60: Tauro, y así sucesivamente. Este establecimiento no fue fácil debido a la existencia de diversos sistemas de diferentes escuelas astrológicas.

Hay que remarcar la diferencia entre constelaciones y signos. Todavía hoy se critica a la Astrología que parte de presupuestos totalmente falsos; esta crítica yerra ya que desde el s. V a.C. la Astrología no ha trabajado más con las constelaciones, sino con los signos ficticios del Zodíaco.

A las series EAEMul0-Apin siguió un período intermedio hacia lo que sería la Astrología  Clásica (helenística). En este período ya se utilizaban los nombres de los doce signos zodiacales. La literatura cuneiforme muestra así por vez primera elementos precursores de la futura Astrología Griega, incluso paralelismos con la Astrología Hindú del s. III a.C.

Los horóscopos más antiguos.

“Horóscopo” es la representación de posiciones de planetas en un momento determinado, sobretodo en el nacimiento de un niño (Genetlialogía). Horoskopos (griego), en latín horóscopo, significa “observación de la hora”.

Los horóscopos más antiguos son los babilónicos. Cronológicamente preceden a los egipcios y a los griegos. El más antiguo conservado es del 410 a.C.; el último en escritura cuneiforme, del 69 a.C.

Veamos que dice un horóscopo del 29 de diciembre de 249 a.C. (para un niño):

“El Sol estaba en 9,30º Capricornio. La Luna estaba en 12º Acuario. Júpiter estaba al comienzo de Escorpio. El niño nació en Acuario, en la región de Venus. Mercurio y Saturno estaban en Capricornio. Marte en Cáncer.”

Estos horóscopos de nacimiento representan el fin de la genetlialogía mesopotámica y el comienzo de la genetlialogía greco-helenística (época de los Seleúcidas). Su existencia rebate la antigua idea de que la astronomía y astrología de cierto nivel era un producto exclusivo de la “ciencia” griega, aportando Mesopotamia solamente un culto astral difuso y mítico.

La Influencia de Egipto.

Denderah

Los hallazgos reales en cuanto a una Astrología Egipcia son sumamente escasos y provienen de la época en la que Egipto se encontraba inserto en una especie de crisol con las culturas helenística y romana, en la época posterior al s. III.

Parece que la asunción de los conocimientos astrológicos fue penetrando progresivamente en Egipto desde fuera, de Mesopotamia y Grecia.

La presencia del Sol en los textos del Antiguo Egipto sugieren la existencia de uma dedicación intensiva al mundo astral, pero para los egipcios era una fuerza divina venerada como ayuda para el viaje al mundo de los muertos.

Las representaciones de cielos estrellados son muy raras. Hay excepciones, como el llamado “techo astronómico” de la tumba de Senenmut, en el que aparecen representados los meses y constelaciones más importantes, o el techo conservado en el Ramsseum, que representa al dios Thot como señor del calendario y de la medición del tiempo.

Parece que en el tiempo faranónico falta la fe en la influencia de los planetas y las constelaciones. Otra cosa diferente es el calendario, ya existente desde la primera dinastía en el Imperio Antigüo. Por ejemplo, la Tabla de una tumba de Abydos, en que aparece Sothis (Sirio) como “portador del año nuevo y de la inundación”, referido a la crecida del Nilo hacia fin de verano, anunciada por la primera visibilidad de Sirio en el cielo matutino (en aquella época hacia el 20 de julio). En este tiempo comenzaba el año solar egipcio, de 360 días y 5 días adicionales (epagómenos).

También existen testimonios en el Imperio Medio, de calendarios o “relojes astrales”, conservados algunos en tapas de sarcófagos.

Es famoso el llamado Zodíaco de Dendera, conocido bajorrelieve del Antiguo Egipto, esculpido en el techo de una cámara dedicada a Osiris en el templo de Hathor de Dendera.

Está expuesto en el Museo del Louvre de París. Contiene imágenes que parecen corresponder  a algunas constelaciones. Esta cámara está datada a finales del período ptolemaico con una parte añadida durante el reinado del emperador Tiberio. Esto llevó a fechar el relieve correctamente en el período grecorromano, pero muchos de sus contemporáneos postularon que databa del Imperio Nuevo. La fecha aceptada mayoritariamente en la actualidad es hacia el año 50 a.C., pues muestra estrellas y planetas en las posiciones en que se observaban en aquella época. El zodíaco es un planisferio o mapa de las estrellas en un plano de proyección particular, mostrando las 12 constelaciones zodiacales de la banda, que  forman 36 «décadas» de diez días cada uno, y los planetas.

Doctrinas sobre los decanos.

La doctrina sobre los decanos aparece primeramente en las tapas de los sarcófagos y se amplia en el Imperio Medio y en el Imperio Nuevo egipcios.

Eran determinadas estrellas o constelaciones situadas cerca de la eclíptica, cuyo influjo divino podía ser beneficioso o perjudicial para los humanos.

El concepto de “decanos” sólo se impone en la época helenística. Antes se los designaba como “señores del universo”,  “elementos del mundo”,  o seres divinos; también como “observadores de las horas”.

El concepto griego de “decano” designaba como término técnico la división del segmento zodiacal de 30º en tres “decanos” de 10º cada  uno.

