Astrologia Antiga

Simbolismo Astrológico del Cuervo en la Tauroctonía Mithraica

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Sabino Perea Yébenes

Resumen

Se estudia aquí una gema del Museo Arqueológico Nacional, de Madrid, con especial atención al simbolismo del cuervo en los misterios de Mithras, de las cuales en la gema se representa el sacrificio del toro. El sentido mágico y astrológico de la gema potencia el sentido profundo de la religión mithraica.

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The Campbell Bonner Magical Gems Database

A Propósito de uma Gema del Museo Arqueológico Nacional

Se cuentan por miles las imágenes conservadas del dios Mithras que la Antigüedad nos ha legado como exponentes del culto a esta divinidad por los romanos, desde el siglo I a.C. hasta el III d.C. (que es cuando alcanza su esplendor), o poco después, decreciendo en proporción inversa al auge del cristianismo. Como afirma uno de los mejores conocedores del mithraísmo, Maarten J. Vennaseren, eran teologías rivales que lucharon a muerte1. Triunfó el cristianismo, no sin adaptar a su ciclo festivo fechas claves del culto de Mithras, como la celebración de la Navidad inmediatamente después del solsticium de invierno, el dies natalis del “Invicto, Sol” Mithras.

1 VERMASEREN, M.J., “La lucha a muerte del paganismo. Religiones en pugna con el cristianismo”, en A. Toynbee (coord.), El Crisol del Cristianismo, Barcelona 1993, 253-255.

A pesar de la enorme difusión de su culto, son pocos, sin embargo, los ejemplares de gemas con la imagen de Mithras, si tenemos en cuenta que las gemas grabadas son expresión de la religiosidad y del arte popular. La pieza que pasamos a estudiar ha sido catalogada y comentada muy brevemente por Raquel Casal, en  el Catálogo de entalles del MAN de Madrid: es un jaspe verde, de forma oval, cuya cara superior es plana, la inferior convexa; rota en el borde superior izquierdo. Medidas: 1,1 x 1,25 x 0,28 cm. Como sucede con la gran mayoría de las colecciones de gemas de los grandes museos del mundo, no hay certeza de la procedência exacta de esta pieza. No podemos asegurar que aparezca documentación precisa sobre el origen de la gema, este documento no debe ser tenido como prueba del culto mithraico en la Hispania romana.

La piedra entallada estaba engarzada en um anillo masculino, sin Duda, pues las mujeres tenían prohibida toda manifestación de culto, pública o privada, al dios Mithras, y podia ser utilizado como sello, dejando la impronta em positivo sobre una superfície blanda sobre la que se presiona la cara tallada en (hueco) del anillo.

La Constelación Corvus

Die Aratea des Claudius Caesar Germanicus

La imagen muestra a Mithras sacrificando al toro. Esta escena es la central del ciclo mítico del dios, y la más  representada en las pinturas, esculturas, sellos, cerâmicas, y otros soportes artísticos. La gema muestra, además, varios símbolos, los principales, de la iconografia astral mithraica, de carácter mistérico: el perro mordiendo el cuello del toro; la serpiente enredada entre las patas delanteras del toro; el escorpión mordiendo los testículos del animal; a la espalda del dios, tras la capa desplegada, um cuervo; y dos símbolos claramente celestes: una estrella y, em el registro inferior, un círculo que representa un planeta. Las ramas de laurel son puramente decorativas, delimitando los bordes vacíos a modo de gráfila. La composición muestra dos claros triângulos inversos: uno de ellos formado por la imagen del dios sacrificando al toro; el outro, más grande, está formado por las líneas imaginarias que unen los vértices, que son la estrella, el astro, y el cuervo. El cuervo no inerviene en el sacrifício del toro; es simplesmente representación celeste de la constelación que lleva su nombre. Em ésta y otras representaciones mithraicas, es la figura que centra ahora mi atención, para tratar de explicar qué sentido tenía este símbolo en el mithraísmo y su relación con el horóscopo.

En muchos ejemplos de la iconografia mithraica, el cuervo aparece mordiendo la cola de la serpiente, es decir, de la constelación Hidra, como explica Arato: “Todavía más lejos (de Centauro) gira otra constelación: la llaman Hidra; ésta, como si estuviera viva, culebrea de cabo a rabo; su cabeza llega bajo la mitad del Carangrejo su espiral bajo el cuerpo del León, su cola cuelga sobre el mismo Centauro. Em mitad de su espiral está situada la Copa, y en el extremo la figura del Cuervo está en acción de picotear la espiral”.

