Astrologia na História e na Mitologia

La Astrología y los Doce Trabajos de Hércules – Parte II

Francisco Manuel Nácher

Trabajo 7

Capturar el Jabalí de Erimanto

Libra (22 Septiembre – 21 Octubre)

1. Había llegado el momento de iniciar otro trabajo. Pero, a medida que se avanza en la rueda, la prueba es mayor y hacen falta más equilibrio y juicio más sano y seguro. La voz del Maestro dijo:

Ve, hijo mío, y captura el jabalí, liberando a la región, pero tómate tu tiempo para alimentarte.

Y Hércules, que es un hijo de hombre pero también es hijo de Dios, pasó, decidido, por el séptimo Portal, sin saber que se iba a enfrentar a una doble prueba, la de la amistad y la del valor inteligente.

2. De modo que, armado sólo con su familiar garrote, trepó, montaña arriba al encuentro del terrible jabalí. Le asaltaron visiones y tuvo atisbos de pánico, pero siguió adelante, subiendo decidido.

Inesperadamente y en plena ascensión, se encontró con su amigo Folos, miembro de un grupo de centauros, y se detuvo a hablar con él, olvidando el objeto de su trabajo. Folos le invitó a abrir un tonel de vino y a beber de él. Pero ese tonel era propiedad de todo el grupo de centauros y, según los dioses habían establecido al regalárselo, nadie podía abrirlo sin estar todos presentes y de acuerdo.

Folos y Hércules, sin embargo, lo abrieron y bebieron hasta emborracharse. Y llamaron a Quirón, otro amigo centauro, para que participara de la juerga. Y tal escándalo organizaron que los demás centauros lo oyeron y acudieron indignados. Se entabló una batalla y Hércules, a pesar de sus experiencias anteriores y sus sabias resoluciones, mató, entre otros, a sus dos amigos Folos y Quirón.

Y, una vez más, Hércules, que era hijo de los hombres pero que era también hijo de Dios, se convirtió en mensajero de la muerte.

Compungido por lo que había hecho, continuó su búsqueda hasta que localizó al jabalí y lo capturó con una trampa.

Entonces, lo agarró por las patas traseras y, desde la nevada cumbre, condujo al jabalí caminando sobre sus patas delanteras y produciendo el jolgorio de todos los pueblos por donde pasaba.

Así regresó Hércules al maestro, que le dijo:

Has pasado el séptimo Portal. Medita las lecciones del pasado y reflexiona sobre las pruebas, hijo mío. Dos veces has matado lo que debías amar. Aprende el por qué.

 3. El signo de Libra ofrece muchas paradojas y extremos acusados que dependerán de si uno está recorriendo el zodíaco como el hombre ordinario, en sentido contrario al de las agujas del reloj, o lo transita como aspirante, en el sentido de éstas.

Es éste uno de los signos más difíciles de comprender e interpretar. Es el primero que no tiene ni símbolo humano ni animal, si se hace caso omiso de la mujer que sostiene la balanza, la Justicia, a la que se representa con los ojos vendados, significando que la visión externa no es nada comparada con la intuición o visión interna, que es la que nos conduce al equilibrio y a la Justicia y, consecuentemente, a la Verdad.

Libra es como un compás de espera, un período de silencio. Y, mientras el hombre ordinario entra en este signo a través de Escorpio, con lo que la balanza oscila salvajemente arriba y abajo, el hombre más avanzado, que ya tiene la conciencia crística agitándose en su corazón, entra en este sigo proviniendo de Virgo, y tiene mucho más fácil lograr el equilibrio entre materia y espíritu y entre todos los pares de opuestos.

4. Por eso, en este signo, aparecen como principales los problemas del sexo y el dinero. Los dos pueden conducirnos por el buen camino o por el malo, según el uso que de ellos hagamos. Por eso, el sexo puede ser un sacramento, una compensación, una recuperación del equilibrio cósmico perdido en el momento de la separación de los sexos para la producción de cuerpos y para llevar adelante la evolución humana, o puede ser un medio de degradarse hasta la animalidad inferior.

Y al dinero le ocurre lo mismo: que puede, bien usado, ser una fuente de bendiciones para los demás y para uno mismo pero, mal empleado egoístamente, puede llevarnos a la ambición, la injusticia y la crueldad más abyecta.

Así que la balanza de Libra puede oscilar desde la prevaricación hasta la justicia; desde la parcialidad hasta el discernimiento; o desde la inutilidad hasta la sabiduría.

 Trabajo 8

 Matar la Hidra de Lerna

Escorpio (23 Octubre – 22 Noviembre)

1. Y el Maestro dijo:

 – “Junto al Río Amimona, en el antiguo Argos, está el infecto pantano de Lerna. Dentro de la fétida ciénaga vive la monstruosa Hidra, una desgracia para la región. Tiene nueve cabezas, y una de ellas es inmortal. Prepárate a combatir con ella. Y sabe que no te servirán las armas corrientes porque, si le destruyes una cabeza, le crecen dos.

 Hércules escuchaba ensimismado. El Maestro continuó:

Sólo te daré un consejo: Ascendemos si nos arrodillamos; vencemos si cedemos; ganamos si renunciamos. Ve, pues, hijo del hombre e hijo de Dios, y vence. La luz brilla ahora en el octavo Portal.

 Entonces, Hércules pasó a través del Portal.