El Zodíaco de Dendera sugiere que se identificaba a los decanos con dioses celestes. En el interior de la imagen se representan los signos zodiacales junto com otras constelaciones y poderes del cielo; los 36 decanos, con sus nombres divinos, están situados en círculo alrededor de las otras figuras.

En el documento cristiano conocido como “Apócrifo de San Juan”, del s. II, se habla de una correspondencia de determinados poderes celestes con las diferentes partes del cuerpo humano, tematizando la relación entre planetas, signos del Zodíaco y partes del cuerpo (doctrina llamada “Melotesia”). Más tarde se establecieron relaciones también con diferentes minerales y metales, tendiendo un importante puente entre astrología y alquimia.

Hermes Trimegisto.

HermesTrimegisto

En época helenística se asocian antiguas tradiciones egipcias con la religión y la mitología griegas. La vinculación más importante, en cuanto al esoterismo en general y a la astrología en particular, fue establecida entre Thot egipcio y Hermes griego. Ambos tenían que ver con el arte de escribir y con la revelación de verdades ocultas. A Hermes-Thot se le conoce desde el s. III como Hermes Trimegisto, “El tres veces grande Hermes”.

Este revela a los sacerdotes iniciados las enseñanzas acerca de la ciencia, de la escritura y sobre todo de la astronomía y la astrología. Destaca el “Corpus Hermeticum”.

Parece que existieron unos 42 libros sumamente indispensables de Hermes,  4 de ellos dedicados a las enseñanzas sobre los astros. Los sacerdotes debían aprender de memoria estos libros.

Los libros de Hermes Trimegisto cubrían prácticamente todo el temprano saber mágico-alquímico-astrológico, así como la filosofía y tradiciones antiguas.

Los llamados “Genika” tratan del vasto ámbito de la Astrología Universal: doctrina sobre las edades universales,  el fin del mundo, el horóscopo de nacimiento del mundo, afirmaciones sobre eclipses,  fenómenos metereológicos, la llamada “Brontología”, que trata sobre truenos, rayos, vientos, cometas y terremotos.

El “Salmeschiniaka” una Astrología Mundana eIndividual; trata sobre los decanos, remedios, amuletos, etc.

La obra llamada “Iatromathematika” trata sobre la Astrología Médica. Habla de Asclepio, el  dios-astrólogo griego de la curación, en cuya figura pervive el sábio divinizado Imhotep (2650  a.c.).

Los cristianos de Nag-Hammadi tenían a Hermes Trimegisto como un sábio egípcio que ya había anunciado la salvación de Jesucristo. Para ellos, la Astrología era uma disciplina “sagrada” que no se oponía en absoluto a la doctrina cristiana.

La astrología de la antigüedad.

Leémos un comentario atribuido al emperador romano Adriano:

“No encontrarás ningún erudito judío ni ningún presbítero cristiano que no sea astrólogo o adivino”.

El comentario nos da idea de hasta qué punto llegaba la presencia de la Astrología.

Se entiende por Astrología Clásica el desarrollo de la astronomía y astrología babilónicas que se dio en la época romano-helenística. Se incorporó como una de las siete artes del Canon romano de las ciencias, con el nombre de “ars mathematica”.

La astrología griega hasta Hiparco.

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Es en el s. I a.C. cuando se desarrollan en Grecia concepciones fundamentales con respecto a una interpretación astral del cosmos y del ser humano.

Los filósofos griegos aportaron los elementos mitológicos y de cosmovisión, base de la astrología posterior.

Los Filósofos.

Platón

Platón es quien primero relaciona mitológicamente la constitución del firmamento con el destino terrestre.

Euxodo de Cnido

Euxodo  de  Cnido fue discípulo de Platón. Vivió un tiempo prolongado en Egipto. Aprendió la doctrina egipcia de los aspectos (De Iside et Osiride. Cap. XXX), los nombres de algunas constelaciones, su relación con el Sol, y el significado interno del Escarabajo, una constelación situada en el “Círculo de las 12 horas” y en el Zodíaco (concretamente en Cáncer).

Euxodo es un precursor de la plasmación racional y científica de la Astrología,  aunque el precursor definitivo fue Aristóteles.

Aristóteles

Aristóteles contribuyó a que la Astrología Científica pudiese entrar en la Grecia Antigua. Vio a la Tierra como el centro del mundo, rodeada de círculos de planetas y, por último, por el firmamento de las estrellas fijas.

Para él, el éter es el quinto elemento, eterno e inmutable.

Las esferas están relacionadas entre sí y sometidas a movimiento. La esfera de las estrellas fijas encarna el principio de la permanencia (primer movimiento); el movimiento de la esfera de los planetas contra el cinturón zodiacal expresa el principio dinámico, en el cual se encuentra la vida terrestre. Las condiciones y duración de la vida en la Tierra están determinadas por estos dos movimientos.

Aristóteles  también  distingue  (los)  cuatro  elementos:  fuego,  aire,  agua,  tierra.,  aunque  ya  preexistían  en  la  Grecia  Antigua  (pitagóricos).

La transmisión de la astrología babilónica: Beroso.