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El cuervo picoteando la cola de la hidra/serpiente se ve en el mapa astrológico del hemisfério sur debido a la mano de Bruhle para la edición de Schaubach de los Catasterismos de Eratóstenes y es idêntica a la imagen que se ve en llamado Atlas Farnese, que recoge la cosmologia de Hiparco, autor que vivió hacia 190-120 a.C., y sigue, como Arato, las teorias astronômicas de Eudoxo de Cnido, que es el primero que se refiere a la constelación del Cuervo. La estrella, de brillo medio, está situada al sur de Virgo, delimitada por las estrellas Gienab y Algorab, respectivamente las alas izquierda y derecha del cuervo en el planisfério celeste. La última de ellas, de magnitud 3, está a menudo acompañada de outra mucho mayor, de magnitud 8,4, descrita a veces como de color púrpura. Según Hiparco, y Gémino, el Cuervo es constelación austral, pero se situa cerca del Ecuador, no lejos de Ofiuco-Asklepio. Dice Arato que entre los trópicos, como una rede de Leche Blanca, otro círculo (el Ecuador) rueda bajo la tierra, sobre el que se aprecian “las patas dobladas del Toro”, y que sobre dicho círculo están situados igualmente “el centellante Orión y la  sinuosidad de la falmígera Hidra; sobre él están la tênue Copa, el Cuervo, y las escasas estrellas de las Pinzas” (Fenómenos). Por su parte, Higino sigue al pie de la letra la descripción de Arato: et ex inferiore corpore Hydrae Crater cum Corvo velut fixus esse circulo conspicitur (Hygin. Astron. IV, 3).

El Cuervo, Mensajero de Apolo, em Ovidio

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Ovidio elabora una leyenda dramática con estas tres constelaciones. Hay que señalar que Ovidio situa el episodio, precisamente, el día 14 de febrero, por tanto um día depués de los idus de febrero, cuando “humean los altares en honor al agreste Fauno” y el día anterior a las Lupercalias (el día 15) cuando, en la tercera aurora de los Idu, “los Lupercos desnudos vienen a las cerimonias de Fauno, el dios de los cuernos”. Tratar de identificar, en el pasaje de Ovidio, al dios cornado con alguna divindad distinta de Fauno/Pan, y estabelecer connotaciones astrológicas con un símbolo cornado (como el toro, a quien sacrifica Mithras), no es recomendable metodológicamente, pero no deja de extrañar que Ovidio en esse día 14 de febrero narre una fábula moral ad modum graecum donde el árbitro no es otro que Apolo, que aparece con el extraño apelativo de “el que revela el destino”, terminoloiga própria del lenguaje mistérico. El cuervo – como veremos – se identifica con Mercurio es el mensajero de los dioses, lo que explica el cuento de Ovidio. El ave, en el relato ovidiano, es la metamorfosis del próprio Mercurio en el mandato de Apolo. ¿Conocia Ovidio la doctrina mithraica y la vulgariza, poniendo en ese día del calendário la leyenda del cuervo, en relación con alguna fiesta o ceremonia relativa a Mithras? La hipótesis es sugestiva. Por otra parte hay que recordar que la ciencia moderna ha relativizado datos y mediciones de los ângulos equinoccionales en la actualidad y en antigüedad, concluyendo que la Constelación Corvus se situa en una desviación de 1.00-1.75 grados al oeste del equinoccio de inverno, y que “the coincidence of the vernal setting of Taurus between 6-19 april and the greatest elongations of Mercury in this same period strongly indicates that the Raven in the tauroctony represented the appareance of Mercury during the springtime stting of Taurus the Bull”.

En el primer siglo del Imperio es fácil pensar que los escritores tuvieram conocimento de la disposición de las constelaciones a través de la disposición de las obras de Hiparco y de Arato, autor cuya principal obra, los Fenómenos, fue traducida por Cicerón entre 90 y 88 a.C.; de Gémino, que vive entre el 80 y 10 a.C., autor de una Introducción a los Fenómenos; de Germánico, hijo adoptivo de Tiberio, que escribió una Aratea. Como indican algunas obras de estos autores, siguen las teorías de Arato, y transmiten en época Julio-Claudia los conocimientos aceptados del mapa celeste: en este tiempo las fuentes sobre la constelación del Cuervo sitúan a este siempre junto a los símbolos de las constelaciones vecinas, la Copa o Crátera y la Hidra. De esta misma fecha temprana, y su prolongación hasta el siglo II en la figura de Higino, es la literatura en griego y en latin que describe inseparablemente el conjunto de las constelaciones Copa/Hidra/Cuervo. Mutatis mutantis, a partir del finales del siglo II y sobre todo del siglo III la imagem del cuervo en la iconografia mithraica se desliga de posición exacta de la constelación Corvus en mapa celeste para tomar solo de ésta su potencialidad celeste y darle un nuevo sentido en el mistério mithraico: ser la conexión entre la divindad máxima y Mithras, del mismo modo que el cuervo es la puerta de la escala al iniciado en los mistérios de este dios.

