Imágenes de la Influencia Astral y Fragmentos Astrológicos en los escritos de Abraham Ibn ‘Ezra

Astrological annotations copied by David Franco Mendes. Amsterdam, 1788.
Astrological annotations copied by David Franco Mendes
 Imágenes de la Influencia Astral en los escritos de Abraham Ibn `Ezra’
Josefina Rodríguez Arribas
Harvard University
Este trabajo se ha realizado con una beca de investigación del Real Colegio Complutense en Harvard University
Sumario
El artículo analiza cuatro ejemplos de uso de imágenes con valor explicativo en los textos de Abraham ibn Ezra, el conocido autor judeo-hispano. Se consideran primeramente tres casos tomados de uno de sus comentarios bíblicos más extensos, el de Éxodo, y un último ejemplo sacado de un texto abasolutamente diferente por su índole y su público, uno entre los varios que dedicó a la ciencia de los astros: el Sefer ha-me’orot. El propósito es mostrar la enorme adecuación y eficacia de tales imágenes para apoyar el discurso teórico del autor, tanto en un contexto teológico como en un contexto cosmológico o puramente astrológico. En los cuatro casos considerados, el propósito del autor es aclarar cómo se lleva a cabo la influencia de los astros sobre los seres terrestres.

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Abraham ibn ‘Ezra (1092-1165/67) se ganó una reputación perdurable entre sus contemporáneos y en la posteridad como intérprete de la Biblia, poeta religioso y profano, y en su doble faceta de gramático de la lengua hebrea y divulgador de la ciencia andalusí, que conoció durante su estancia en Córdoba, Granada, Lucena, Sevilla y Toledo. El año 1140, seguramente ante la presión de la ortodoxia radical musulmana y la respuesta cristiana, abandonó España e inició una vida de sabio errante por distintas ciudades de Italia, Francia e Inglaterra, donde sus conocimientos en todos estos campos fueron muy valorados y crearon escuela.
Este trabajo, nacido del examen de los excursos de tipo científico y filosófico que aparecen en sus comentarios a las Escrituras, se centra en la faceta más literaria y estilística de un autor que forzosamente hubo de preocuparse por los aspectos literarios en tanto que poeta, gramático y comentarista del Libro por excelencia.
Hemos considerado cuatro ejemplos que ilustran la capacidad de nuestro autor para utilizar imágenes de gran plasticidad, a veces también de gran belleza, para expresar con eficacia una idea filosófica o teológica, en este caso la influencia del mundo superior sobre el inferior a través de los astros. Tres textos proceden de un escrito exegético – el Comentario largo a Éxodo, que Ibn ‘Ezra completó en Rouen, Dreux o Rodez entre los años 1152-1154 -, y el último de un monográfico astrológico – el Sefer ha-me’orot, compuesto en Beziers en 1147-1148 -. La astrología parece ser un tema recurrente de profundo alcance, también religioso, a lo largo de la vida y la obra de Ibn ‘Ezra.4
4 El estudio más completo sobre la astrología de Ahrahain ibn ‘Ezra es el de Sela (1999), cuyas conclusiones generales sobre la orientación y el sentido de la astrología en Ibn ‘Ezra suscribimos en sus líneas principales.
La Sombra del Árbol sobre el Agua: Neoplatonismo
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Los sabios del corazón compararon los universales, que son generales y fijos puesto que los individuos desaparecen, compararon los universales, generales y fijos, a la sombra de un árbol sobre el agua que fluye siempre.
Weizer
En el contexto del comentario de Ibn ‘Ezra a Ex. 3:15, se expone que Moisés apacentaba el ganado de su suegro cerca de la montaña de Horeb cuando se le manifestó Dios en medio de una zarza ardiente y le ordenó sacar a su pueblo de Egipto a la vez que le reveló su nombre y que era el Dios de todos sus antepasados, Yhwh.
El nombre de Dios revelado a Moisés es el motivo de un largo excurso de Ibn ‘Ezra, de honda inspiración neoplatónica, en el que se expone la estructura del universo y la calidad de los seres que habitan cada uno de sus niveles. El cosmos se compone de tres mundos y 10 esferas: mundo inferior o Tierra, mundo intermedio, que comprende las esferas de las dos luminarias y los 5 planetas más la esfera de las estrellas fijas, y el mundo superior, inmaterial, que contiene la esferas novena y décima, respectivamente el motor del movimiento diurno y el Trono de Gloria, el más alto símbolo de la presencia de Dios en el mundo.
Ibn ‘Ezra introduce esta imagen que nos ocupa, a modo de resumen conclusivo, al final del párrafo dedicado a la explicación de lo distintos niveles que hay en el mundo inferior. La esfera terrestre contiene varios niveles pero sólo tres grupos de seres: metales, plantas y animales, Ibn ‘Ezra parece incluir dentro de este último grupo al hombre, “em el nivel superior del mundo inferior”. A su vez, el grupo de los metales se subdivide en siete en relación con los siete planetas pues cada metal está asociado a uno, del que recibe sus cualidades específicas (oro-Sol, plata-Luna, mercurio-Mercurio, cobre-Venus, estaño-Júpiter, plomo-Marte y hierro-Saturno, en una correspondencia simplificada), tal como él mismo nos expone en su monográfico astrológico Sefer Re’šit Ḥoḵmah. Por la misma regla, los otros dos grupos se subdividen en seres que comparten cualidades conforme al gobierno y las cualidades de cada una de las esferas, tal corno se subdividen los órganos y partes del cuerpo humano bajo la regência de signos y planetas, pues el microcosmos es un espejo del macrocosmos, consideración que está presente no sólo en la obra de nuestro autor sino en obras fundamentales de la mística judía como el Shi’ur Qomah texto de la mística de la Merkabah fechado en torno al siglo II d.C., o en la obra Ha-’olam ha-qatan de su contemporáneo y amigo Yosef ibn Saddiq.