Conocemos los caminos por los cuales llegaron las ideas babilónicas al âmbito cultural helenístico y a Occidente. Eruditos babilonios que sabían griego, transmitieron estas enseñanzas astrológicas hacia Occidente.

Especial importancia tuvo Beroso, sacerdote del dios Bel (Marduk). Fundó una escuela de astrólogos en la isla de Kos, en torno al 281 a.C. Su reputación (y la de la escuela de Kos) fue enorme.

Parece que escribió las Babiloniacas o Relatos Babilónicos, que abarcan desde los comienzos hasta Alejandro Magno, llenos de conocimientos esotéricos. Los originales se perdieron, pero se conservan contenidos parciales.

Beroso se refirió al Año Universal: un incendio asolaría la Tierra cuando todas las estrellas, que recorren órbitas diferentes, coincidan en Cáncer: una inundación tendría lugar al coincidir las mismas estrellas en Capricornio (Lo primero sería producido por el solsticio de verano, y lo segundo por el solsticio de invierno).

Fato

Un tsunami golpea la costa de Ao Nang, Tailandia En el tiempo local de la región del domingo 26 de diciembre de 2004 (21h58min hora costa del Pacífico Oeste).

Neste dia o Sol estava em Capricórnio e a Lua em Câncer em exata oposição, confirmando assim a tendência natural do fenômeno (catástrofes naturais de ordem mundial), explicitada acima por Beroso, sobre o eixo Câncer-Capricórnio: a inundação no sosltício de inverno.

César Augusto – Astrólogo

La escuela astrológica de Kos fue importantísima e influyó en la política de los emperadores romanos. Destacaron los astrólogos Calipo e Hiparco de Nicea.

Hiparco calcula la precesión.

precesión

Si en el equinoccio de primavera (marzo) se anota la posición del Sol en relación a las constelaciones, después de cierto tiempo se constata que la misma se desplaza lentamente con respecto al Zodíaco. Esto ocurre porque el eje de la Tierra no rota de forma estable en torno al Sol, sino que experimenta un ligero movimiento pendular.

En el primer milenio a.C. el “punto de primavera” estaba en Aries; al cierto tiempo pasó a Piscis, y más tarde a Acuario. Este problema ya se contemplaba en la Astrología Babilónica.

Al avance del “punto de primavera” se le denomina precesión. Cada 2.160 años el Sol cambia de signo zodiacal en el equinoccio de primavera y recorre todos los signos en un período de unos 26.000 años, llamado “Gran Año”.

El ascenso de la astrología hasta convertirse en Roma en la principal técnica de interpretación del tiempo.

Las escuelas filosóficas y la astrología.

La Astrología aparece en Roma por el encuentro de culturas con conocimientos astrales muy desarrollados en Babilonia y Grecia.

En los s. II y I a.C. la reflexión sobre el mundo, el cosmos y los dioses pasó a ser una actividad gustosa para los romanos. Se consideraba desde el punto de vista práctico y bajo el sentimiento de que la cultura griega era superior a la propia.

En esta época se sentaron las bases para profundizar en la Astrología, y estas no han cambiado prácticamente nada en sus líneas principales hasta hoy. Se afirma la existencia de una relación causal entre los astros y los seres humanos.

“Heimarmene” y “Sympatheia” ¿Hasta qué punto es ineluctable el destino?

Respecto a la Astrología, tomó importancia la cuestión de hasta qué punto estaba determinado el destino humano, si se podía conocer con antelación y qué poderes intervenían en su determinación. La argumentación filosófica muy pronto se convierte en religiosa.

El estoicismo – una línea filosófica griega que se extendió rápidamente en Roma y tomó gran prestigio – consideraba que la ley de la causalidad era fundamental para explicar el mundo.

Todo estaba determinado por una causa, y en el cosmos no hay lugar para casualidades ni acontecimientos aleatorios. Llamaban a estos mecanismos de funcionamiento heimarmene “destino”. Este destino no es estático sino dinámico, desarrollado y modificado a través de procesos propios de un ser viviente. Por eso heimarmene se designa a veces como enérgeia fuerza que impulsa el mundo y como ousía ser, alma del mundo que representa la fuerza personificada.

También tiene relación con la heimarmene, la sympatheia “compasión”, “padecer con”.

Todas las partes del cosmos están relacionadas entre sí; los principios causales operan de forma simultánea sobre todas esas partes. La relación entre los diferentes planos del cosmos es de correspondencias.

Para la Astrología esto es claro. También se ve reflejado aquí el principio hermético de “como es arriba, así también abajo”.

El destino entero – el fatum romano – está fundado en el influjo causal de la heimarmene.

Esto podría llevar a la predestinación pura y dura, sin embargo algunos estoicos, como el famoso Séneca, no lo apreciaban exactamente así y daban al ser humano cierto margen de maniobra (“los hados nos guían, y la hora del nacimiento há determinado ya cuánto tiempo le puede quedar por vivir a cada uno”; “los hados conducen al que quiere y arrastran al que no quiere”. Séneca. Epistolae 107,10).

Es decir, el que posee el conocimiento de su destino y actúa en consecuencia con la necesidad cósmica es, en realidad, libre, y asume con dominio y soberanía sobre sí mismo las obligaciones que se le han impuesto.