El Grado Korax/Corvus

Suelo de habitación del mithreo de las siete puertas ostia

Un mosaico de Ostia muestra la escalera mística de los grados que va alcanzando el iniciado en la religión de Mithras: en el primero de ellos (denominado precisamente Korax/Corvus) muestra la siguiente iconografia: un cuervo, un vaso de água lustral (quizás imagem que deriva de la Constelación Copa) y un caduceo, pues este grado está regido por Mercurio2. El relieve es del siglo III d.C. Una imagen parecida se ve en el Mithraeum de Las Siete Puertas, en Ostia: Cuervo con caduceo, Copa e Hidra. En un relieve de Germania la figura central es un Mercurio mithraico, y sendos ângulos superiores se ven un caduceo y un cuervo. En el Mithraeum de Santa Prisca se lee la inscripción: Nama Coracibus tutela Mercurii.

2 SCHÜTZE, A. Mithras, 1972, 140 ss. y figs. 62 y 65. CLAUSS, M., Mithras, 1990, 56 y 140. VERMASEREN, CIMRM pág. 141. Los grados y los planetas que los rigen son: Corvus/MercurioNymphus/VenusMiles/MarteLeo/JúpiterPerses/LunaHeliodromus/SolPater/Saturno.

Corvus – El Cuervo como Símbolo Astrológico-Mistérico en el Ciclo Mithraico

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En los documentos de iconografia mithraica el cuervo aparece muy rara vez en los registros inferiores. Junto a la Copa, la Hidra/Serpiente de água, en la disposición descrita de los tratados astrológicos científicos griegos. Así se ve en una bandeja de terra sigillata, de Tréveris (en el Rheinisches Landesmuseum), que representa una comida ritual servida por mithraístas: arriba el banquete divino, en el centro um león, y abajo, Copa, Hidra, Cuervo, y la cabeza de un gallo. La obra está datada en los siglos I-II d.C. Esta imagen es muy importante –clave, a mi juicio- para entender el significado del cuervo en el horóscopo mithraico, pues es un  “residuo” de la visión astrológica del legado científico griego utilizada por los mithraístas.

No cabe duda que la astrología es muy importante en el mithraísmo, a tenor de los múltiples símbolos que utiliza. Para Eubolo, autor que escribió sus obras en los primeros siglos del império, el mithraeum no es otra cosa que una reprodución (palingenesis) del cosmos. Quien mejor ha trasmitido esta idea es el filósofo Porfirio en su obra Sobre la gruta de las Ninfas de la Odisea, obra escrita hacia 263-268, en Roma, donde Profirio, tras su formación ateniense, entro en contacto con el círculo de Plotino. El texto dice:

“…los persas, en sus iniciaciones mistéricas revelan al iniciado el descenso de las almas y su vuelta de nuevo, denominando al lugar caverna: según dice Eubolo, fue Zoroastro el primero que consagro una caverna natural en las cercanas montañas de Persia, florida y com manantiales, en honor del padre y creador de todo, Mithras, siendo la caverna imagen del cosmos del que Mithras es demiurgo, y los objetos de su interior, a intervalos simétricos, simbolizan los elementos y zonas cósmicas”.

La situación austral en el hemisfério celeste de la cosmologia mithraica en el lugar donde la ciencia había situado las constelaciones homônimas que conforman su iconografia religiosa, está ratificada por el propio Porfirio:

“A Mithra se le asigna la región equinocial como sede apropiada. Por esta razón porta el puñal de Aries, signo zodiacal de Ares, y monta sobre el Toro de Afrodita, pues como el Toro (Mithras) es demiurgo y señor de la generación”.

La Idea de las escalas de iniciación mithraica como si fueran trânsitos planetários está también en la refutación que Orígenes hace al filósofo anticristo Celso; y también en uma Carta de San Jerónimo.

