Astrologia na Arte

La Fuerza de las Imágenes en Astrología

Grazia Mirti

Texto de la Conferencia celebrada en la isla Mykonos, sábado 10 de junio del 2000 durante el I Congreso Internacional de la F.A.E.S., Federación Astrológica de Europa del Sur.

“Con la vista el hombre contempla la armonía externa a sí mismo, para a continuación, realizarla en su alma”.

Platón Timeo

Según Marsilio Ficino, los 5 sentidos son los canales a través de los cuales el hombre Microcosmo se conecta al mundo Macrocosmo.

En La storia dell’Arte raccontata (La Historia del Arte explicada) de Ernst Gombrich1, se dice con claridad que lo que se piensa de la imagen depende de lo que se piensa de la realidad. En la Antigüedad, en la Edad Media y en el Renacimiento y hasta el final del Barroco en la tradición aristotélica, las imágenes fueron consideradas como descriptivas. La cultura platónica y neoplatónica las considera, sin embargo, reveladoras, y finalmente, mágicas.

Con una imagen se podía imitar la realidad o expresar visiblemente un pensamiento: describir con precisión un evento con todo detalle, representar un concepto, una idea y hasta ilustrar un lema, hacer más convincente y eficaz una exhortación o un consejo.

Otros han pensado que, después de haber descrito, la imagen expresa algo más; esto ocurre cuando, después de haber visto una imagen, la consideramos, la meditamos, la contemplamos en nosotros mismos. Por este motivo, las imágenes son fuertes, potentes, mágicas.2

La Astrología vive de imágenes simbólicas, cuya elaboración nace y deriva de muchos miles de años de descodificaciones estelares, de vidas dedicadas a dirigir la mirada al Cielo. Todos tenemos en la mente bellísimos Zodíacos de todas las épocas, esculpidos o pintados, nobles, refinados, simples, miniados, representaciones más o menos sofisticadas del Cielo y de los infinitos tesoros que éste guarda.

Una vez más Marsilio Ficino, en una carta a Lorenzo de Medici el Joven, escribe:

“No hay que buscar los cuerpos celestes fuera de nosotros: el Cielo, de hecho, está todo en nuestro interior, que tenemos en nosotros el vigor del Fuego, origen celeste.” 3

Cuando observamos nuestras amadas imágenes estelares, volvemos a descubrir dentro de nosotros mismos, tesoros enterrados desde hace siglos y milenios, nos conectamos con los arquetipos, vivimos en simbiosis con su fuerza, que constituye nuestro mundo de investigadores, le da color y lo ilumina, a través del consuelo de un vigor que supera siglos y milenios.

Cada uno de nosotros, filtra las imágenes a través de su equipaje astrológico y cultural, atribuyendo a las mismas muchos significados, algunas veces unos diferentes de otros.

Un ejemplo especialmente eficaz puede ser representado por um juego astrológico practicado en la Corte italiana durante el siglo XVI. Se llama Triompho di Fortuna4, y su edición original se encuentra, como muchos de los tesoros astrológicos, en la biblioteca de la Ciudad del Vaticano5. Éste incluye una síntesis global del conocimiento astrológico, como nunca antes, había tenido la ocasión de observar. Su autor, Sigismondo Fanti, originario de Ferrara, dedicó a esta obra, concibiéndola y diseñándola él mismo, tiempo, talento y reflexión. Pocos lo saben, el examinarla juntos pretende constituir un rito astrológico común, capaz de expresar el encanto universal y la fuerza de las imágenes en Astrología. ¡Este encuentro internacional constituye un momento en el que, más allá de las palabras, serán las imágenes las que hablen un lenguaje que todos juntos podamos comprender, sin traducciones ni comentarios!

Triompho di Fortuna forma parte de un género gráfico literario al que pertenecen los llamados “Libros de la Suerte” o “Libros de la Ventura”. El Triompho di Fortuna fue impreso en el año 1527 en Venecia, y se distingue de otras obras análogas (Libro de la Ventura de Lorenzo Spirito, 1482 y Le ingeniose Sorti “Las ingeniosas Suertes” de Francesco Marcolini de Forlí, 1557) ya que posee características bien específicas. Se conocen muy pocos ejemplares, ya que la Iglesia los prohibió y fueron destruidos.

El lenguaje empleado por Sigismondo es muy complejo, y hace falta una descodificación por parte de un experto en paleografía. Trabajo que ha sido realizado por el italiano Francesco Ciconte, encargado por mí, con el objetivo de poder comprender mejor el espíritu de la obra astrológica en su totalidad.

En primer lugar, encontramos la dedicatoria, dirigida al papa Clemente VII. Hijo natural de Giuliano de Medici, nacido en el año 1477, fue nominado cardenal en el año 1513, más tarde ligado a Bolonia y desde el año 1523 Papa. Durante su Pontificado tuvieron lugar algunos eventos muy significativos: el saqueo de Roma, la separación de Inglaterra de la Iglesia católica, el matrimonio de Caterina de Medici con el hijo de Francesco I, en Marsella. Al Triompho di Fortuna dedica casi 7 años antes de su muerte.