Séneca, en sus obras, revela poseer un conocimiento preciso de las Doctrinas Astrológicas.

Con el tiempo, otras orientaciones filosóficas como el platonismo y el neoplatonismo superaron al estoicismo y pasarán a ser el nuevo planteamiento explicativo de la Astrología.

Signos celestes y alta política: el ejemplo de Virgilio.

David Harbers armillary spheres

En tiempos de Cicerón, en el año 44 a.C., tuvo lugar el asesinato de Julio César. Esse año un cometa surcó el cielo y se relacionaron los dos acontecimientos (el sidus iulium). Era una prueba de que el soberano había sido llevado a las estrellas y seguía viviendo allí, (en Venus, o en Leo, o en Libra) aunque normalmente se asociaran los cometas con un mal augurio.

A partir de ese año se esperó una nueva “Edad de Oro” o “Era de la Felicidad”, com la que especulaban muchos intelectuales de Roma y a la que celebró el poeta Virgilio en sus obras.

Del año 44 al 40 a.C. se suceden ciertas posiciones astronómicas. Se acuñaron monedas en las que junto a la frase “Era de la Felicidad” aparecían el Sol, la Luna y los 5 planetas.

Augusto (63 a.c. – 14 d.c.) fue el primer emperador romano que plasmó de forma explícita su política según Perspectivas Astrológicas.

Tiberio, su hijastro, partió a Rodas, donde existía una célebre escuela de astrología. También vivían allí el filósofo estoico Gemino, autor de la Introducción a las manifestaciones terrestres, y Claudio Trasilo de Alejandría, gran astrólogo, com quien hizo amistad.

La política de Tiberio, sucesor de Augusto, que conocía la astrología seria y la utilizaba a su favor, no vaciló en atacar a la astrología vulgar, incluso apoyando una resolución del Senado, del año 16, que decretaba la expulsión del Imperio y expropiación a los “matemáticos, caldeos, adivinos y todos los demás que desarrollan alguna práctica semejante”. La resolución condenaba a muerte a los culpables extranjeros.

Vemos que la astrología fue influyente en la política, la religión y la formación de la opinión pública de Roma.

El caso de Nerón.

En la Roma de los s. I y II era usual en las familias prestigiosas que, con ocasión de los nacimientos, se confeccionaran horóscopos para conocer el futuro del niño, sus oportunidades, posibles enfermedades, matrimonios, duración de su vida, etc.

Es curioso el caso de Nerón, nacido el 15 de diciembre del 37.

Casi todos los astrólogos coincidieron en que se trataba de un horóscopo muy tenso e impulsivo, con una enorme carga trágica. Trasilo o Balbilo pronosticaron que iba a ser emperador y que iba a asesinar a su madre Agripina. Cuando ésta se enteró del vaticinio exclamó: “¡Que me mate, si es que acaso llega a emperador!” (Diocasio. Historia romana LXI). En efecto, con el tiempo, Popea, amante de Nerón urdió la muerte de Agripina. Popea se rodeó de astrólogos para enfrentarse al poderoso Balbilo, el astrólogo del emperador.

Con el tiempo, Popea hizo desaparecer a todos sus opositores y se casó con Nerón.

El año 64 sucede el gran incendio de Roma, atribuido al propio emperador. A finales de año apareció un cometa. Nerón quiso apaciguar los ánimos populares con sangre de inocentes (siguiendo los consejos astrológicos de Balbilo).

Popea fue asesinada por el propio Nerón. El 68, Nerón se suicida y así terminó su dinastía.

Justo en esa época Saturno, aspectado dificultosamente en el horóscopo de Nerón, alcanzó su primer regreso y activó su cuadratura respecto al Sol radix y a Marte radix, con todas sus trágicas consecuencias.

El caso de Domiciano.

Este emperador romano subió al trono el 81. Desde joven se le había predicho su porvenir.

Tenía un conocimiento seguro del año y del día de su muerte, y de cómo sería. Hasta su padre una vez se rió de él en la mesa al negarse a comer determinadas setas: “¿No conoce acaso mucho mejor el destino que le espera? Debería temer al hierro y no a las setas”.

Domiciano mandó erigir la Domus Flavia, enorme edifício con una sala de 1.200 mts. cuadrados,  rematada con una gigantesca cúpula adornada con símbolos astrológicos.

El emperador eliminaba a sus potenciales enemigos y procuraba huir histéricamente de su destino. De nada le sirvió. Su propia mujer contrato a los asesinos que le matarían. La muerte de Domiciano estaba prevista para la hora quinta del 18 de septiembre del 96. Un día antes, el emperador comunicó a sus hombres de confianza que “al día siguiente, la Luna en Acuario se vería manchada de sangre y sucedería un hecho del que habrían de hablar los hombres de todo el orbe”. (Suetonio. Domitianus 14,1).

Ese mismo día 17 de septiembre hizo comparecer a un astrólogo acusado de “alta traición”, probablemente por calcular la fecha de la muerte del emperador, y le preguntó si él podía predecir su propio destino. Asdetario, el astrólogo, le respondió que pronto sería despedazado por perros. Domiciano a fin de demostrar que se equivocaba, mandó matarlo de inmediato y quemarlo, pero una repentina tormenta apagó el fuego y mientras los icineradores buscaban refugio una manada de perros cayó sobre el cadáver y lo despedazó.