 2. El hedor de la ciénaga de Lerna contaminaba toda la comarca. Cuando Hércules se aproximó, tuvo que detenerse de lo insoportable que resultaba. Además, sus orillas estaban formadas por arenas movedizas. Tras muchos tanteos, de día y de noche, encontró Hércules la guarida de la bestia. Estaba oculta siempre. Hércules esperaba que asomase, pero no lo hacía. Intentó usar barcas para llegar allí, pero la ciénaga impedía la navegación. Tampoco se podía llegar andando debido a las arenas movedizas. Ni servían de nada las trampas. Así que se le ocurrió untar sus flechas con brea y las lanzó dentro de la tenebrosa cueva. De repente, todo se conmovió y la Hidra salió, con sus nueve cabezas erguidas y lanzando llamas. Medía más de cinco metros de altura y su cola sacudía la tierra con violencia. Súbitamente, se abalanzó hacia Hércules para inmovilizarlo enroscándose alrededor de su cuerpo, pero Hércules la evitó de un salto y le golpeó una de sus cabezas con el garrote, destrozándola. Pero, en el acto, de esa cabeza destrozada, apenas tocó la tierra, surgieron dos tan agresivas como ella. Una y otra vez se repitió el suceso, hasta que Hércules recordó la recomendación del Maestro: Arrodillándonos nos elevamos: Así que, arrojó su garrote, se arrodilló en el lodo que le llegaba casi a la cintura y, con sus manos desnudas, la asió y la elevó en el aire. Entonces, la Hidra perdió fuerza. Dándose cuenta de ello, Hércules, se quedó de rodillas en el lodo, sosteniéndola en lo alto. Y el monstruo, tan fuerte en la oscuridad y en medio del lodo, perdió todo su poder cuando entró en contacto con la luz del sol y la caricia del viento.

 Hércules, pues, la mantuvo en el aire. Ella convulsionó terriblemente, los cuellos de las nueve cabezas se doblaron como marchitos y sus ojos se tornaron vidriosos y sin vida. Menos los de una cabeza, la inmortal. Hércules, entonces, la cortó y la enterró bajo una gran roca. Empapó sus flechas en la sangre del monstruo, que era venenosa, y se encaminó de regreso hacia el Maestro.

 3. Está magníficamente descrita aquí la vida del discípulo, que ha de sumergirse hasta las rodillas en la humanidad y ha de levantar hacia la luz y el aire del espíritu al monstruo de los males acumulados, como errores y fracasos durante su largo pasado. Las flechas luminosas que lanzó Hércules a la cueva de la Hidra para llamar su atención significan la aspiración espiritual, que despierta al monstruo dormido y hace que, todo buscador, apenas inicia el Sendero, sea víctima de tentaciones desconocidas y de problemas y desgracias inesperados.

 4. Porque, en este signo hay que compensar todos los pares de opuestos, ya que puede ser un signo avanzado del discípulo integrado y consciente, o signo retrasado del hombre no evolucionado, como se supone casi siempre. Todo dependerá de en qué sentido esté el hombre transitando por el zodíaco.

 La Hidra de cada uno de nosotros vive en las cavernas de la mente. Crece en el fango y la oscuridad de los rincones mentales sin luz. Simboliza la fuerza serpentina, que actúa en el cuerpo del hombre, bajo el dominio de Escorpio y que, si se la controla, lo conduce hasta la Iniciación, pero si no, lo lleva a los grados más ínfimos de la animalidad. Por eso este signo tiene dos notas clave: La regeneración y la degeneración.

 5. Esta Hidra terrible, alojada en los repliegues del subconsciente, suele dormitar allí por largo tiempo pero, de repente, puede explotar en un furor terrible, inesperado y desconocido. Nadie imagina que está alimentando en su subconsciente un monstruo tal, pero allí está. Y surge, una vez u otra, trastocándolo todo y produciendo mucho daño.

 Por eso es conveniente lanzarle, como Hércules, esas flechas de luz, para poder descubrirla y, una vez conocida su existencia, combatirla frente a frente a la luz del espíritu.

 Combatir algo así que está en nuestro interior es muy difícil incluso para un hijo de Dios. Porque, eliminada una cabeza, le crecen dos tan malignas o más. Y, eliminado un pensamiento o un deseo negativos, siempre nacen otros que los reemplazan.

 10. Se dice de Escorpio que es el signo de la magia. Existe una magia blanca, que es la expresión del espíritu por medio de la forma, y una magia negra, que es el uso de la forma para ganar lo que queremos para la forma. La magia blanca es el uso del espíritu con propósitos de elevación humana, utilizando la personalidad. La magia negra es puro egoísmo.

 ¿Y por qué es Escorpio el signo de la magia? Porque en Virgo descubrimos, dentro de nosotros mismos a un Cristo que hemos ido nutriendo a lo largo de los tiempos; en Libra, oscilamos entre los pares de opuestos, la forma y el espíritu de Cristo, hasta que logramos el equilibrio; y en Escorpio se nos prueba para ver cuál de los dos triunfará, la forma o Cristo, el Yo Superior o el yo inferior, lo real o lo irreal, lo verdadero o la ilusión. Ésta es la historia real de la prueba de la Hidra en Escorpio.

Trabajo 9

Ahuyentar las Aves de Estinfalos

 Sagitario (23 Noviembre 22 Diciembre)

1. El Maestro, desde un lugar de paz, habló así a Hércules:

 – Hijo mío, estás ante el noveno Portal. Pasa y encuentra el pantano de Estinfalos, donde moran los pájaros que devastan la zona. Y da con el sistema para hacerlos huir de allí.

 Y, tras un momento de silencio, continuó:

 – Recuerda que la llama que brilla más allá de la mente te revelará la dirección a seguir. Adelante.