Según Ulansey el hecho de que las imágenes del perro, el escorpión, la serpiente y el cuervo aparezcan en la tauroctonía mithraica “no es uma casualidad, pues cada uma de tales figuras tiene un paralelo exacto en las constelaciones” ya conocidas por los tratados científicos. Varios autores defienden la Idea de la tauroctonía como una simbologia astronômica. En la misma línea, afirma Like Beck: “All that I need ho here is to emphasize the simple and indisputable fact tath the same objects-arranged, moreover, in much the same order-figure both as constellations and as elements in the Mithraic tauroctony.”

Los antiguos partían de la certeza que el eje de la tierra era inmóvil, igual que el de la esfera celeste. Pero el eje terrestre se bambolea, y sus oscilaciones, a la par que las del ecuador celeste produciendo precesiones equinocciales. Tales precesiones fueron descubiertas por Hiparco hacia el 125 a.C. poco antes del surgimiento del mithraísmo. Según David Ulansey fue em Tarso de Cilicia donde el mithraísmo fue teologizado; allí las comunidades de intelectuales conocían bien, sin duda, las teorías astronómicas más recientes. El “fatalismo estoico” y la tendência a personificar las fuerzas naturales (terrestres y celestes, y su conexión entre ambas) hizo que el descubrimiento de los movimientos equinocciales fuera una verdadera revolución. Se barruntó la existência una deidad muy superior, mucho más poderosa y más lejana, capaz de manejar los resortes del cosmos, cuyo motivo principal era el Toro, constelación que regía el equinocio “inmediatamente antes” de la época grecorromana; siendo, por tanto, anterior a la creación y al orden del mundo conocido. Los símbolos científicos fueron utilizados como iconos de una nueva teologia astral. Los símbolos de cada monumento mithraico es una sintaxis iconográfica que necesita ser desvelada e interpretada en su contexto astrológico-horoscópico. Seguún M.P. Speidel “frecuently Leo, Crater, Spica, an even Corvus are missing from the cult icon; at other times they lifted up into different positions so that only the god, the snake, and the scorpion are found underneath Mithras and the bull. This basic version of the scene, which was perhaps the original one, still represents a continous band of constellations along the equator from scorpius to Taurus and thus constitutes a complete and meaningful cosmic icon”.

Ancient art depicting Mithras being born out of a rock

A mi juicio son muy importantes las teorías de David Ulansey sobre los Orígenes de los mistérios de Mithras. Este autor norteamericano resta importância a los influjos iranianos de la religión mithraica (hipótesis de Franz Cumont), y propone, en cambio, la teoria de una verdadera misteriología astrológica que da al mithraísmo la categoria de religión. Los Orígenes del mithraísmo no podían ignorar toda la ciencia griega precedente, y echaron mano de la iconografia de los mapas celestes de Eratóstenes y de Eudoxo de Cnido para elaborar un programa simbólico religioso que buscaba validar su transcendência en el más allá, en el infinito, en las alturas misteriosas e incógnitas del cielo, donde las estrellas tomarían formas de animales, y estos animales, sin perder totalmente su significado primero de icono astronômico, se convierten en símbolos astrológicos vivientes e intervinientes en un ciclo mítico determinado, el de Mithras. Así, el icono celeste se transforma en símbolo religioso, y la importância de tal simbologia religiosa de cada animal (ahora representados preferentemente con esta forma y no por sus esquemas astrológicos simples) variará dependiendo de la importância o intervención de tal o cual animal en el episodio mítico del dios principal, que en caso de Mithras es el sacrificio del toro. Richard Gordon primero, y Roger Beck después, han demonstrado que la orientación y distribuición de las salas de dos importantes mithrea no son arbitrarias, sino que responden a un horóscopo determinado, a uma determinada secuencia planetária de “casas noturnas” situadas “en el centro del Thema Mundi”, “de la noche de la Creación” en el que Mithras es “el Señor del Génesis”, un “kosmokrator”. El documento gráfico más importante es un relieve, en el que vê a Mithras-niño sosteniendo una esfera con la mano izquierda y con  la derecha trazando un círculo con los signos de zodíaco. En el registro inferior la escena cosmocreadora de Mithras está observada atentamente dos bustos humanos masculinos, el perro, la serpiente y el cuervo, es decir las figuras animales que representan las homônimas constelaciones que se sitúan en el borde del ecuador celeste.