A continuación, nuestro autor reflexiona sobre la especificidad del ser humano y su lugar en el conjunto de lo creado. Hay “un cambio” en el hombre que se comunicó a todas las facetas y manifestaciones de su ser (“su cuerpo, su alma, su pensamiento, sus intereses, sus ocupaciones”) y, en cierto modo, lo aisló a la vez que lo privilegió. Pero este cambio no fue a nivel individual, sino de especie, de ahí la pertinencia de la imagen, casi poética, que cierra la primera parte del excuso y que es la que nos ocupa: “los sabios del corazón9 compararon los universales, generales y fijos, a la sombra de un árbol sobre el agua que fluye siempre”.
9 Ibn ‘Ezra, en su obra Seier Yesod Mora, establece que el corazón es el asiento del alma intermedia del hombre, es decir, el lugar de las pasiones, mientras que el cerebro lo es del alma superior; sin embargo, en sus comentarios a Ecl. 1:12, Dt. 32:39, Ex. 7:3, 8:18 y 33:21, el corazón parece ser lo más elevado en el hombre y la localización de su alma superior. Esta paradoja no ha de sorprendernos, pues no son raras ciertas contradicciones de forma y de fondo en los escritos de este prolífico y variado autor. En este sentido, lo correcto en esta cita sería interpretar “los sabios del corazón” como los filósolos, los que utilizan la razón para desvelar la verdad.
Sabemos, por sus textos, que para Ibn ‘Ezra la inmortalidad es algo que no todos alcanzan, y en el mejor de los casos, ésta no consiste en la pervivencia de la personalidad sino en la fusión del alma con el Alma universal, en definitiva, la desaparición del yo personal, pues éste es sólo resultado del contacto del alma con la materia, y una vez el alma supera los niveles materiales, desaparece la personalidad creada por ellos. Originalmente el alma es una tabulo rasa pero va adquiriendo a través de la especulación teórica las ideas, que afines al alma del mundo, producen el Intelecto Adquirido, inmaterial e inmortal, tal como expone Ibn ‘Ezra en su obra Sefer Yesod Mora. El alma que no sale de su estado de potencialidad es destruida, y la que pervive lo hace como parte de un Todo en el que se disuelve.
Que el nombre de Dios enlace directamente con la estructura del universo es, sin duda, un rasgo panteísta que Ibn ‘Ezra deja ver en algún otro de sus comentarios y que no han dejado de percibir sus comentadores, como Rosin o Levine. Este último ha señalado que Ibn ‘Ezra defiende el panteísmo por analogía con la lógica y la matemática: por un lado, los universales contienen todos los individuos y, por otro, la unidad contiene en sí la infinita serie de los números (v. los comentarios a Ge 1:26 y Ex 20:14). Ello explica que el Tetragrammaton, aun siendo un nombre propio, pueda aparecer también en un constructo: es el absoluto pero también es el creador y gobernador de todo lo que existe (comentarios a Ge 1:17 e Is 1:11).
Volviendo a nuestra imagen, se nos muestra la visión de un árbol cuyas ramas proyectan una imagen sobre el agua que fluye en un río. Encontramos por tanto tres niveles de realidad en orden jerárquico: la realidad indiscutible del árbol en el primer mundo, la sombra de sus ramas en un segundo nivel y la recepción de esta imagen en el agua de un río, agua que fluye constantemente y, por tanto, cambia sin parar, último nivel de realidad, el más engañoso y perecedero.
Weizer entiende en el texto que nos ocupa que el elemento permanente es el árbol y que las sombras sobre el agua son lo transitorio en el cambio. No obstante preferimos interpretar que el árbol, como idea de lo real, está en otro nivel de realidad fuera del mundo inferior, su sombra son los universales en este mundo y los individuos, que constantemente se renuevan, son el agua que fluye constantemente por debajo de la sombra reflejándola siempre. Esta interpretación nos parece más en la sensibilidad del filósofo neoplatónico y del poeta, y está justificada en los tres niveles de mundos que Ibn ‘Ezra acaba de exponer en su excurso. De este modo, el autor nos ofrece una metáfora de la relación entre el universal, el grupo y el individuo concreto, que guarda cierta relación con el ternario platônico (República 436b) y que tiene como contexto inmediato la teoría medieval del macrocosmos.
La comprensión de la inmortalidad del hombre está estrechamente relacionada con la epistemología de Ibn ‘Ezra. En tanto el alma del hombre permanece unida al cuerpo, éste está imposibilitado para ver a Dios; sólo tras la muerte puede el justo elevarse a las cosas divinas, volverse universal y asemejarse a Dios, considerando que Dios es el universal de todas las imágenes o seres creados y que la inmortalidad, tal como la entiende nuestro autor, es un desprendimiento de todas las particularidades personales e individuales. Dios sólo conoce a sus criaturas en tanto que universales y no en sus peculiaridades individua les, lo que no hay que entender como una limitación, al menos desde el punto de vista de Ibn ‘Ezra. Así dice nuestro autor en su comentario a Ex 33:21 que Moisés, en la revelación del Sinaí, se volvió universal, y por eso Dios le dijo: «te he conocido por el nombre». Tal como en el conocimiento sólo es válido el que versa sobre lo universal, también en el hombre sólo pervive tras la muerte lo universal, el principio que le religa al Alma del mundo.