El emperador al enterarse fue presa del pánico.

Domiciano murió asesinado al día siguiente, 18 de septiembre, a la quinta hora.

Adriano: un astrólogo llega a emperador.

A la familia de Domiciano le siguió otra en el trono: la de los Antoninos. Uno de sus emperadores fue el famoso Trajano, con cuyo mandato Roma llegó a un momento de enorme esplendor.

Adriano sucedió a Trajano. Trasladó el foco de su atención, de lo militar a lo cultural y educativo. En este desplazamiento desempeñó un papel importante la Astrología.

Adriano, de origen hispano como Trajano, nació en una familia de considerable historia astrológica. El padre y un tío de Adriano eran expertos en este campo.

El horóscopo de Adriano adelantaba su grandioso futuro imperial. El emperador tuvo una formación griega, conocía a sus filósofos y hablaba fluidamente el griego: también tuvo formación en arquitectura y en Astrología.

Las grandes obras astrológicas de la antigüedad tardia.

Francesco Cozza - Urania

La época romana condujo a una síntesis del saber astronómico-astrológico antiguo y fundamento nuevas posiciones doctrinales que crearon un canon que sería invocado una y otra vez por posteriores generaciones de astrólogos.

Manilio

Este astrólogo, que vivió en los períodos de regencia de Augusto y Tiberio, escribió la obra Astronomica, primera exposición de la Sabiduría Astrológica de la Antigüedad.

Claudio Ptolomeo

Ptolomeo (100‐178) fue el más importante autor de obras astronómicas y astrológicas de la Antigüedad Tardía. Nacido en Egipto, enseñó en la Universidad de Alejandría, bastión de la mentalidad helenística (Alejandría tendría en aquella época unos 500.000 habitantes) y poseedora de la Biblioteca de su Universidad con más de 400.000 volúmenes. La Biblioteca fue incendiada tiempo después por los cristianos.

Ptolomeo escribió la Syntaxis mathematica o Almagesto, trece libros con uma detallada visión de los acontecimientos astronómico-matemáticos de la época. A través de métodos empíricos sentó las bases para la imagen geocéntrica que siguió en vigor hasta Copérnico, y que se sigue utilizando hasta día de hoy en la Astrología.

Vetio Valente

Contemporáneo de Ptolomeo, nació en Antioquía. Escribió la obra Antologías. La importancia de este astrólogo radica en la vasta colección de horóscopos que recopiló, aunque también siguió un plan científico-empírico interpretativo. Resaltó el carácter religioso de la Astrología. Para él es uma sabiduría revelada, reservada a los iniciados.

Fírmico Materno

Senador romano. Para él la Astrología es la ciencia por antonomasia, sabiduría revelada directamente por Hermes que podía llevar a los adeptos a la redención del destino.

Escribió el Matheseos libri o “Libros del saber”.

Tras la conversión del emperador Constantino al cristianismo y tras su muerte, Fírmico también se hizo cristiano y se volvió enemigo encarnizado de la Astrología.

La astrología como causa em los tribunales cristanos.

Los astrólogos sufrieron diversas suertes desde los comienzos de la época imperial romana.

Entre los años 16 y 96, hubo once expulsiones de Roma, incluso de Italia.

El hecho de que tales decretos fueran promulgados por emperadores como Tiberio o Adriano, grandes adeptos de la Astrología, muestra claramente que no se trataba de eliminar a ésta, sino a una determinada elite, que a raíz de sus pronósticos sobre el emperador, causaban inquietud o mostraban poder.

Los emperadores cristianos, después del “giro constantiniano”. Combatieron la Astrología por motivos políticos y/o en beneficio propio.

El replanteamiento de la Astrología se llevó al  plano jurídico, teológico y político.

En el siglo IV, se adopta una nueva valoración en la que el discurso ilustrado excluye la Astrología del canon de las renombradas artes liberales. Toda la disciplina astrológica es llevada a los tribunales, no solo astrólogos y astrólogas individuales.

La astrología tal como queda reflejada en los concilios de la Iglesia.

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En el lenguaje jurídico del s. IV hay una tendencia a colocar bajo el nombre de herejías a una serie de disciplinas y tradiciones religiosas diferentes, condenándolas.

El obispo Metodio de Olimpo equiparó la Astrología con la magia y la goêteia (magia negra).

El canon de las disciplinas reconocidas ya había expulsado a la magia e hizo lo mismo con la Astrología.

El Concilio de Laodicea (365) prohibió por vez primera en la legislación eclesiástica la práctica de los astrólogos y magos. Las Constitutiones Apostolorum del 380, prohibieron terminantemente a los cristianos orar al Sol, la Luna y las estrellas, o jurar por ellos.

En este contexto, Prisciliano, obispo de Ávila, fue acusado de maniqueo, mago o astrólogo.

Prisciliano, que integró realmente su fe cristiana con las doctrinas astrológicas, fue condenado a muerte. En el 400, el Concilio de Toledo condenó sus doctrinas. El Concilio de Braga de 561 hizo lo mismo. El segundo Concilio de Braga, en 572, confirmó estrictamente la actividad astrológica. La mismo había hecho el Concilio de Constantinopla en 553. La política del emperador Justiniano combatió las artes paganas.