 2. Hércules, pues, partió a realizar su noveno trabajo. Durante largo tiempo buscó y buscó, hasta que localizó el pantano. A medida que se aproximaba, un coro de infinidad de pájaros elevaban el tono de sus graznidos amenazadores. Eran pájaros muy grandes, feos y feroces. Su pico era de hierro y afilado como un puñal y sus plumas eran de acero y herían de muerte a quien alcanzaban. Y sus garras no iban a la zaga. Pero había tres que sobresalían. Eran enormes y, apenas percibieron a Hércules se precipitaron sobre él. Él se mantuvo en su lugar y, con su garrote, fue rechazando sus ataques. Logro golpear a uno en el dorso y las plumas que desprendió se clavaron en la tierra alrededor de Hércules. Luego, se alejaron.

 Hércules vio lo difícil de la situación y se preguntó cómo alejarlos de la región. Intentó matarlos con sus flechas, pero eran tantos que cubrían el sol y resultaba imposible acabar con ellos por ese medio. Se le ocurrió ponerles trampas, pero ni las barcas ni los pies podían atravesar el pantano y, además, tampoco hubiera sido solución por su gran número.

 Entonces, le vinieron a la memoria las palabras del Maestro: la llama que brilla por más allá de la mente te revelará la dirección a seguiry, reflexionando largo rato, dio con una solución. Recordó que tenía un regalo de Atenea consistente en dos címbalos de bronce que, al hacerlos sonar, emitían un sonido sobrenatural, tan penetrante y aterrador que se decía que podía despertar a los muertos. Así que, al ponerse el sol, cuando todos los pájaros estaban de regreso a su morada, tapándose los oídos para no ser víctima de aquel sonido, hizo sonar sus dos címbalos. Inmediatamente, horrorizados y aturdidas por el estruendo, los pájaros huyeron formando una bandada de dimensiones nunca vistas y, graznando, se alejaron del lugar para siempre. La región había sido liberada y disfrutaba de un silencio ya olvidado. Y el sol poniente emitió su último rayo del día.

Al regresar junto al Maestro, éste le dijo:

 Las aves han sido ahuyentadas. El trabajo está cumplido. Descansa ahora, hijo mío.

Harpyiai

4. Repasemos la historia de Hércules, el aspirante, y lo que ha hecho en cada signo hasta llegar a Sagitario:

a) En Aries, comenzó en el plano de la mente, en su esfuerzo por capturar las yeguas devoradoras de hombres, y fracasó, porque trabajó desde el punto de vista de la personalidad y no desde el punto de vista del espíritu.

Ahora, en Sagitario, se volvió a enfrentar al mismo problema en el plano de la mente. Y, ahuyentando las malignas aves, demostró su dominio del arma que todo aspirante ha de saber usar: el control de la mente. Porque, si sabemos controlar nuestros pensamientos, controlaremos nuestras palabras y nuestros actos. Y es imposible la Iniciación si no lo logramos antes. En Aries, pues, empezó Hércules a aprender a controlar el pensamiento.

b) En Tauro, hubo de descender un plano y, en el del deseo, se enfrentó al problema del sexo mal entendido, que es la más baja manifestación de la universal Ley de Atracción. En aquel trabajo triunfó y dominó al toro, llevándolo dominado a la tierra de los cíclopes.

c) En Géminis, empezó a darse cuenta de que él era un ser dual y de que le preocupaban dos temas, el del cuerpo y el del espíritu. Y, sobre todo, cómo armonizarlos y coordinar su acción. Ésa es la razón por la cual Géminis fluctúa en las primeras etapas.

d) En Cáncer, tomó forma en su conciencia el hecho de que estaba integrado en la masa humana. Para muchos, el hecho de ser seres humanos relacionados con otros seres humanos, no entra en absoluto en su conciencia. En Cáncer, Hércules empezó a lograr ese punto de vista. En el momento en que uno logra eso, captura un tênue chispazo de la intuición, y empieza a ser intuitivo y ya no psíquico.

 e) En Leo, donde tantos humanos estamos ahora trabajando, Hércules se convirtió en un individuo potente, seguro de que podia hacerlo todo incluso estando solo. El hombre cree, en esta etapa de poder, que puede gobernar a los hombres. Pero se equivoca. Porque se cree más importante de lo que es en realidad. Y el aspirante ha de librarse del sentimiento del “yo soy”. Debe identificarse con la entidad espiritual que hay detrás de todas las formas y no ocuparse por la suya propia ni por sus reacciones mentales o emocionales ni por su propia utilidad.

f) En Virgo, Hércules se concienció, no del espíritu y el cuerpo yuxtapuestos uno a otro, sino de que, dentro de sí mismo late el Cristo, de que la personalidad, el aspecto forma, está nutriendo un hermoso Niño. Y sus ojos se abrieron.

g) En Libra, tuvo que lograr el equilibrio, porque no somos un espíritu ni somos un cuerpo, sino que somos las dos cosas y las hemos de equilibrar y Libra es el equilibrio en el plano físico, de los pares de opuestos. Y Hércules los equilibró tanto que no se dio cuenta de que se estaba aproximando a la meta.

h) En Escorpio, en el plano astral, se dedica uno de nuevo al trabajo empezado en Tauro, lo completa y quita los estorbos del gran lodazal, la gran ilusión, y permanece libre con la meta clara a la vista.

i) En Sagitario, es el arquero sobre el caballo blanco (mitad humano y mitad divino), representado también como el centauro (mitad humano y mitad animal) con el arco y las flechas. Es un signo doble y siempre que hay un signo doble existe algún problema.