La representación del cuervo en la simbologia de Mithras está indefectiblemente unida a la tauroctonía. Así aparece en la gema de MAN y en otros muchos relieves narrativos, a la espalda de Mithras Tauróctonos, en el registro superior. Como en el relieve de Verona (conservado en el Lapidarium de esta ciudad), donde el cuervo, como mensajero del sol, sostiene el manto de Mithras. Más separado, pero en el mismo registro y posición es la imagen del cuervo mithraico en el fresco policromo del Mithraeum de Santa Maria di Capua Vetere, del siglo III. Los ejemplos se multiplican en la iconografia mithraica de la tauroctonía.

En todas las tauroctonías mithraicas el perfil de la cueva mística simboliza el cosmos o bien el ecuador celeste, en cuyo limite se sitúa el cuervo (y la Constelación Cuervo). El cuervo trae a la cueva la luz del sol, de donde, según los mithraístas, bajaba “su principio espiritual”. Muchos relieves muestran fuera de la cueva mística la figura humana (cabeza o busto de hombre com cabeza radiada) personificación del sol. La figura del sol se sitúa exactamente en la recta imaginaria que une tres puntos: la mirada de Mithras, el cuervo y el sol. Em otros casos, más explícitos aún, el sol es transportado a lomos del cuervo. En la Liturgia de Mithras, es Helios, el sol, quien procura la salvación, la inmortalidad y un nuevo nacimiento, “impliying a new horoscope as well”: “Oh, Señor, mientras tú naces outra vez, yo muero; mientras creces y creces, yo menguo; mientras inicias el nacimiento a una vida generadora, yo paso al outro lado y me libero de la muerte, tal como tu deseas y has establecido en el Misterio”.

En unos pocos casos el cuervo es representación protagonista de algunos relieves de enorme interes para nuestro objeto de estúdio, como el de Poetovio que muestra el  cuervo posado sobre el caduceo de Mercurio, sosteniendo en las garras una culebra (esquema de la Hidra), y sobre la cabeza del cuervo una estrella. La inscripción está dedicada a Invictus Mithras et Transitus Dei. Otro ejemplar iconográfico muy interesante es el lateral de un altar de piedra hallado en Carnuntum (Panonia) en el que aparecen un cuervo en vuelo, la serpiente y una posible cola de león. Una figura de cuervo mithraico es un bronce de pequeño tamaño de Panonia.

El significado astrológico del cuervo en la “sintaxis mithraica” há sido estudiada por Douglas R. Small. Una de las conclusiones de ese trabajo es que, al contrario de otros animales-símbolos que aparecen em la tauroctonía mithraica, el cuervo es móvil. En efecto, hay casos en los que el cuervo se sitúa fuera del campo visual de Mithras, aunque la norma es precisamente lo contrario: que se coloque en el cuadrante superior derecho en el lugar donde se sitúa el sol em yuxtaposición a la luna. El motivo de esa posición variable obedece posiblemente a una situación provisional, cambiante, fácilmente perceptible, de la constelación respecto a la (supuesta) posición fija del sol, es decir a un deslizamiento de las casas horoscópicas.

Gemas Mithraicas

Cock-headed anguipede, jasper intaglio

Las gemas con tema mithraico son muy escasas. El catálogo de Monumentos relativos a la religión de Mithras realizado por Maarten J. Vermaseren entre 1956-1960, da solo 15 piezas sobre un total de casi 2400 documentos/monumentos, es decir, el 0,6% aproximadamente. Estas 15 gemas mágicas tienen un común denominador: todas ellas, en alguna de sus caras, representan la tauroctonía del toro primordial.

El valor de las gemas mithraicas ha sido subestimado. Éstas potencian el sentido astrológico de los mistérios de Mithras en los que el sacrificio es motivo central. En la mayoría de estas gemas aparece el cuervo, en otras no, pero todas ellas tienen un indudable carácter mágico, complementando la iconografia mithraica con mensajes epigráficos. Una gema de jaspe rojo del Museo Arqueológico de Florencia muestra al anverso um león (la constelación Leo) rodeado de una aparente lluvia de estrellas que, sin embargo, forman siete palabras crípticas que según Delatte “désignent les archontes planétaires”; un jaspe amarillo de la colección del Museo Borgiano muestra en el canto de la gema y alrededor de la misma una larga y críptica incripción mágica NEIXAPOΠΛΗΞ/NBAΦPENEMOϒNOCIAAPIKPIΦIΛEϒE; fórmula parcialmente semejante a la de un jaspe oval del Museo de El Cairo, con inscripción NEIKA/POΠΛHΞ/IAΩ/ACΩNIHΛ. Una gema gnóstica mithraica del Metropolitan Museum muestra en el exergo la palabra TVΞEVI, y en la cara anterior el conocido palíndromo mágico ABΛANAΘANAΛBA. Éste se lee también en una gema, partida, de jaspe negro. El teótimo IAΩ, que hemos visto en la gema de El Cairo, tan frecuente en gemas y papiros mágicos griegos se lee también al dorso de un rectángulo de hematites rojo, conservado en la Walters Art Gallery de Baltimore; el nombre IAΩ aparece sobre el escudo de este demon con la iconografia habitual de ser humano con piernas de serpientes y látigo en la mano derecha. El anverso de dicha plaquita muestra la tauroctonía mithraica, en disposición similar a la gema del MAN, con el cuervo, y los bustos del sol y de la luna.