Una vez realizados las habituales formalidades de rito, el Autor escribe al Papa:

“Yo, Sigismondo Fanti, siempre fiel amante de las doctrinas del Quadrivio (el grado superior de los estudios universitarios, que incluía también la Astrología), y no obstante matemático indigno, … no me contuve en consultar el entero cuerpo de las ciências matemáticas y los infinitos autores, tanto modernos como antiguos: el hombre está de hecho, guiado por 12 Fortunas del mundo, asociadas a 12 diferentes vientos, también está guiado por las 12 casas de la bella y victoriosa Italia, por los animales terrestres, acuáticos y aéreos, por los 4 elementos, junto con todas las imágenes del firmamento y las estrellas errantes; lo guían también dos grandes luces, la Luna y el Sol. Todos los hombres famosos en el mundo hasta hoy día, están todos agrupados en las sentencias de 72 astrólogos o sibilas.”

El autor concibió y realizó su obra maestra con el objetivo de poder interrumpir su exilio y poder volver así a su ciudad natal, Ferrara, empresa en la que desgraciadamente fracaso. Cada una de las tablas, está cuidadosamente decorada, con motivos históricos, personajes ilustres, guerras y acontecimientos, como ocurre en una enciclopedia o en un almanaque popular, y nos ofrece una síntesis de toda la Astrología conocida desde la antigüedad hasta el siglo XVI.

Para jugar al Triompho di Fortuna se podían seguir dos caminos diferentes:

El Reloj

 Los dados

La primera operación consistía en elegir una de las 72 preguntas propuestas por el juego. He aquí la sutil diferencia respecto a las demás obras afines: Sigismondo Fanti no sólo propone interrogantes fútiles y personales, sino que también propone preguntas de interés más general y en algún caso, filosófico.

Algunos ejemplos son:

1) ¿En qué tiempo se debe iniciar una guerra?

2) ¿Podrá una fortaleza ser conquistada?

3) ¿La fe podrá ser interrumpida?

4) ¿Quién ganará el duelo?

5) ¿El caballo es una buena adquisición?

6) ¿Se debe cambiar de amo?

7) ¿El siervo será agradecido con su amo?

8) ¿El siervo se rebelará?

9) ¿En qué lugar se llevará a cabo la guerra?

17) Si desea ser amado por la amada.

19) Si el amante deberá sufrir por la amada.

20) Si este año habrá carestía o abundancia.

21) Cuántas mujeres un hombre tendrá por compañera.

22) Qué significado tiene un determinado eclipse o la aparición de un cometa.

23) Si es mejor elegir una mujer bella o más bien fea.

25) Cuántos maridos tendrá una mujer.

26) Si un hombre tendrá hijos.

33) Si la mujer está o no embarazada.

Como puede observarse, las preguntas pueden ser de interés individual o general. Cada pregunta indica a cuál de las 12 Fortunas hay que dirigirse y que letra hay que tomar como referencia.

Una vez que se encuentra la Fortuna, es necesario seguir las instrucciones e ir a la casa noble correspondiente. Como observa el autor, la Casa ya ha sido elegida según la pregunta formulada, teniendo en cuenta la historia de las últimas generaciones. Si la pregunta se refiere a pasiones de amor, la casa elegida es la que está relacionada con habladurías y cuestiones amorosas; como podría suceder hoy con los príncipes de Mónaco o la corte de Inglaterra. Nada se deja al azar. En general, se trata de las familias italianas más conocidas de la época:

Aragona, Colonna, Gonzaga, Este, Bentivoglio, Gritti.

Entonces, se decide continuar con el juego tirando los dados, o bien, utilizando la hora en que se formula la pregunta. En este caso, nos encontramos frente a una precisa aplicación de Astrología Horaria. Como se puede observar, en la parte superior de la imagen, el círculo está circundado por los dados, en la parte inferior por 21 horas. Las horas comprendidas entre 21 y 24 están repetidas en las n. 1, 2, 3, según la aclaración del Autor, que quizás ha encontrado algunas dificultades gráficas al aplicar 24 sectores de círculo en el interior del dibujo y sobre todo, durante la colocación de los escritos en los mismos contenidos.

La Rueda a la que se debe referir está indicada en la casa consultada, sucesivamente se procede con los dados o con la hora. Las Ruedas incluyen los Animales, los Pecados Capitales, las Artes (Gramática, Retórica, Dialéctica, Aritmética, Música, Geometría, Astrología), las Virtudes Teologales, el Paraíso, la Fortuna.

El paso sucesivo, toma en consideración las Esferas Celestes, que incluyen los planetas clásicos: Saturno, Júpiter, Marte, Sol, Venus, Mercurio, Luna. Siguen los 12 signos zodiacales y algunas constelaciones: Osa Mayor, Boote, Hércules, Casiopea, Andrómeda, Perseo, Serpentario, Auriga, Eridano, Nave, Centauro. Y para finalizar, los 4 Elementos: Aire, Agua, Tierra, Fuego, difíciles de encontrar representados.