Legislación imperial en el siglo  IV.

El s. IV trajo una importante modificación del discurso jurídico sobre la Astrología. Antes, eran personas individuales las acusadas de “alta traición”; con Diocleciano empezó a cobrar forma una condena de la disciplina en su totalidad, que culmino más tarde con Teodosio.

En 294, Diocleciano promulgó el siguiente edicto:

“Aprender y practicar el arte de la geometría es de interés  público; por  el contrario, el arte matemática (léase astrología) es condenable y, por eso mismo,  está prohibido”.

(Codex Iustinianus IX,18,2)

Por vez primera en la historia del derecho romano una disciplina científica se hizo objeto de una prohibición imperial.

Diocleciano aún era adepto de la religión romana; no hay en su prohibición un rechazo cristiano de la ciencia sobre los astros. Esto cambiaría con Constantino.

Siguiendo al Concilio de Laodicea (365), los emperadores Valentiniano y Valente (hacia 370‐373) son claros al respecto:

“Que cese la enseñanza de los matemáticos (es decir, astrólogos). Y si alguno fuese aprehendido dedicándose a ese error prohibido, sea de forma pública o privada, de día o de noche, aplíquesele la pena capital, y a ambos implicados, pues no hay diferencia de culpa en enseñar o aprender cosas prohibidas”.

(Codex Theodosianus IX,16,8)

En el año 357 fue promulgada esta otra ley de Constancio que decía:

“Nadie debe consultar a un arúspice o a un matemático (es decir, astrólogo), como tampoco a un adivino… caldeos, magos y otros… Pues a quien se niegue a obedecer esta ordenanza le será dada la muerte por la espada”.

(Codex Theodosianus IX,16,4)

La Astrología fue considerada un error científico y más tarde una herejía. Desde ese momento la  Astrología sólo pudo practicarse con peligro de la propia vida.

En esta línea los emperadores Honorio y Teodosio, en 409, establecieron:

“Si los matemáticos (es decir, astrólogos), una vez que los códices de su próprio error han sido incinerados bajo la mirada de los obispos, no están dispuestos a pasar a la religión católica y a no regresar nunca a sus errores pasados, no solo habrán de ser expulsados de la ciudad de Roma, sino también de todas las demás ciudades. Y si no lo hicieren y fueren hallados en las ciudades en contra de la saludable disposición de nuestra clemencia o introdujeran a otros en los secretos de su error y de su profesión, serán penados con la deportación”.

(Codex  Theodosianus  XVI,1,2  –  Edicto  del  emperador  Teodosio  y  Valentiniano,  del  año  380)

¿Qué postura asumieron las religiones de la antigüedad frente a la astrología?

La Astrología ha estado históricamente entrelazada con la religión y la filosofía. Siempre es necesario recurrir a las concepciones religiosas para entender la Astrología en su contexto cultural.

El culto de Mitra

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La religión del Dios Mitra surgió en el s. I a.C. Tradicionalmente se creía de origen iraní, aunque hoy en día parece que hay que buscar sus orígenes griegos, sin excluir una influencia persa.

Con el tiempo su culto se extendió a todo el Imperio Romano, llegando hasta Colonia (Alemania).

Es interesante para la Astrología ya que integraba desde múltiples perspectivas una simbología astrológica. El adepto ascendía a través de las esferas de los planetas. En los recintos de culto se pintaban símbolos astrales,  que eran “puertas” hacia grados de desarrollo más elevados (p.e.: en el “Mitreo de las siete esferas” de Ostia, estaban pintadas las estrellas y los signos del Zodíaco).

El culto de Mitra parece haber tenido bases platónicas o neoplatónicas.

El símbolo del poder superior del nuevo dios Mitra – que se había formado a partir de Perseo – era que daba muerte al toro. Este toro daba paso de la era de Tauro a la de Aries

Judaísmo: entre Jerusalén, Alejandría y Babilonia.

Se ha dicho que el judaísmo rechazó desde el principio la Astrología, ya que uma visión fatalista o determinista de ésta era incompatible con la fe en la gracia de Dios y la posibilidad de influir positivamente en el curso de la historia por medio de la piedad.

Esta afirmación se basa en textos bíblicos y otros documentos.

Sin embargo, sin negar esto, es muy cierto que hubo una intensa dedicación de creyentes judíos a la Astrología (la comunidad de Qumrán conservaba horóscopos en su biblioteca; existen tratados enteros de Astrología escritos por judíos; en algunas épocas adornaban las sinagogas con el Zodíaco y otros símbolos astrológicos, etc).

Monoteísmo y teología del culto.

El monoteísmo se desarrolló relativamente tarde en el judaísmo. Se llegó a él con cierto esfuerzo a través de la historia. Se creó a través de la delimitación frente a los “otros” (otras religiones, etc).

Los judíos se familiarizaron con las tradiciones astrológicas a través del contacto con Mesopotamia (exilio babilónico del s. VI a.C. y otros).