La Ciudad Inundada: El Profeta tiene rasgos de Astrólogo
Centro Bonastruc ça Porta
Te daré un ejemplo importante: estaba en la configuración de los astros que el río inundase una ciudad y que ahogase a las gentes y muriesen. Fue un profeta y les advirtió que se convirtiesen a Dios porque llegaba el día de su mal. Se volvieron hacia Dios con todo su corazón. Y porque se unieron a Él, puso en el corazón de las gentes que salieran fuera de la ciudad para rezar a Dios. Así lo hicieron. Y ese día creció el río de repente fuera de su curso, como vimos con nuestros propios ojos muchas veces, e inundó toda la ciudad. No hubo suspensión del decreto de Dios y Él los salvo.
Weizer
En el contexto del excurso a Ex 33:21, Ibn ‘Ezra comenta el pasaje en que Dios ordena a Moisés partir hacia la Tierra prometida y accede a marchar delante de su pueblo mostrándoles el camino. Dios le dice a Moisés que pronunciará ante él su Nombre, Yhwh, pero que no le mostrará su faz, pues quien la ve no vive. De modo que cuando pase su Gloria, dios ocultará a Moisés en una grieta de la roca que tapará con su mano, así Moisés sólo verá la espalda de Dios.
Nuevamente en este pasaje se trata del Nombre propio de Dios, y de cómo Dios protege al que se acoge a Él, de modo que la adhesión a Dios salva de todo, incluso del decreto astral insoslayable que afecta a todos los seres del mundo sublunar11. La metáfora de la ciudad destinada a ser inundada es un ejemplo de cómo actúa la providencia divina y se cumple a la vez el juicio de los astros, puesto que este juicio está fijado por Dios y los astros sólo son sus ejecutores a través de las Inteligencias planetarias o ángeles.
11 Comentado de Ibn ‘Ezra a Ecl 3: I: “los momentos están establecidos. Cuando llega el momento se mueve el hombre hacia lo que está dispuesto para él, y son sus movimientos como los movimientos de un autómata, como el sentido de «pero como un fantasma vaga el hombre» (Sal 39:7)”; o Ex 23:25: “Sabe que a todo el que nace le ocurrirán cosas según lo que determine la contiguración planetaria en el momento de su nacimiento y la relación de unos astros con otros. El asunto es muy profundo. Dependerá del nacimiento de la mujer el que aborte porque la naturaleza de su vientre será que aborte o que sea estéril y no conciba”. Sin embargo, también nuestro autor deja claro en otros lugares de sus comentarios, que aquel que observa la Torá y pone su corazón en Dios se pone a salvo de la mala influencia astral.
Ibn ‘Ezra deja claro que hay una jerarquía que cruza los mundos de arriba abajo y el que apela al orden más alto, se salva de los peores aspectos del orden intermedio. El profeta del ejemplo ha asumido los rasgos del astrólogo por cuanto su actuación ha despertado la fe de estas gentes y las ha movido a salir de la ciudad, provocando su salvación. En su comentario a Ge 27:19, Ibn ‘Ezra explica que hay dos clases de profetas: el que se ocupa de los preceptos de Dios, y el que predice el futuro, los primeros no mienten nuncan, en tanto que los segundos, pueden predecir cosas que no ocurren tal como han dicho12.
12 No hay que olvidar que, como ha señalado JOSPE, la imagen del ejemplo la tomó Ibn ‘Ezra de una historia árabe, en la que el profeta es un astrólogo que avisa al rey de la ciudad.
Estamos ante una comprensión del mundo semejante a la que aparece en los mosaicos de las sinagogas de época bizantina: los zodíacos que en ellas aparecen tienen un sentido astrológico, el de simbolizar a Dios, en quien reside el poder de controlar el mundo a través de las leyes astrológicas. Así el zodíaco representa a Dios indirectamente al representar a sus servidores o emisarios, los planetas13. De modo que el control de Dios se extiende desde la décima esfera, el límite del mundo, hasta la última criatura de la Tierra (en realidad un punto insignificante respecto a la esfera exterior. Puesto que Ibn ‘Ezra reconoce que el conocimiento de Dios es sólo sobre lo general y no sobre los detalles particulares, el influjo de los astros y sus leyes son la expresión de la Providencia divina, aún más, son el mecanismo mismo de la Providencia.
13 Mantienen otros puntos de vista sobre el sentido de los zodiacos de las sinagogas: Michael Avi-Yonah (los zodíacos son una representación del calendario judío), E. E. Urbach (los zodíacos sinagogales son meramente decorativos y no portan significado alguno) y E. R. Goodenough (tienen un sentido cosmológico general sin conexión con la astrología «científica»), según expone el propio Ness en su tesis.
Resulta asombroso, en este sentido, la gran similitud de esta idea de nuestro autor con el pensamiento estoico. Goldschmidt y Voelke señalan la identidad estoica de providencia y destino, y el primero explica, a partir de los testimonios estoicos, que conocer cómo los eventos tienen lugar es lo mismo que desear que tengan lugar, y que conocerlos de antemano no significa cambiarlos sino ser agentes del propio destino aceptándolo. Se trata, em definitiva, de hacer coincidir el acto (providencial) con la intención (voluntaria).
Sin embargo, en vez del materialismo panteista estoico, Ibn ‘Ezra recupera la escala de seres en un universo diferenciado como el platónico-aristotélico y mantiene una distancia inconmensurable respecto a Dios a pesar del sabor panteísta de algunas de sus expresiones exegéticas.
Los Caballos y el Ciego
Helios in his chariot, surrounded by symbols of the months and of the zodiac.