 Géminis es lo opuesto de Sagitario; Géminis es la dualidad, y Sagitario es la unidad, la personalidad unificada y consciente del espíritu, decidida a entrar en el signo de Capricornio, donde se hace la gran transición del cuarto al quinto reino o reino espiritual.

A Sagitario se le denomina “el efecto de Escorpio” porque, en cuanto nos liberamos de la ilusión y nos concienciamos de que somos un espíritu, entramos en Sagitario y vislumbramos la meta que, hasta entonces, la nube de formas de pensamiento que se interponía entre ella y nosotros nos impedía ver.

Trabajo 10

Matar al can Cerbero, el guardián del Hades

Capricornio (23 Diciembre 20 Enero)

 1. El Maestro dijo:

Es llegada la hora de que el hijo del hombre, que es a la vez hijo de Dios, pase por el décimo Portal. Has desafiado mil peligros y mucho has logrado. Posees ya la sabiduría y la fuerza. ¿Sabrás usarlas para liberar al que sufre terriblemente en perpetua agonía?

 A continuación, el Maestro tocó suavemente la frente de Hércules y, a su ojo interior se apareció la visión de un hombre encadenado a una roca, que gemía mientras un buitre le picoteaba el hígado, del que salía un reguero de sangre. Luego, la visión se esfumó. Hércules permaneció quieto. Y el Maestro prosiguió:

– El encadenado es Prometeo y lleva muchos años sufriendo así. Sin embargo, no puede morir porque es inmortal. Robó el fuego del cielo y se lo dio a los hombres y por eso fue castigado. Su morada que has visto es el reino de Hades. Deberás, oh Hércules, bajar a las profundidades y liberarlo de su sufrimiento.

 Además, le advirtió que debía purificarse e iniciarse en los Misterios de Eleusis.

Y el hijo del hombre que era también hijo de Dios, inició su trabajo pasando a través del décimo Portal.

2. Mientras buscaba la entrada al Hades, encontró a dos personas atadas y acosadas por fieras. Entonces Hércules, olvidando el objetivo de su viaje, se dedico a liberarlas, cosa que logró. Luego, reanudó su camino. Descendiendo a través de los densos mundos de la materia, donde la atmósfera es casi irrespirable y sofocante y la oscuridad casi total, poniendo en juego su voluntad, buscó dentro de sí y oyó mientras erraba de un lugar a otro, la voz de la Sabiduría, Atenea, y los consejos de Hermes.

Por fin llegó a la laguna oscura y venenosa llamada Estigia, que han de cruzar las almas de los que mueren. Caronte, el barquero que las transporta a la otra orilla, exigió el pago del óbolo, pero Hércules lo amenazó con sus armas y aquél lo transportó sin cobro alguno.

Así penetró Hércules en el reino de Hades, un lugar por donde se deslizan los cascarones de los muertos.

A poco de llegar, se le apareció Medusa, de cabellos formados por serpientes sibilantes y venenosas. Hércules le arrojó su espada, pero ella desapareció.

Por fin, tras muchos pasadizos y lóbregos lugares, llegó a la sala del trono de Hades. El dios le preguntó qué buscaba un vivo en el reino de los muertos y Hércules le dijo que venía a liberar a Prometeo. Hades se lo autorizó, pero le advirtió que tendría que enfrentarse, con sus propias manos, a Cerbero, el perro con tres cabezas, todas ellas con serpientes enroscadas en torno a ellas y cola formada también por serpientes.

Satisfecho con la autorización, Hércules siguió su camino en busca de Prometeo. De repente, Cerbero apareció y saltó sobre él gruñendo. Hércules agarró la cabeza central, donde estaba la garganta de las tres cabezas y, oprimiéndola con todas sus fuerzas, la estranguló a pesar de la feroz resistencia del monstruo.

Aquí valdría la pena ilustra a los lectores y oyentes sobre el hecho de que la palabra “cancerbero” como equivalente de “portero” viene, precisamente del “can” o perro “Cerbero”, que era el portero del infierno. Así se forman los idiomas que, como todos sabemos, son siempre algo vivo, mutante y creciente.

Tras ello, siguió su camino hasta que encontró a Prometeo. Hércules rompió sus cadenas y lo liberó de su tormento. Y desandando sus pasos, acompañado por Prometeo, regresó junto al Maestro. Y éste, al verlo llegar, le dijo:

La luz brilla ahora dentro del mundo de la oscuridad. El trabajo está realizado. Descansa ahora, hijo mío.

3. Este signo de Capricornio es uno de los más difíciles de interpretar. Se dice que ni siquiera su símbolo se ha delineado nunca correctamente porque, de hacerse, la afluencia de fuerza que produciría no sería deseable.

Al pie de la montaña, la cabra, el materialista, busca alimento en lugares desérticos y áridos. El chivo expiatorio, algo más arriba, pace las flores del deseo cumplido, cada uno con su espina correspondiente. Y, en la cima, la cabra sagrada o unicornio ve la visión. Y entonces aparece el Iniciado.

4. Hay dos portales de importancia dominante: Cáncer, hacia lo que erróneamente llamamos la vida, y Capricornio, el portal hacia el reino espiritual.

Capricornio es la puerta a través de la que pasamos cuando ya no nos identificamos con la parte material de la existencia, sino que vivimos identificados con el espíritu. Eso es lo que significa ser iniciado.