La poca frecuencia de las gemas mágicas se explica, a mi juicio, por los débiles lazos existentes entre el mithraísmo, la gnosis y el gnosticismo mágico. La base del conocimiento de los mithraístas son las casas o escalas de los siete planetas, mientras que en la Gnosis los planetas eran fuerzas hostiles. Por outra parte, el mithraísmo es practicado solo por hombres, mientras que las mujeres sentían gran atracción por el gnosticismo.

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Tras este análisis de la figura del cuervo en la gema de Mithras Tauróctonos, puedo asegurar que la presencia del cuervo en la gema del MAN no es simple elemento decorativo, sino que posee un clarísimo significado astrológico relacionado con el horóscopo.

La pieza debe datarse en el siglo III d.C., coincidiendo con los monumentos de todo tipo en que se da siempre la secuencia Mithras Tauróctonos con el cuervo a su espalda em el registro superior, al borde de la gruta (o su estilización simbólica, en el borde de la gema).

Si aceptamos la premisa que el anillo y la gema engarzada es el sello personal de su poseedor, la figura de Mithras no puede indicar outra cosa que el dueño, un varón, era iniciado en los mistérios de este dios, y que con toda probabilidad la imagen del cuervo en la gema del MAN sea indicativa del grado iniciación Korax/Corvus, el primero de ellos. Aunque no hay que descartar que la presencia del cuervo obedezca a la iconografia tópica mithraica, el carácter mágico astrológico de la gema establece una relación mágico-religiosa entre el ciclo místico-celeste de Mithras-dios con el ciclo vital del portador, humano, de la gema. Una referencia al horóscopo era totalmente oportuna pues hacía coincidir el dies natalis viri con un síbolo del ciclo mítico del dios: significativamente el cuervo trae a la cueva mithraica el rayo de luz solar, horadándola, transmitiendo el placet del Sol, verdadero deus pater, para que se realice el sacrificio del toro místico. Del mismo modo el hombre, el día del nacimiento, emerge a la luz del sol desde el vientre materno, “es dado a la luz”, a la luz de Mithras, que a su vez, recuerdo, según un grafito del mithreo de Santa Prisca, nació con el primer rayo de luz del cosmos.

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Apuntes sobre el Mitraísmo

Enrique Ravello

Los grados iniciáticos

La religión de Mitra no era un conocimiento sagrado escrito y codificado, que se podía aprender leyendo, la verdad sobre la que se sustenta, la base de sus misterios, son transmitidos de boca a oído entre los fieles y adeptos de las distintas jerarquías internas.

Siete eran los grados por los que debía de pasar un iniciado que pretendiera llegar al grado supremo: el cuervo, el oculto, el soldado, el león, el persa, el mensajero del Sol, y el padre. Se piensa que se determinaron según los siete planetas y son las siete esferas planetarias que el alma tendría que atravesar hasta llegar a la morada de los bienaventurados. No ajeno a este concepto es la expresión aún hoy coloquial de «llegar al séptimo cielo», para hacerlo el iniciado mitraísta tenía que atravesar siete puertas anteriores:

La primera es de plomo y frente a Saturno, debe despojarse del peso del cuerpo y de su vinculación a la vida y la tierra.

Venus le espera en la segunda, hecha de estaño, y le exige el abandono de la belleza física y del placer sexual.

En la siguiente puerta, que es de bronce, se encontrará con Júpiter ante el que tendrá que despojarse de la seguridad personal y la confianza en sí mismo y su pequeño yo.

La cuarta es de hierro y Mercurio es quien la custodia, ya no sirven ni inteligencia ni cultura, tampoco la antorcha luminosa ilumina nada ante la verdadera luz que es dios.