Piensa que los planetas corren como los caballos que recorren um camino, y no corren para perjudicar o beneliciar, sino que así es su camino. Y piensa también que, en el camino, un hombre ciego no sabe el curso de los caballos, cuándo van hacia la derecha o hacia la izquierda, él se apoya en el vidente que conoce su naturaleza (de los caballos). Él nos protege porque cuando corren hacia un lado él conduce al ciego hacia el otro, y aunque la carrera del caballo no cambia, el ciego se salva.
Weizer
Caballos que corren por un camino, un ciego en el mismo camino y un vidente que avisa al que no ve son las figuras en este ejemplo de acción de la astrología para el que se une a Dios. El ciego, que no sabe que se le vienen encima los caballos al galope, escucha la advertência del que ve hacia dónde van los caballos; así el ciego, elude el atropello sin que él ni los caballos tengan que abandonar el camino, ni aquéllos hayan modificado su curso.
Esta metáfora se inscribe en el mismo contexto de la anterior y de hecho es contigua a ella, añadiendo un grado más de claridad en la explicación. Esta vez el ejemplo ilustra sobre los intermediarios: respecto al mundo superior, los planetas que son los caballos que siguen su curso determinado por Dios; respecto al mundo inferior, el vidente (el astrólogo) o el profeta; y, en ese mismo mundo inferior, el ciego es la imagen del hombre sujeto a un destino que ignora por lazos ineludibles, tal como los habitantes de la ciudad condenada.
En ambos ejemplos – inundación y caballos -, el decreto astral es inexorable, no se modifica, pero en su cumplimiento, el individuo, según su actitud, ha eludido lo peor. No hay milagro: el individuo se salva a sí mismo por poner su corazón en Dios, en el primer caso; y por escuchar al que sabe, en el segundo. En el primer ejemplo, la figura intermediaria con Dios es un profeta, que conoce el futuro no sabemos con qué exactitud, pues Ibn ‘Ezra nos dice que sabía que se acercaba su mal, puede que incluso ignore que este mal viene bajo la forma de una inundación. En el segundo caso, el vidente parece saber exactamente, no ya la índole del mal que amenaza, sino también cuáles son sus movimientos; esta figura intermediaria es un astrólogo puesto que prevé, pronostica cuál será el movimiento de los caballos y, en base a este conocimiento, advierte y salva.
La referencia de dos ejemplos para aclarar el mismo punto no es algo gratuito en un autor que se caracteriza por la elipsis y el lenguaje velado. Está claro que Ibn ‘Ezra no está explicando exactamente lo mismo en los dos casos. El cambio del intermediario de un ejemplo al otro apunta a que es relevante para la salvación del decreto astral no sólo la figura del profeta, sino también la figura del astrólogo. A través del profeta, el hombre se salva porque pone su corazón en Dios; a través del astrólogo, el hombre se salva por el conocimiento17.
17 Hughes ha señalado que, en la obra en prosa poética de Ibn ‘Ezra Hay ben Meqis, se encuentra la única mención de que a través del estudio de la filosofía el hombre se salva del influjo astral; vemos sin embargo, que esta idea está también sugerida en los comentarios bíblicos.
Como en el caso del ciego, los habitantes que ignoran su suerte, se salvan por la mediación de alguien que sabe, que prevé, pero para ello ha sido necesario un giro en la voluntad de los afectados. Tal como Moisés recupera a su pueblo para Dios tras el episodio del becerro de oro, el profeta llama y sólo si los habitantes responden a la invocación, se salvan. En un caso como en otro, los caballos siguen su curso, no se desvían y la ciudad es, efectivamente, inundada.
Hay una diferencia, sutil, pero esencial entre ambos ejemplos. Del primero al segundo, el catalizador del cambio ha cambiado: del profeta hemos pasado en el segundo ejemplo al astrólogo, tanto uno como outro saben lo que adviene: el profeta por su don, el astrólogo, por su ciencia. Ambos son un ejemplo de la dicotomía que se da en los textos medievales judíos entre el justo y el sabio18.
18 SELA establece, a partir de su análisis de los textos de Ibn ‘Ezra, tres diferencias entre el justo y el sabio:
- el sabio, aunque falible, es capaz de prever y, por tanto, atenuar la mala influencia de los astros en tanto que el justo, aunque no se equivoca, no puede modificar nada porque no prevé;
- el conocimiento es algo que se obtiene en vida, en tanto que la calidad de justo es algo que sólo se alcanza después de la muerte, por lo que parece que uno y otro pueden ser estadios sucesivos;
- los poderes del alma superior se actualizan en cada uno de una forma diferente, de una forma más mundana o secular en el sabio, y de una forma más espiritual y desinteresada en el justo.
Respecto a la imagen de los planetas como caballos que siguen un curso ciegos al mismo, hemos de recordar que Ibn ‘Ezra critica duramente a aquellos que atribuyen a los astros unas cualidades de las cuales serían portadores y que transmitirían con su influencia19, pues el mundo intermedio o mundo de las esferas portadoras de astros, pertenece al quinto elemento aristotélico y no porta ninguna de las cualida des conocidas en el mundo sublunar, salvo el movimiento circular que es propio al elemento etérico. De este modo, la influencia que se percibe en el mundo sub-lunar es, sobre todo, consecuencia de la naturaleza del mundo sub-lunar y sus seres, tal como ilustra la última metáfora de nuestro estudio21.