Un Iniciado es una persona que no sitúa la conciencia en su mente, sus deseos, o su cuerpo físico. Los puede usar si lo desea; y lo hace para ayudar a la humanidad, pero no es ahí donde su conciencia está enfocada. Está enfocado en lo que llamamos espíritu, que es ese aspecto de nosotros mismos que está libre de forma. Es en la conciencia del espíritu donde nosotros funcionamos finalmente en Capricornio, nos conocemos a nosotros mismos como iniciados y entramos en los dos grandes signos universales de servicio a la humanidad.

Es interesante que, en Acuario, tratamos simbólicamente con animales a granel, ya que en ese signo, Hércules tiene el trabajo de limpiar a fondo los establos de Augías, su primer trabajo como discípulo del mundo. Pero en Piscis captura, no al toro, sino a todos los bueyes, llevando a nuestra conciencia la idea de la universalidad del trabajo del mundo, de la conciencia de grupo, de la conciencia universal y del servicio universal.

Trabajo 11

Limpiar los Establos de Augías

Acuario (21 Enero – 10 Febrero)

1. Dijo el Maestro:

Diez veces ha girado la rueda, y ahora tú estás delante de otro Portal. Por largo tiempo has perseguido la luz, que vacilaba, primero, inciertamente, y luego crecía hasta ser un faro, y ya brilla para ti como un sol en llamas. Ahora, vuelve la espalda a la claridad; vuelve sobre tus pasos; regresa hacia aquéllos para los que la luz no es sino un punto transitorio, y ayúdalos a hacerla crecer. Dirige tus pasos hacia Augías, cuyo reino debe ser purificado de antiguos males.”

2. Pasó Hércules, pues, por el undécimo Portal en busca de Augías, el rey.

Cuando se aproximó al reino de Augías se vio detenido por un horrible hedor que lo hizo desfallecer. Porque el rey Augías no había quitado el estiércol que su ganado dejaba dentro de los establos reales desde hacía muchos años. Y las praderas estaban tan llenas de estiércol que ninguna siembra podía crecer. En consecuencia, una angustiosa pestilencia estaba recorriendo la región y haciendo estragos en las vidas humanas.

Hércules se dirigió al palacio y buscó a Augías. Informado éste de que Hércules limpiaría los hediondos establos, Augías se mostró desconfiado y exclamó:

¿Que harás esta enorme labor sin recompensa? No tengo fe en los que hacen tales alardes. Algún plan habrás tramado para arrebatarme el trono. Yo no he oído hablar de hombres que busquen servir al mundo sin recompensa, aunque le daría la bienvenida a cualquier necio que quisiera ayudar. Cerraremos este trato: Si tú, en un día, haces lo que has prometido, te daré la décima parte de mi ganado; pero si fracasas, tu vida y tu fortuna serán mías. No creo que puedas hacerlo, pero inténtalo si quieres.

 3. Hércules, entonces, dejó al Rey. Recorrió la asolada región y vio pasar a una carreta cargada de cadáveres, víctimas de las epidemias que la pestilencia producía. Y se sintió conmovido por ello.

Observó que había dos ríos, el Alfeo y el Peneo, que discurrían cerca de las cuadras del rey. Y, sentado en la orilla de uno de ellos, la respuesta a su problema relampagueó en su mente.

Trabajó con fuerza y entusiasmo y logró desviar ambas corrientes de los cursos que habían seguido durante décadas. El Alfeo y el Peneo vertieron, así, juntos, sus aguas a través de los establos llenos de estiércol. Los impetuosos torrentes barrieron la inmundicia largamente acumulada. El reino fue purificado de su fétida lobreguez. En un sólo día, Hércules había realizado la tarea imposible.

Cuando, completamente satisfecho, regresó donde estaba Augías, éste frunció el ceño.

Has tenido éxito porque has usado un ardid.le dijo lleno de ira. – Los que hicieron el trabajo fueron los ríos y no tú. Fue una artimaña para apoderarte de mi ganado, así que no tendrás la recompensa. Vete de aquí antes de que rebaje tu estatura en una cabeza.

 Así desterró a Hércules el encolerizado rey, y le dijo que nunca más pusiera el pie en su reino.

4. Habiendo realizado la tarea asignada, el hijo del hombre, que también era el hijo de Dios, volvió a aquel de quien había venido.

Te has vuelto un servidor del mundo. – dijo el Maestro cuando Hércules se acercó. – Has progresado retrocediendo; has llegado a la Casa de la Luz por otro sendero; has empleado tu luz para que pueda brillar la luz de los demás. La joya que otorga el undécimo trabajo es tuya para siempre.

 6. Hay una frase muy interesante en el Nuevo Testamento, la de El fin del mundo o el fin de los tiempos”. Y, si reflexionamos un poco, podremos empezar a comprender que lo que realmente quería decir era que el signo Piscis, en el cual llegó Cristo, el Salvador del Mundo, terminaría en un tiempo concreto que es, precisamente, el momento en que nos encontramos ahorra.

Nos estamos enfrentando a un día del juicio, en el cual las ovejas y las cabras serán separadas y unas irán al ciclo y las otras al infierno. Se ha pensado siempre que las que irían al cielo serían las ovejas y las cabras al infierno. Pero, bien mirado, debe ser lo contrario. Porque la cabra, en Capricornio, es el Iniciado y, desde un cierto ángulo esotérico, las cabras van al cielo porque funcionan en el reino espiritual, que es el cielo, mientras que las ovejas permanecen en la tierra (que, después de todo, es el único infierno que uno puede posiblemente predicar) hasta que dejen de ser ovejas, es decir, hasta que aprendan a tener pensamientos propios e individuales, hasta que se transformen en cabras, escalen la montaña y cambien su carácter de seguidores por la de buscadores independientes.