El Deuteronomio (quinto libro de Moisés) dice:

“Y cuando levantes tus ojos al cielo y veas el Sol, la Luna, las estrellas y todo el ejército del cielo, no te dejes seducir ni te postres para rendirles culto y servirles…”

En la reforma de Josías se dice que los “reyes de Judá” y sus “sacerdotes idólatras” habían sacrificado a Baal, al Sol, a la Luna, a las constelaciones y a todo el ejército del cielo.

El judaísmo va a condenar “el culto de los astros”, no tanto su consulta.

Las religiones van a ir introduciendo una carga religiosa del tiempo.

Los dioses planetarios pasan a ser ángeles que alaban a Dios y son sus servidores astrales.

El Templo de Jerusalén tenía representaciones del Zodíaco, y el busto del Sumo Sacerdote estaba adornado con doce piedras preciosas que se interpretaban en clave astral.

Accesos mágico-místicos.

Henoc, Moisés, Salomón y otros habían tenido acceso a las esferas divinas y al regresar “abajo” junto a los humanos, transmitían su mensaje mediante un acontecimiento de revelación (apocalipsis o testamento).

El Libro de los Secretos (s. IV-VI) explica “cómo moverse por el mundo de las esferas celestiales, cómo se recorre todo en sus siete campos, cómo se observan los  signos astrológicos, cómo se explican los caminos del Sol y los de la Luna, cómo se conocen los caminos de la Osa Mayor, de Orión y de las Pléyades, cuál es el nombre del superior de cada uno de los firmamentos, sobre qué territorios gobiernan y cómo se los lleva a garantizar el éxito en todas las cosas deseadas, cuáles son los nombres de sus ayudantes, qué libaciones hay que ofrecerles y, finalmente, cuál es el tiempo apropiado en el que se escuchan las oraciones y cumplen los deseos de aquellos que se les acercan con pureza”.

(Prefacio, 5‐10)

Otra obra, el Testamento de Salomón, también va en la línea de “depotenciación” de los astros. Salomón utiliza su célebre sello, que recibió del arcángel San Miguel, para poder someter a demonios del cielo y ponerlos a trabajar para él:

“Yo Salomón, me levanté de mi trono y vi al demonio temblar y estremecerse de temor. Le dije: ¿Quién eres? ¿Cuál es tu nombre?, y él me respondió: ‘Me llamo Ornías’. Le dije: Díme, ¿en qué signo del Zodíaco resides? El demonio me respondió: ‘En Acuario; yo estrangulo a todos los que viven en Acuario por su pasión por las mujeres nacidas en el signo de Virgo’.

(Testamento de Salomón. 2,15)

Los astrólogos rabínicos.

El año 70 los romanos destruyen el Templo de Jerusalén. Entre 132‐135 aplastan la  segunda revuelta judía contra Roma. Durante muchos años Jerusalén fue uma ciudad prohibida para los judíos.

En estos años (entre el s. II y el s. VII) se crean los elementos centrales de la erudición rabínica y de la vida judía: la Mishná, el Midrash y el Talmud.

En esta creación tuvo mucha importancia Babilonia, donde los judíos no tenían ninguna restricción para practicar la ciencia y la teología. En el Occidente Cristiano las restricciones eran cada vez mayores.

La Astrología no había perdido su influencia entre los reyes persas, y los astrólogos judíos babilónicos fueron muy competentes.

Un párrafo del Talmud dice:

“Id y decid al hijo de Leví: ‘Lo determinante no es la constelación del día, sino la de la hora. El que haya nacido bajo el dominio del Sol será un hombre brillante. Comerá de lo propio y beberá de lo propio. Sus secretos serán desvelados. Si es un ladrón no tendrá êxito. El que haya nacido bajo el dominio de Mercurio será ilustrado y sabio,  pues Mercurio es el escriba del Sol. El que haya nacido bajo el dominio de Júpiter será un hombre de justicia’.”

Cristianismo: las múltiples actitudes posibles.

AS INGLATERRA LONDRES VICTORIA AND ALBERT MUSEUM CALENDARIO EN MARFIL Y AMBAR DEL SIGLO XVII

Dentro de la imagen monolítica con que se suele presentar al cristianismo de los primeros siglos como un mundo unitario enfrentado a la Astrología, hay que matizar, por un lado que más que de cristianismo habría que hablar de cristianismos variados y en proceso de formación grupal,  y por otro, distinguir entre las actitudes anti-astrológicas de autores cristianos de primera línea y las de sus adversarios, los llamados “gnósticos”.

Motivos astrológicos en el canon cristiano.

El Nuevo Testamento está salpicado de motivos y referencias astrológicas. Los números sagrados 4 (puntos cardinales), 7 (planetas) y 12 (tribus de Israel,  apóstoles) nos hablan de relaciones provenientes de contextos zodiacales y planetarios, o los acontecimientos ocurridos en el cielo: la estrella de los Reyes Magos, la Transfiguración y Ascensión de Cristo, la ascensión e inmortalización de Moisés y Elías – el carro de fuego ‐, fenómenos en el cielo en la muerte de Jesús,  son un ejemplo de ello.

San Pablo interviene con decisión en contra de toda forma de adivinación astrológica y electiva. San Juan, en su Apocalipsis, en cambio, muestra gran cercanía con los cristianos gnósticos.