19 Comentario largo a Ex 33:21: “No te venga la idea de que los cuatro elementos están en el cielo, y que hay calor en el sol y frío en la Luna y Saturno. ¡Dios nos libre! Pues las criaturas superiores son gloriosas, y sobre ellas está escrito que «Él mandó y fueron creadas, las hace permanecer como testimonio para siempre, dio un decreto y no pasará» (Sal 5:6), fueron creadas así sólo por los que reciben [su influencia]. No pueden los planetas cambiar sus cursos, o que uno de ellos transgreda la ley que le dió Dios. También todo el ejército celeste y los seres sublunares reciben [la influencia] de ellos según sus combinaciones. Por ello no benefician ni perjudican. El que se inclina ante la obra de los cielos no se los gana para él, pues lo que fue decretado para él según la configuración estelar de su nacimiento es lo que le ocurrirá, salvo si venera el poder superior por encima del poder de los astros, si se une a Él, entonces triunfará de los decretos estelares”.
21 SELA ha estudiado la relación entre los dos ejemplos de la ciudad y de los caballos, y ha insistido en que la importancia de ambos reside en que, a través de ellos, Ibn ‘Ezra quiere mostrar la relación conflictiva que hay entre astrología e idolatría, distinguiendo entre ambas: de una parte, la influencia determinista e indiferente de los astros y, de otra, constatar que el conocimiento de las leyes astrológicas permite modificar la mala influencia astral sin anular la influencia general. No obstante, deja claro que la forma de anular el fatalismo astral no es adorando a sus agentes sino en la adhesión al ser Superior que controla todo, Dios.
El, Sol y el Lavandero
Zodiac on the ceiling replica of the Gwozdziec wooden synagogue, now installed in the Museum of the History of Polish Jews in Warsaw
Sabe que la naturaleza del que actúa cambia según la naturaleza del que recibe la influencia, así el Sol blanquea la ropa y oscurece la cara del lavandero.
Yitzhaq
Este texto es el único extraído de un monográfico astrológico de Ibn ‘Ezra, cuyo propósito es explicar cómo se construyen los juicios astrológicos. El rasgo más destacado del fragmento es la afirmación de que toda influencia astral resulta de la combinación de dos naturalezas – la del astro y la del receptor de la influencia -, de las cuales, la decisiva es la del receptor, pues ella determina la índole positiva y negativa de dicha influencia. El concepto aquí expresado reaparece una y otra vez en los comentarios bíblicos, donde Ibn ‘Ezra no se plantea la evidente circularidad de causas que tal comprensión de la influencia astral conlleva. Los astros determinan (en sentido fuerte) la naturaleza del individuo en todos sus detalles físicos y psicológicos, de forma que ésta es discernible y predecible a partir de las posiciones de los astros tal como se muestran en el horóscopo del nacimiento. Paradójicamente, esta naturaleza fijada ya en el nacimiento es la que decide la índole de la recepción de dicha influencia por parte del individuo.
A este respecto, parece que nuestro autor fue influido por la filosofia estoica y su ideas sobre el fatum: lo fundamental es la actitud personal frente a los hechos inamovibles que constituyen el horóscopo y, en último término, la suerte individual22. No obstante, esta actitud – positiva o negativa – está ya decidida en el horóscopo (comentario a Ex 23:25: “si hay unión con Dios en su nacimiento”) y el individuo parece que sólo puede alterarla por un acto místico de unión con Dios, a través del cual, sin que deje de cumplirse la ley astral, el hombre unido a Dios, seguidor de la Tora, puede eludir o atenuar el golpe de la adversidad. Cómo se realiza esto es algo que queda oscuro en los comentarios de Ibn ‘Ezra, por revestir un carácter milagroso. Así explica Ibn ‘Ezra en el comentario a Ex 6:3:
A causa de que el espíritu del hombre es más alto que el mundo intermedio, si el alma es sabia y conoce la obra de Dios que no es del mundo intermedio sino que se manifiestal a través del mundo intermedio, deja los deseos del mundo inferior, y se aísla para unirse a Dios Glorioso, y si hay en la configuración celeste en el momento de la concepción un mal que vendrá sobre él en un día sabido, Dios, al que se unió, dará un rodeo a las causas para liberarle de su mal. Así, si en su configuración está que será estéril, Dios le corregirá la influencia de su su horóscopo y engendrará, cuya explicación ‘El-Sadday es que triunfa de las configuraciones superiores, pero no que la configuración sea abolida; que sepa el que está unido a Dios, que le otorga un bien que no estaba en su configuración estelar.
O en el comentario a Ex 23:25:
Si hay unión con Dios en su nacimiento y, si según su horóscopo no ha de alumbrar niños, Dios, si está unida a Él, fortalecerá la fuerza de la naturaleza de sus entrañas, y reparará la debilidad de la semilla, hasta que dé a luz hijos. No es una victoria sobre la contiguración estelar, pues no fueron creados los astros para beneficiar o perjudicar el mundo inferior, sino que se mueven siempre al servicio de Dios por necesidad, y con su curso reciben los hijos del mundo inferior una cosa y su contraria por intermedio de ellos. Si guardamos la Torá no recibimos la mala influencia.
22 Para una posible influencia de los pensadores estoicos sobre Abraham ibn ‘Ezra, hay que referirse a las obras que estudian la influencia de esta corriente filosófica en el mundo musulmán y en lengua árabe, a las que posiblemente nuestro autor tuvo acceso, v. F. JADAANE, L’influence du Stoicisme sur la pensée musulmane, Beirut, 1968; o A. AMINE, “Le stoïcisine el la pensée musulmane”, Revue Thomiste, n. I, t. LIX, 1959. No obstante, la influencia real del estoicismo en Ibn ‘Ezra es algo que está por demostrar, y bien pudo ocurrir que estas ideas pasaran a nuestro autor no a través de la corriente filosófica sino con las ideas astrológicas comunes en su época, muchas de las cuales se remontan a los estoicos, como se aprecia en la obra de Ptolomeo, v. GARCÍA BLANCO, CANO LEDESMA y PÉREZ SEDEÑO, Las hipótesis de los planetas de Ptolomeo, Madrid, 1987.