 La entrada en el cielo es la entrada en la era de Acuario, que empezará dentro de unos quinientos años, pero en cuya zona de influencia y de penumbra ya nos encontramos. Las fuerzas de Piscis se están retirando rápidamente. Todo lo que sucede en el plano físico se debe a fuerzas superiores, como se expone a continuación:

a) ¿Qué quería decir el culto del toro en Tauro? No significaba la deificación de la naturaleza animal en el hombre, sino que éste, bajo el símbolo del toro, tenía que luchar con el animal que hay dentro de él.

 b) Luego, nuestro sol pasó a Aries, el Carnero, y teníamos el sacrificio del cordero, mostrando que el sacrificio de la naturaleza animal.

 c) Luego, el sol pasó a Piscis, los peces. Las fuerzas que actuaron – y siguen actuando – sobre nuestro planeta presentan ante la conciencia del hombre su dualidad esencial. Y el hombre ha empezado a darse cuenta de que es, a la vez, espíritu y cuerpo. Cristo apareció en Piscis para demostrarnos cuál sería nuestro último logro cuando hubiéramos unido al pez símbolo de la segunda

persona, y al pez nadando en la materia, símbolo del ser humano encarnado.

 d) Estamos pasando ahora al signo de Acuario donde, a través del simbolismo del agua y la purificación, aprenderemos cómo ser el espíritu y no el ser humano. Eso es lo que ocurrirá en Acuario.

Al final de la era de Acuario, aproximadamente de aquí a dos mil setecientos años, la naturaleza animal, la naturaleza emocional y la mentalidad serán secundarias, y ese impulso universal en cada uno de nosotros que nos pone en armonía con Dios, habrá pasado a primera línea; habremos dejado atrás el reino humano y, aunque podamos estar habitando cuerpos, nuestra conciencia estará enfocada en el quinto reino de la naturaleza, el reino espiritual.

 El signo opuesto a Acuario es Leo, el signo del individuo, del hombre que se ha encontrado a sí mismo como ser humano. Él se sostenía sobre sus propios pies; era el centro de su universo, las estrellas giraban a su alrededor, todo ocurría con relación a él. Por eso aprendió ciertas grandes lecciones: que era posible que él no fuera tan importante como pensaba y que, sujetándose a cierta disciplina, podría encontrar un yo más amplio. En Acuario, el discípulo se convierte en un maestro servidor. Ése es el principio fundamental que hay que mantener in mente. Puede ser un maestro porque ha aprendido a servir, y puede servir porque es un maestro.

Trabajo 12

 Capturar la roja Manada de Gerión

Héraklès et Géryon (2)

Héraklès et Géryon

Piscis (20 Febrero – 21 Marzo)

1. El Maestro, desde su lugar de paz, habló a Hércules:

Estás ahora ante del último Portal. Queda un trabajo para que el círculo se complete y alcances la liberación. Ve a ese oscuro lugar llamado Eritia, donde la Gran Ilusión está entronizada: donde Gerión, el monstruo de tres cabezas, tres cuerpos y seis manos, es señor y rey y retiene ilegalmente una manada de bueyes rojizos. Debes conducir esa manada desde Eritia hasta nuestra Ciudad Sagrada. Cuidado con Euritión, el pastor, y con su perro de dos cabezas, Ortro.

 Hizo una pausa y agregó lentamente:

Puedo hacerte una advertencia: Invoca la ayuda de Helios.

 2. El hijo del hombre, que era también hijo de Dios, partió a través del Duodécimo Portal. Iba en busca de Gerión.

Dentro de un templo, Hércules hizo ofrendas a Helios, el dios del fuego en el sol. Meditó durante siete días, y entonces le fue concedido un favor: Un cáliz de oro descendió desde lo alto hasta sus pies. Y él supo, en lo íntimo de sí mismo, que aquel brillante objeto le permitiría cruzar los mares para llegar a la región de Eritia.

Y así fue. Dentro de la segura protección del cáliz de oro, navegó a través de agitados mares hasta que llegó a Eritia y desembarcó en una playa de aquel lejano país. No mucho después, llegó a la pradera donde la rojiza manada pastaba. La cuidaban el pastor Euritión y Ortro, el perro de dos cabezas.

Cuando Hércules se aproximó, el perro se adelantó veloz como una flecha hacia el desconocido y se abalanzó, gruñendo, sobre él, dando feroces dentelladas con sus colmillos al descubierto. Pero Hércules con un golpe certero y decisivo de su garrote, lo derribó.

Entonces, Euritión, temeroso del bravo guerrero que tenía delante, le suplicó que le perdonara la vida. Y Hércules se lo concedió. Y, conduciendo a la manda rojiza delante de él, se dirigió hacia la Ciudad Santa.

No había ido muy lejos cuando percibió tras él una distante nube de polvo que rápidamente se agrandaba. Suponiendo que el monstruo Gerión venía en furiosa persecución, se volvió para enfrentarse al enemigo. Soplando fuego y llamas por  sus tres cabezas a la vez, el monstruo se encontró con él. Gerión y Hércules estaban frente a frente.

Gerión arrojó a Hércules una lanza muy bien dirigida pero, inclinándose ágilmente a un lado, Hércules esquivó el venablo mortal.

Luego, tenso su arco, disparó una flecha que parecía incendiar el aire cuando la soltó, y golpeó al monstruo de lleno en su costado. Con tan gran ímpetu la había disparado, que atravesó los tres cuerpos del feroz Gerión. Con un agudo y desesperante gemido, el monstruo se inclinó y después cayó, para no levantarse nunca más. Entonces, Hércules condujo el ganado colorado hacia la Ciudad Santa.