Frente a la puerta de Marte – de bronce y hierro – nada puede hacer la espada que es sustituida por la fuerza divina.

La Luna vela la puerta de plata donde se dejan orgullo, ambiciones y amor a sí mismo, amor que sólo merece dios.

La última puerta es de oro y la cuida el Sol, quién tiende la mano al adepto pidiéndose un último gesto, ir más allá de sí mismo aceptando la mano que el propio Sol le está ofreciendo.

También, cada uno de los siete grados estaba influenciado por una diferente esfera planetaria:

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Según Porcino los cuervos serían una especie de auxiliares de los misterios, puede que en algún tiempo fuesen niños.

Este primer grado toma su nombre del animal que en la tauroctonía lleva a Mitra el mensaje de dios en el que le ordena matar al toro. Así el iniciado que tiene este grado, protegido por Mercurio, «es portador de mensajes». Téngase presente también la relación entre las aves y el «lenguaje simbólico». Según los restos que nos han llegado, especialmente del mitreo de Capua, sabemos que viste una capa blanca con bandas rojas. En las ceremonias tiene la función de servir los alimentos que él no puede probar, el sentido es desposeer al iniciado de primer grado de los restos de ego profano.

El segundo grado tiene dos nombres, el de cryphius y el de nimphos. El primero (el oculto) ha sido relacionado con el hecho de que permanece escondido, no aparece en los bajorrelieves, sólo se les mostraba una vez y parece que era una ceremonia especialmente solemne. Puede que primitivamente fueran adolescentes, antes de llegar a soldados, que vivían en un régimen de separación especial. Pero realmente si hay presencia de este grado en los restos arqueológicos, con lo que habrá que centrarse en su segundo nombre nimphus o nymphos para darle una interpretación correcta. Así mismo, nymphos puede tener dos significados, el de esposo o mejor prometido, que lo relacionaría con Venus, su esfera protectora, y el Amor (en sentido iniciático) que debe tener hacia Mitra. También puede significar ninfa-crisálida, haciéndose referencia a una especie de proceso metamórfico en el que «de gusano»  (= el ser ligado a lo terreno, a las pasiones y a los instintos), pasa al estado de «crisálida» (=el huevo, el estado de clausura de aislamiento y de preparación), para propiciar el nacimiento de esa abeja o «mariposa» (=la capacidad en acto del alma de alzar el vuelo, de desvincularse de las ataduras terrenas)». En este grado viste un velo amarillo sobre su rostro – de ahí lo de oculto – y tiene como atributo una lámpara, símbolo de la luz  necesaria para la consagración de este grado.

El soldado, es un iniciado propiamente dicho. En la Antigüedad ya guerreros plenamente dedicados al combate y a la caza. Su iniciación era una especie de bautismo, con la imposición de una marca en la frente, similar al cristiano. Sus símbolos son la espada y la corona. Corona que, simbolizando el poder, se le ofrece y debe rechazar al grito de «Mitra es mi corona». En los mitreos de Capua y Ostia aparece con una capa ornada en púrpura y un gorro frigio. Su misión es garantizar la justicia y el orden. En los ritos de iniciación es el «liberador» y en las asambleas el encargado de mantener el orden.

En la exaltación al grado de los leones, se vierte miel en vez de agua, sobre sus manos y se les invita a conservarlas puras de todo mal, mala acción y de toda mancha, también con la miel se les purifica la lengua de toda falta. La miel tiene una gran importancia en la tradición persa, se cree que es una sustancia celestial, llegada de la luna, es superior al agua en su virtud, y comparable desde el punto de vista místico al brebaje sagrado del haoma. En los restos arqueológicos aparece con una toga roja y un manto rojo, en algunas ocasiones con remates amarillos. Es importante hacer notar que, a diferencia de los grados inferiores, es ahora – como Leo – cuando el adepto recibe un nuevo nombre. Para este grado – protegido por Júpiter – su atributo simbólico es el rayo, símbolo presente en varias tradiciones indoeuropeas: Zeus, Odín, Indra y Varuna también lo tienen como iconografía propia. El rayo, símbolo de la luz y potencia, estaría aludiendo a una experiencia de iluminación interior, el paso a un estado superior de conciencia.

El nombre del persa, es una clara referencia a la patria de origen del dios Mitra. También se usa la miel en su consagración, pero con un simbolismo diferente, «es considerado como el guardián de los frutos en amplio sentido (incluidos los cereales) y en la Antigüedad la miel usada de azúcar fue símbolo de conservación». En cierta medida representaría a Mitra en su relación con la vegetación y la fecundidad de la tierra.