Que la calidad de la influencia sea una cuestión de recepción individual de dicha influencia, acerca el texto astrológico y el texto exegético, ya que ambos contienen las mismas ideas con relación a la influencia astrológica. La separación entre ambos grupos de textos se sitúa más bien en la índole puramente astrológica de unos – los monográficos astrológicos – frente al interés de los textos exegéticos por elucidar los sentidos oscuros u ocultos del texto bíblico recurriendo a una clave astrológica, que Ibn ‘Ezra extrae del sentido de un término bíblico concreto en el pasaje en cuestión o del contexto bíblico del mismo pasaje. Si, como ha señalado Sela, ésta es la separación que hay entre el libro de texto astrológico, y el artículo de investigación, hemos de añadir que los excursos son los lugares en los que nuestro autor desarrolla hasta sus últimas consecuencias la práctica astrológica, a la vez que la legitima, al reconocerla en el texto bíblico y presuponerla para la comprensión óptima de ciertos pasajes bíblicos claves.
ME18 Zodiac byzantine stone Mosaic rug medallion
Zodiac Stone Mosaic Medallion
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El profeta Oseas y la astrología en el comentario bíblico de Abraham ibn Ezra
Josefina Rodríguez Arribas
Significance of the Equinoxes in Abraham Ibn Ezra’s Cosmology
Josefina Rodríguez Arribas
La creación del mundo supralunar según Abraham Ibn Ezra
Shlomo Sela
ancient-manuscripts-Timbuktu
Fragmentos Astrológicos de Abraham Ibn ‘Ezra en Antiguos Manuscritis en Lengua Romance
Amparo Alba
&
Carlos Sainz de la Maza
Universidad Complutense de Madrid
Este trabajo se encuadra dentro del Proyecto de investigación FF2008-01863. Patrimonio cultural Escrito de los judíos de la Península Ibérica.
Resumen
Estudiamos y editamos varios fragmentos de textos astrológicos del Abraham ibn ‘Ezra (siglo XII), conservados en un manuscrito de la Biblioteca de la Universidad de Salamanca copiado en 1521.

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El objetivo de este trabajo es dar a conocer algunos textos astrológicos de Abraham ibn ‘Ezra conservados fragmentariamente en uno de los dos manuscritos recopilatorios de su obra científica en lengua romance que se conocen.
Las recientes publicaciones de investigadores como Gad Freudental (2005), Mariano Gómez (2003), Shlomo Sela (2003, 2007, 2010) o Renate Smithuis(2006), entre otros, ponen de relieve el notable interés por la obra, tanto científica como exegética, de Abraham ibn ‘Ezra, detectable en los últimos años. El objetivo principal de estos estudios se orienta hacia la edición de manuscritos y textos hebreos, frecuentemente acompañados de una versión en inglés moderno. Algunos autores (Smithuis, 2006) han tenido en cuenta la existencia de traducciones latinas de los textos de Ibn ‘Ezra a la hora de evaluar su difusión en el occidente cristiano.
Los investigadores modernos han dedicado escasa atención a las versiones en lengua vulgar de este corpus científico. Excepcionalmente, Raphael Lévy (1927) dedicó un trabajo a la obra astrológica de Abraham ibn ‘Ezra, en el que se centraba en las versiones francesas que el judío Hagin realizó a finales del siglo XIII; el corolario de este estudio lo constituiría, años después, la publicación, junto con Francisco Cantera (Lévy – Cantera 1939), del Re’šit Ḥoḵmah (Principio de Sabiduría), la principal obra astrológica del autor, en su doble redacción medieval hebrea y francesa: Le commencement de sagesse, acabado por Hagin en 1273. Cantera y Lévy, que hacen referencia a dos manuscritos franceses de obras astrológicas de Abraham ibn ‘Ezra, sugieren que la traducción al francés pudo cumplir una función de puente hacia las definitivas y más difundidas versiones latinas de finales del siglo XIII. Además, en el mismo lugar, Cantera menciona otro manuscrito del siglo XV, de un tal Martin D’Osca, que contiene la traducción catalana del tratado Mišpĕṭe ha-Mazalot, (Libro de los juicios de los signos) y que se conserva en la Biblioteca de El Escorial. Más recientemente, David Romano (1989) y Lluis Cifuentes i Comamala (2006) han señalado su importancia a la comunidad investigadora.
Sin embargo, las menciones de traducciones castellanas de la obra científica de Ibn ‘Ezra son llamativamente escasas y se deben casi exclusivamente al investigador francés Guy Beaujouan. En el proceso de catalogación de los fondos científicos hispanomedievales, dejó constancia de la existencia de dos códices castellanos que contenían obras astrológicas de Abraham ibn ‘Ezra en Salamanca y Segovia.
El más antiguo de ellos es el manuscrito B-332 del Archivo Diocesano de Segovia, copiado «por mano de Johan de Mora [...] en la ciudad de Çamora de Quastilla» con fecha de 17 de setiembre de 1432. Contiene algunos textos astrológicos de Ibn ‘Ezra a los que acompañan el romanceamiento del Tratado de Astronomía de Raimundo Lulio, y el del Alcabicius, uno de los manuales astrológicos de mayor uso.3
3. Alcabicius es, en realidad, el nombre latinizado de ‘Abd al-Aziz al-Kabisi, un sabio de origen árabe que vivió a caballo entre Oriente Medio y España a mediados del siglo X. Su tratado de introducción a la astrología judiciaria fue traducido por Juan de Sevilla en la primera mitad del siglo XII, y jugó un papel clave en la difusión del saber astrológico oriental en la Baja Edad Media. Sobre el manuscrito, v. también on-line BETA-Philobiblon, núm. 349.