Con el tiempo la línea preponderante en el cristianismo, en completa oposición a los escritos de Qumrán y a las agrupaciones apocalípticas cristianas, prohibirá incluso a los hombres predecir acontecimientos salvíficos a partir de los movimientos de las estrellas. El Apocalipsis tuvo dificultades para ser reconocido dentro del canon del Nuevo Testamento. El Apocalipsis, escrito probablemente hacia el año 100 en la isla de Patmos, tiene relación con el entorno greco-romano, con su cuño judío, por supuesto. Dentro de él se encuentran juegos numerológicos cósmicos, que sirven como clave universal para interpretar la historia de la salvación (las siete estrellas, las siete antorchas, los siete ojos, el dragón de siete cabezas, las siete catástrofes, las siete trompetas).

Las antorchas y los ojos deben interpretarse como los siete antiguos planetas a la vez que en el sentido de un grupo de estrellas como la Osa Mayor o las Pléyades.

Relaciona la constelación de Aries con el Cordero (Cristo), quien trae el nuevo eón. El cordero no es aquí para nada pacífico como la teología cristiana suele representarlo, sino que tiene los atributos del Carnero luchador y vencedor

El capítulo doce rebosa en alusiones astrológicas y es especialmente difícil de interpretar.

La posición antiastrológica.

El autor Justino esgrimió los argumentos decisivos contra la Astrología, ya utilizados por Cicerón sobre la tensión entre fatalismo y determinismo por un lado y el libre albedrío, por otro. Los apologistas cristianos de los primeros siglos (Justino, Orígenes, Tertuliano) elaboraron una línea de argumentación que preparo la criminalización teológico-política de la Astrología. El nacimiento de Cristo superaría toda interpretación del tiempo y su instrumento más importante en la Antigüedad: la Astrología.

Una figura importante fue San Agustín (354‐430), uno de los autores clave del cristianismo temprano, Doctor de la Iglesia, convencido seguidor de la Astrología en su juventud, de la que se apartó y a la que criticó radicalmente:

“De los cielos viene la necesidad de pecar” y “esto lo hizo Venus, Saturno o Marte”.

(Confesiones IV, 34)

Doctrinas astrológicas entre Egipto y Siria.

La posición mayoritaria anti-astrológica de la Iglesia estatal es sólo una de las actitudes de los cristianos de la Antigüedad ante la Astrología. A pesar del proceso de marginación creciente, las perspectivas astrológicas siguieron perviviendo en los primeros siglos del cristianismo entre los maniqueos, algunos grupos de la Iglesia oriental y los gnósticos.

Entre los gnósticos fue importante Teodoto, para quien la Astrología ofrecía un camino para descifrar el actuar secreto de los poderes del destino, y los planetas no eran para él causa del destino, sino sus indicadores.

Sin embargo, se supera el fatalismo gracias al “descenso del Señor” que trae la salvación a la Tierra.  Los planetas no son ya poderes concretos del destino, sino símbolos de ideas trascendentes y principios cósmicos. Por ejemplo, Marte ya no se considera un planeta malvado, sino que, en sus movimientos, se muestra la idea de una forma de energía guerrera y destructiva.

Teodoto incorpora a su sistema otras correspondencias de los planetas y signos zodiacales.

Así, encontramos por primera vez la doctrina de que los 12 signos del Zodíaco se atribuyen a los 12 apóstoles, asumiendo éstos el papel de los dioses protectores del Olimpo.

Bardesanes de Edesa (154‐222) fue otro gran astrólogo y filósofo cristiano sirio, de quien se dice que “llegó hasta la cumbre de la ciencia Caldea”.

Maniqueísmo: astrología com um ropaje nuevo

El maniqueísmo o religión de la luz debe su nombre a su fundador Mani (216‐276).  Surgió en Siria, con una fuerte influencia gnóstica y se convirtió en una importante competencia para la naciente Iglesia estatal romana. Sus seguidores se consideraban a sí mismos “La verdadera Iglesia de Cristo”.

La Astrología fue un punto central y axial de la teología maniquea. Mani, crecido en un círculo sirio-persa de nivel cultural alto, estaba familiarizado con una serie de tradiciones astrológicas.

Estableció su propio sistema: los planetas dominan el universo junto a los 12 signos del Zodíaco. Han recibido el poder sobre la guerra y la paz, el orden y el desorden, la prisión del alma, el deseo y la posesión. Al final de los tiempos el dominio de los planetas alcanzará su fin y el alma de los elegidos será liberada de su poder.

Los planetas serían negativos, salvo el Sol y la Luna.

Mani escribió los Kephalaia, donde desarrolla este complejo sistema astrológico. Para él las relaciones entre las esferas de los planetas y el  mundo terreno son simbólicas y bidireccionales, no causales.  Existen “conductos” o uniones sutiles de carácter espiritual entre los diferentes planos de la realidad.

Los Kephalaia establecen las correspondencias entre poderes planetarios y partes del cuerpo humano (melotesia). Afirman que la causa de las enfermedades, aparte de la mala alimentación y del ataque de agentes demoníacos, está en el horóscopo. Establece también correspondencias entre los signos del Zodíaco y los territórios y pueblos.

San Agustín había sido maniqueo.

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