Sin embargo mucho más interesante nos parece la interpelación de este grado y su relación con la Luna que hace Stefano Arcella en su libro, I Misteri del Sole, aplicando criterios tradicionales y evolianos donde otros autores positivistas se limitan a criterios racionalistas, arqueológicos e incluso artísticos con los que es imposible penetrar y descifrar el mito. Para Arcella la Luna sería su numen titular, al ser el astro que da luz durante la noche, leído interior y simbólicamente, se estaría dando a entender que el iniciado – durante esta fase – tendría que sumergirse en su propio mundo interior «sin luz»  – asimilado con la noche – tomar conciencia de él y ser capaz de dominarlo, ese viaje nocturno sólo podría hacerse bajo la protección de la Luna que ilumina las tinieblas. Así – intuye el autor italiano – habría que pensar que la iniciación de este grado sería durante la noche, y, posiblemente, las pruebas consistieran en cumplir determinadas encomiendas aun a pesar de la nocturnidad y la oscuridad, es decir «venciendo la noche». En las ceremonias del culto llevaba el traje persa y el gorro frigio que también llevaba Mitra.

Heliodromus es el corredor del Sol, Arcella también lo califica como «la puerta del Cielo». Se asimila al Sol, pues no corre delante del Sol, sino que sube con él en un carro, es el grado anterior al supremo, y se muestra al adepto sobre el carro del cielo, adonde le basta penetrar con Mitra para alcanzar la esfera de la divinidad. «Heliodromus está subordinado al Pater, como el Sol lo está a Mitra, verdadero Sol Invictus». Viste túnica roja con cinturón amarillo y se le representa con una antorcha encendida. En este grado se le vuelve a ofrecer la corona – rechazada anteriormente – y esta vez la asume, porque ahora la corona no está simbolizado el  poder mundano sino que es la corona-rayo que simboliza los rayos solares y significa la apertura del iniciado a la Luz del Sol espiritual. La corona tiene siete rayos, cifra presente en varias tradiciones, por lo menos desde el Pitagorismo, según el cual cada planeta irradia una propia vibración sonora, siete son los planetas a los que están ligados los adeptos mitraicos, así como siete son los días de la semana. Sin duda el requisito para llegar a Heliodromus era ser capaz de dominar los impulsos concupiscibles e irascibles del alma «La iniciación al grado de Heliodromos sucedía, verosímilmente, cuando cantaba el gallo, a la primera luz del alba, ya que el iniciado debía entrar en sintonía con el sentido anímico de abrirse a la luz». Durante los banquetes guía a los comensales y hace los honores de la casa.

El padre es el grado supremo, su dignidad corresponde a la de Mitra en el cielo. Son los perfectos iniciados que participan plenamente de Mitra. A su cabeza está el padre de los padres. Cumbre de la jerarquía, lleva un gorro frigio ornado con perlas y un manto púrpura sobre una túnica roja con bandas amarillas, lleva un anillo y en la mano derecha el bastón que simboliza mando y poder. Es el guía de la comunidad. Entre sus atributos estaba la hoz. El cetro del mago y el gorro de persa. En un mitreo encontrado en Mesopotamia los padres estaban representados con hábitos persas, sentados en tronos, el cetro del mago en la mano derecha y en la izquierda un pergamino, que simboliza su conocimiento de los textos rituales y su significado religioso. Eso, y la elección del vocablo Pater los relaciona con la tradición jurídica y religiosa romana, de la misma estirpe que la indo-aria.

Lejos de considerar el paso por los diferentes grados iniciáticos como una convención o algo parecido a una representación teatral para adeptos, hay que reflexionar sobre las indicaciones que, al respecto, da Evola: «Existe un nivel en el que resulta por evidencia inmediata que los mitos misteriosóficos son, esencialmente, transcripciones alusivas de una serie de estados de conciencia a lo largo de la autorrealización. Las diferentes gestas y las varias vivencias de los héroes míticos no son ficciones poéticas, sino realidades – son actos bien determinados del ser interior que relampaguean uniformemente en cualquiera que quiere avanzar en la dirección de la iniciación, esto es, en la dirección, de un cumplimiento más allá del estado humano de existencia».

E-book:

The “Mithras Liturgy”

Historia de las Creencias Religiosas – I

Historia de las Creencias Religiosas – II

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