El segundo de estos manuscritos, conservado en la Biblioteca Universitaria de Salamanca, con la signatura Ms.2138, se encuadra plenamente en el florecimiento salmantino de los estudios de astrología a partir de mediados del s. XV, momento en el que se funda la cátedra de astrología de dicha Universidad. Su descripción, que basamos sobre la de Lilao – Castrillo, 2002: 500 es la siguiente:
Códice en papel a plana entera. Año 1520/1521. Letra itálica. Foliación de la época en arábigos (1-320) Faltan los fols. 166-188, 204-217, 235238; f.111bis; fol. 116 falta en la numeración; sin numerar dos hojas de menor tamaño (152x100mm) entre fols. 227-228; en blanco 245-258v269, 276-277, 299v, 320. Caja total: 210×150 mm. Caja de escritura: 150×100 mm. Encuadernación en pasta española.
Copiado en Valencia en 1521. Castellano con numerosos catalanismos. En el fol. 1 una nota indica: «está enmendado según las reglas del astrología, 24 de março 1589, Pedro Sur de Miranda». Procede del Colegio de San Bartolomé (Anaya).
Es destacable la procedencia valenciana del códice, su fecha y su vinculación al Colegio Mayor de San Bartolomé. En principio, parece un producto típico de la actividad científica ligada a la mencionada cátedra de astronomía de la Universidad de Salamanca; posee un formato mucho más manejable que el del archivo segoviano, que lo hace más apto para su uso académico.
Contiene los siguientes tratados:
— Fols. 1r-84v: Principio de sabieza de Abraham Abnazar (i.e. Abraham ibn ‘Ezra). Corresponde a la versión inicial de la obra originalmente titulada en hebreo Re’šit Ḥoḵmah.
— Fols. 85r-119v: Libro de las razones. Corresponde a la primera versión del Sefer ha-Ṭĕ‘amim de Abraham ibn ‘Ezra, compuesta en Béziers en 1148.
— Fols. 120r-165v: Libro de las natividades de Abram el españiol. Corresponde a la primera versión del Sefer ha-Moladot de Ibn ‘Ezra, igualmente redactada en Béziers en 1148.
— Fol. 189: Libro de las demandas. Corresponde a la primera versión del Sefer ha-Šĕ’elot de Abraham ibn ‘Ezra (Béziers, 1148); ocupaba los fols. 166 a 189, pero sólo sobreviven sus últimas 5 líneas en el fol.189.
— Fols. 189v-201v: Libro de las luminarias. Corresponde al Sefer ha-Me’orot de Ibn ‘Ezra, escrito en Béziers en 1148.
— Fols. 202v-203r: Libro de las elecciones. Se trata del inicio de la primera versión del Sefer ha-Mibḥarim de Abraham ibn ‘Ezra (Béziers, 1148).
— Fols. 218r-234r: Libro del mundo y conjuncciones de los ministres todos. Corresponde a la primera versión del Sefer ha-‘Olam de Abraham ibn ‘Ezra, acabada en Béziers en 1148.
— Fols. 234v y 239r: Libro de las demandas de Mexella; se conserva sólo el folio inicial y final del conocido tratado de Messahalla.
— Fols. 239v-244v: Libro de (conjunciones) de Mexella.7
7. Se trata de la muy difundida Epístola sobre los eclipses del Sol y de la Luna, las conjunciones planetarias y las revoluciones de los años, que fue también traducida al latín por Juan de Sevilla. Se ha atribuido la traducción hebrea de diversas obras de Messahalla (precisamente el Libro de las Demandas y la Epístola de los eclipses) a Abraham ibn ‘Ezra, hecho que puede estar relacionado con su inclusión en el manuscrito salmantino.
— Fols. 246r-258r, Libro de yuizio de los signos. Sin indicación de autoría. Se trata del Sefer Mišpĕṭe ha-Mazalot de Abraham ibn ‘Ezra, compuesto, probablemente, en Rouen entre 1154 y 1157. Falta aproximadamente la segunda mitad del texto, desde el fol. 259r en adelante, que enlazaría con la primera parte del texto siguiente, igualmente no conservada.
— Fols. 270r-275r: Libro de las casas, de autor incierto. El fol. 275v contiene anotaciones y siguen dos fols. más en blanco. Concluye con lo que parece ser el colofón original del volumen: «Fue acabado el presente libro en esta insigne y leal cibdad de Valencia a tres días del mes de enero del año mil y quinientos y XX al nascimiento de Jhesu Christo, verdadero Dios y hombre, que es sobre toda natura y sobre todos signos y planetas, y todos ellos hazen su mandado».
— Fols. 278r-299r: Leytura del reguimiento del cuadrante de Tholomeo, obra del judío Profaz.
— Fols. 300r-304v: Declaració de las tablas del almanach, del mismo autor.
— Fols. 304v-319r: Lectura y su reguimiento del sterlave de Tholomeo de Messahalla; el fol. 319v tiene anotaciones.
El índice del manuscrito revela la mutilación de buena parte de su contenido original, que era muy amplio en cuanto a la temática astrológica abarcada. Además de contener prácticamente todo el corpus astrológico de Abraham ibn ‘Ezra, añadía otras obras astrológicas de distintos autores prestigiosos, como los también judíos Messahalla y Profiat ibn Tibbon. Las mutilaciones se centraron en la astrología de elecciones e interrogaciones, que es la rama de esta ciencia que, junto con la astrología talismánica, más dudas podía generar en cuanto a la ortodoxia doctrinal de sus afirmaciones.