Siguiendo el camino indicado, de una etapa a la sucesiva se llega a la respuesta, indicada en el Atlas del Astrólogo Príncipe, un conjunto de 72 tablas decoradas, cada una de las cuales contiene 11 gráficos zodiacales cuadrados, con numerosas respuestas expresadas en versos pareados.

Es interesante recordar algunos nombres de los astrólogos citados: Abumasar ad Al Kindi, Tolomeo, Firmico Materno, las Sibilas más famosas, Picatrix. Las respuestas, a menudo, son irónicas o imprevisibles.

El Triompho di Fortuna contiene algunos ejemplos. Si decidimos responder a la pregunta n. 1 (si es tiempo de hacer la guerra), siguiendo todo el camino indicado, sentiremos responder:

Evita la guerra cruel y molesta en la que serás vencido, porqué el Dios Marte está feliz con tu adversario y te quiere aprisionar haciéndote agachar la cabeza.

Si deseamos saber si es mejor la fe cristiana, hebraica o musulmana, nos dirigiremos a la pregunta correspondiente, y después de haber verificado la Fortuna, la Casa, la Rueda de la Fe, al final la Sibila Samia dirá:

Aquel ciego hebreo con la sangre iluminada que ha hecho del limbo un lugar limpio, claramente demuestra que no existe una fe en este mundo ingrato capaz de soportar una comparación con la nuestra.

A la mujer que pregunta cuántos maridos tendrá, la respuesta final del ejemplo dice que serán dos.

Probar a jugar no es fácil, porqué el buen Sigismondo há cometido algunos errores, que a menudo, crean alguna dificultad en los jugadores. A este respecto, encontramos una nutrida errata corrige al final de su trabajo.

Es muy interesante, sin embargo, hablar de los comentários finales que caracterizan su obra. Dichos comentarios, están firmados por un curioso personaje: Mercurio Vannullo Romano, que seguramente es un amigo del autor, si no el autor mismo, que se sirve de ello para poder loarse sin recato alguno. En la elaboración de los elogios del autor, éste precisa que ha escrito obras en campo algebraico y geométrico. Por lo que respecta al uso del reloj para elegir una pregunta, éste observa:

“Los influjos celestes permiten y consienten que una cuestión determinada se resuelva con mayor rapidez a una hora que a otra.” Una afirmación que conecta muy bien con los principios de la Astrología mágica y de las Horas Planetarias. Más adelante, este observa que Sigismondo Fanti, en contraste con las teorias tradicionales, retiene que Marte y Venus se encuentran mejor en la Casa Sexta, que él considera “señal de gran y elevado conocimiento y especulación”.

Una segunda nota se refiere a las 72 páginas en las que están recogidas las respuestas a las preguntas propuestas. Las figuras astrológicas – observa el comentador – están calculadas sólo según la hora, sin tener en cuenta grados y submúltiples, pero están completas de Ascendentes, Domicilios, Casas y de todos los planetas. Pero esto, según su opinión, no impide que los resultados sean muy satisfactorios. Las respuestas están estudiadas con extremo esmero: si se habla de Arte Militar, por ejemplo, se tiene en cuenta una enseñanza Natural, Artificial, Astrológica. He aquí una interpretación a este propósito, atribuida a Haly Halbenragel (clara transposición de un célebre astrólogo árabe):

“Y si el Ascendiente es Cáncer, es una mala señal para quien debe empezar una guerra, ya que éste es un signo muy voluble; si además, la Luna, que es el más bajo de todos los cuerpos celestes, es señora del Ascendiente, se producirán muchos cambios y dificultades”.

Según el comentador, aquellos que no son capaces de efectuar cálculos astrológicos, pueden valerse del juego para obtener válidas respuestas.

El comentario se concluye con estilo hagiográfico con respecto al autor:

Godi Ferrara, porqué tu fama, gracias a tu Fanti, sube cada vez más arriba…

Los arquitectos lo llaman el nuevo Vitruvio

en Astrología es tan experto que deseas

verlo en igualdad con Alchindo…..

maestro de Vitruvio y Tolomeo.

 

Notas

1 Gombrich E., La storia dell’Arte raccontata (La historia del Arte explicada), Leonardo, A. Mondadori ed., 1995.

2 Tarabochia Canavero Alessandra, Vorrei parlarti del cielo stellato (Quisiera hablarte del cielo estrellado), Simonelli ed., Milán, 1999, pág. 65.

3 Ficino Marsilio, Scritti sull’Astrologia (Escritos sobre la Astrología), a cargo de Ornella Pompeo Faracovi, ed. BUR clásicos, Milán, 1999.

4 Sigismondo Fanti, TRIOMPHO DI FORTUNA (TRIUNFO DE FORTUNA), ed. Aldine, Módena, 1983.

5 El original se encuentra en la Biblioteca Apostólica Vaticana (Col. Cicognara, VII, 1645).

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