Heracles fighting Geryon, amphora by the E Group, ca. 540 BC, Louvre_

3. El viaje de regreso resultó mucho más accidentado que el de ida. Tuvo, primero, que matar tantos monstruos en Libia que, para conmemorarlo, se erigieron luego las Columnas de Hércules, que separan la Libia o África del Norte, de Europa y que no son otras que la roca de Gibraltar y la de Ceuta. Luego, tuvo que atravesar España, la Galia, Italia, Sicilia y Grecia. En Liguria fue atacado por los belicosos indígenas. Eran tantos que Hércules agotó sus flechas e incluso las piedras a su alcance, así que pidió auxilio a Zeus, su padre, y éste envió contra sus enemigos una lluvia de pedernales, que acabó con ellos. Luego, los ladrones Alebión y Derkinos, hijos de Poseidón, intentaron quitarle el rebaño. Hércules los mató. Al llegar a Calabria, uno de los toros se escapó y cruzó a nado el estrecho entre Italia y Sicilia. Hércules dejó el resto del rebaño al cuidado de Hefaistos y corrió tras el descarriado. Después de matar a Etix, rey de los elimes, que quiso quedarse con él, lo hizo regresar con los demás. Llegados a Grecia, fueron los toros atacados por un enjambre de tábanos, enviados, lógicamente, por Hera, que los enloqueció y dispersó. Hércules reunió a los que pudo y los otros se hicieron salvajes por las llanuras de Scitia. Y, por fin, entregó los toros a Euristeo, que los sacrificó a Hera.

Aunque fatigado por este exigente trabajo, Hércules finalmente regresó. El Maestro esperaba su llegada.

Bienvenido, Hijo de Dios que es también hijo del hombre. – saludó así al guerrero que regresaba. La joya de la inmortalidad es tuya. Con estos doce trabajos has superado lo humano y ganado lo divino. Has llegado al hogar, para no dejarlo más. En el firmamento estrellado será inscrito tu nombre, un símbolo para los luchadores hijos de los hombres, de su destino inmortal. Terminados los trabajos humanos, tus tareas cósmicas empiezan.

4. Pensemos en Hércules como en un Salvador del Mundo. Ha tenido una visión de algo que ha de hacer. Ve a la humanidad poseída por un monstruo, un hombre de tres cuerpos, símbolo de un ser humano con sus tres vehículos, mental, emocional y físico unidos.

Ese monstruo humano de tres cabezas representa la fuerza egoísta concentrada por el hombre y que le ataca en todos los aspectos: moral, mental y físico. Las masas humanas están representadas por el rebaño rojo, dominado por ese monstruo de tres cabezas.

El pastor que cuida el rebaño, del que Hércules se compadeció y cuya vida perdonó, representa la mente. Por eso fue respetado, porque no se puede concebir ningún ser humano encarnado que no necesite usar la mente como intérprete de la energía espiritual.

El perro de dos cabezas es la Ley Convencional del Viejo Orden, guiada por el egoísmo, conocida como “ortodoxa”, y que ha de ser sustituida por la Nueva Ley, inspirada por el amor. Porque la Ley ortodoxa, como el perro, posee un doble aspecto: es, a la vez, buena y mala, pues nunca beneficia a todos, sino que contenta a unos y daña a otros. El trabajo del Nuevo Día consiste en separar ambos aspectos.

Por una parte, hay que eliminar lo que no es ya útil y entorpece y, por otra, hay que conservar lo que hay de aprovechable.

Hércules, el dios Sol, representa la ley cósmica que finalmente extrae el bien del mal y el orden del caos.

El destino de la humanidad como conjunto está representado por el hecho de que, al regresar a casa, Hércules coloca el rebaño en un recipiente de oro, que le ha dado el dios del Sol, Helios.

Fijémonos en que al guardián del ganado, Ortro (el aspecto forma), se le dio muerte, pero el pastor y el ganado fueron introducidos en la copa de oro y elevados hasta el cielo. Aquí tenemos representado el Santo Grial; y así se realizó el trabajo. El Salvador del Mundo había cumplido su función; había elevado a la humanidad. Y eso es, precisamente, lo que hizo Cristo.

Se habla, a veces, del fracaso del Cristianismo. Pero no hay fracaso por parte del Gran Plan. Tal vez lentitud, pero, ¿sabemos cuán desastroso sería si la evolución fuera demasiado rápida, cuán peligroso si la gente fuera sobreestimulada antes de estar preparada para ello? Todos los Maestros conocen los peligros de la sobreestimulación, los desastres que ocurren cuando una persona hace ciertos contactos antes de que su mecanismo esté suficientemente puesto a punto. Los Salvadores del Mundo tienen que trabajar lentamente, pues El tiempo no significa nada para ellos.

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 5. El signo de Piscis gobierna los pies y de ahí la idea de hollar o pisar el Sendero y alcanzar la meta que ha sido la fundamental revelación espiritual de la era de Piscis. Piscis es también el signo de la muerte, en varios aspectos. A veces será la muerte del cuerpo, o puede ser que una vieja teoria llegará a su fin; que una amistad indeseable cesará; que la devoción a alguna forma religiosa del pensamiento que se ha sostenido, terminará y surgirá una nueva y colocará sus pies sobre un nuevo sendero. Piscis es el signo de la muerte para La personalidad. Recordemos aquella exclamación, tan mal traducida y peor interpretada, de la Crucifixión . Padre, ¿por qué me has abandonado?, que no es sino la reclamación de la personalidad al espíritu, que la está abandonando para siempre, tras milenios de convivencia. Si nosotros pudiéramos abandonar la idea de los velos de la personalidad, estaríamos dispuestos a abandonar La personalidad.

También significa la muerte de un Salvador del Mundo, pues es el signo de la crucifixión y marca el fin de un ciclo zodiacal.

 7. Existe en la naturaleza el reino humano y, por encima de él, hay otros reinos: el espiritual y el cósmico; y, por debajo de él, los reinos animal, vegetal y mineral.

El trabajo de los inteligentes hijos de Dios es actuar como transmisores, a través de la mente, de la energía espiritual, que salvará y vitalizará a todos los reinos inferiores de la naturaleza.

En cada país se puede encontrar a los que saben (no a los que dicen que saben). Pero hay un grupo de seres humanos, integrados ahora, sobre quienes está colocada la carga de guiar a la humanidad.

Están iniciando y diseminando movimientos que tienen en sí la nueva vibración; están diciendo cosas que son universales en su carácter; están enunciando principios que son cósmicos; son inclusivos, no exclusivos; no les importa qué terminología use un hombre; insisten en que el hombre debe guardar su propia concepción de la verdad para sí mismo, y no la debe imponer a nadie más; se reconocen mutuamente y, dondequiera que se encuentren, hablan un idioma universal, demuestran la luz universal, son servidores y no tienen interés en ellos mismos.

El mensaje que les llega desde lo interno está expresado en las palabras simbólicas, Lo que yo te digo en la oscuridad, háblalo tú en la luz”. A cada uno se le dirá una cosa diferente según la necesidad de la gente que lo rodea, para entregar un mensaje de luz. Por lo tanto, ellos no están atados por dogmas o doctrinas, porque tienen la palabra que les ha llegado en la oscuridad, la que han labrado para sí en la lucha y el esfuerzo de sus propios espíritus. Encuentran la necesidad de su prójimo, y de ellos es el mensaje de Cristo. Un nuevo mandamiento os doy: que os améis unos a otros como yo os he amado”. Pero ese amor de Cristo no es un sentimiento. El amor que Cristo proclamó es una comprensión inteligente y una apreciación de la necesidad del individuo.

 Un nuevo mandamiento os doypuede ser resumido como “inclusividad”, el signo característico de la Nueva Era, el espíritu universal, la identificación, la unidad con todos nuestros semejantes. Eso es amor y él nos mantendrá ocupados; no tendremos tiempo para hablar del amor, estaremos ocupados haciendo cosas, grandes cosas y pequeñas cosas, cosas sin importancia y cosas importantes.

¿Cómo nos prepararemos para llenar ese requerimiento, para poseer esas características que automáticamente nos colocan dentro del grupo de servidores del mundo?

a) Sea cual fuere nuestro deber, hagámoslo.

b) Cultivemos la recta actitud interior y estemos abiertos de par en par a todos nuestros semejantes.

c) Aprendamos a meditar, y aprendamos verdaderamente a meditar.

La meditación, cuando es correctamente llevada a cabo, es un arduo trabajo mental, pues significa orientar la mente en dirección al espíritu, y nosotros aún no podemos hacerlo. Significa que, cuando hayamos aprendido a enfocar la mente en el espíritu, debemos sostenerla firmemente allí y, cuando hayamos aprendido a hacer eso, debemos aprender a escuchar en la mente lo que el espíritu nos está diciendo, y eso aún no podemos hacerlo.

d) Luego, debemos aprender a recibir lo que el espíritu nos ha dicho, y formar con ello palabras y frases y volcarlo al cerebro que está esperando. Eso es la meditación, y es siguiendo ese proceso como llegaremos a ser Servidores del Mundo, pues entonces seremos la fuerza de lo que hayamos llevado a cabo. Automáticamente, nos encontraremos protegidos por ese Gran Uno cuya misión es levantar a la humanidad de la oscuridad a la luz, de lo irreal a lo real.

Orientación

Wikipédia

Los doce trabajos de Heracles (en la mitología romana, Hércules) son una serie de arcaicos episodios relacionados por una narración continua posterior, sobre la penitencia llevada a cabo por Heracles, el mayor de los héroes griegos. Los enfrentamientos individuales de éste con varios animales le sitúan antes de la literatura griega y los temas orientales: «Es una cuestión abierta si los antiguos griegos tuvieron alguna oportunidad de ver un león vivo, pero la migración de la imagen del león y de las escenas de lucha con éste está bien documentada arqueológicamente», aduciendo también la serpiente con siete cabezas de Ugarit y el Antiguo Testamento. El establecimiento de un ciclo fijo de doce trabajos era atribuido por los griegos a un poema épico (hoy perdido) escrito por un tal Peisandros de Rodas, quizás sobre el 600 a. C.

Tal como se conservan, los trabajos de Heracles no se narran en ningún lugar único, sino que deben ser recompuestos a partir de muchas fuentes. Ruck y Staples aseveran que no hay una forma única de interpretar los trabajos, pero que seis estaban situados en el Peloponeso, culminando con la rededicación de Olimpia y los otros seis, parte de la misma secuencia, llevaron al héroe mucho más lejos. En cada caso, el patrón era el mismo: Heracles era enviado a matar o conquistar, o a buscar para el representante de Hera Euristeo un animal o planta mágicos. «Todos los lugares seleccionados eran previamente baluartes de Hera o de la “Diosa” y Entradas al Otro Mundo».

Aqui se discute una reorientación helenística de los trabajos con los signos del Zodiaco.

Otras Versiones

Enrique de Villena

Alice Bailey

Alfredo Roberto Netto