Edición de los Fragmentos Conservados del Libro de las Demandas y del Libro de las Eleciones de Abraham Ibn ‘Ezra, según el manuscrito 2138 de la Biblioteca Universitaria de Salamanca
Pantokrator Monastery (Zeyrek Camii) (1118-36) cross-in-square architecture, heröon, zodiac. Ousterhout, Robert
1. Libro de las demandas (Sefer ha-Šĕ’elot)
Biblioteca Universitaria de Salamanca, Ms. 2138, f. 189r.
[†] bien, y lo contrario de la cosa si será flaco; y ahun-que aya conpania en fechos de los enemigos a esta casa, no cale nonbrarlos, que ya hablé sobre ellos lo que basta en la casa VII.
El reclamo en el margen inferior derecho del f. 165v anunciaba: «Libro de las demandas». Se ha arrancado la obra entera, excepto este folio; la razón es que en 189v comienza el Libro de las luminarias (Sefer haMĕ’orot), que abandona la astrología de elecciones e interrogaciones y abre la sección del códice dedicada a astrología mundial.
Para contextualizar el brevísimo fragmento conservado ofrecemos los párrafos finales del Sefer ha-Šĕ’elot, según la edición crítica que prepara S. Sela; marcamos en negrita las líneas correspondientes al texto castellano.
Si alguien plantea una demanda sobre la compra de un animal, observa lo siguiente: si uno de los planetas maléficos está en la casa duodécima, esa compra no es buena, pues indica que se caerá de él y se hará daño. (…) y si resulta de esa demanda que (el influjo del planeta) es fuerte por causa del sol, de las casas o de que la fuerza está en su parte, esto es una señal completa de que es bueno, y lo contrario, si es débil. Y aunque participe de las cosas de los enemigos de esta casa, no es necesario mencionarlas, pues ya hablé de ellas lo suficiente en la casa séptima.
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2. Libro de las Elecciones (Sefer ha-Mibḥarim)
Biblioteca Universitaria de Salamanca, Ms. 2138, fol. 202v-203r.
1 (1) Libro de las Elecciones.
Antes que hable sobre las elecciones, diré I camino universal: que tiene el ánima del honbre, la soberana, fuerza <pa>ra storvar partida de las particulares, e para aniadir o para menguar sobre todo lo que muestran las planetas, enpero no tiene ella fuerça para turbar la huniversal. (2) Y semejante d’esto: si será en el nacimiento del honbre que le acaescera a él daño en el camino en el año XX a su nascimiento, no á fuerça en la elección de hallar aquel daño; enpero si sallirá de su casa en elección buena menguará del daño, y por el contrario de la cosa si sallirá en mal, que aniadirá sobre ello.
(3) Dize Doronios:14 «Guarda tú no [scogas] día sabido ni hora sabida a honbre que no sepas su nascimiento; enpero, si no sabes su nascimiento, toma a él demanda al comienço si él dan el camino; las horas escogerás a él hora».
14. Doronios: Doroteo de Sidón, astrólogo alejandrino de finales del siglo I.
(4) E veas que las eleciones son por II maneras: 2(1) la húa, si sabrás el nascimiento del honbre e el lugar de las lominarias y los ministres y los sguardes, guárda[t]e tú no escojas a él en ninguna elección la casa VIII o VI o XII, y según su querer scoge a él casa pertanesciente a él; (2) así como, si quiere ir ante señor, posa el grado lacendiente la X o lugar del Sol si no será en casa cayente; y si para mercadería, casa XI; y si para aprender, la casa VIIII o la III; y más hablaré sobre esto.
(3) E si será en aquel [fol. 203r] signo en su nascimiento I de las daniantes, guárdate que no poses el grado lacendiente en lugar del daniante.
3 (1) Y semejante desto: fue lacendiente en su nascimiento XX de Virgo, será Saturnus en comienço de la casa X en XV grados de Géminis; (2) e veas, si as menester escoger a él para andar delante señor, será el grado lacendiente de XXIIII del signo Géminis; e la razón desto: por ser lunbre del cuerpo Saturnus VIIII grados. (3) E si no podrás, será de XVI y en arriba, y no será menos.
4 (1) Dize el sabio indiano: «Si sabrás el nascimiento del honbre, que busques qui es el senoreante», así como declar[é] en el Libro de las natividades. Y todos tienpos posa aquel señoreante en lugar bueno en derecho de lo elegido que tú con él. (2) Tanbién él dize: «Si no sabrás el nascimiento del honbre, mira su natura y de su calidad, y endreça a él lo que te conbiene ha ser senoreant’él sobre él, e aquella planeta posa en buen lugar».
5 (1) E la manera segunda: que endreces la planeta en sguard [querer] del cercano como hombre que tiene dél buscando. (2) Como honbre que quiere tomar muger, escoge que sea Venus en buen lugar, en sguard del grado lacendiente; que aqueste provecha si quiere <al> que sabrás su nacimiento, o si quiera no lo sepas.
6 (1) E assí tú deves posar el lugar de la Luna en el derecho del ascendiente en buen lugar, con las planetas buenas o sus sguardes. Y guarda que non sea em conjuncción con las daniantes o en sguard abol [fol. 203v] con ellos, y no com conjuncción del Sol, y no en grado egual con el grado del daniante, que son lexos de la linia de Júpiter, e egual de fin tramontana o de fin migjorn. (2) E si será gran nescesidad de escoger en día que la Luna es con I de los daniantes o sus sguardes, assí scoge el acendiente que no sea la Luna en I de las stacas. Y si será en I de las casas cayentes, las horas no muestra sobre mal, sino sobre pavor de la ánima a solas, que no salga a fecho de hobra<s>. (3) E si podrás que a ella no sea fuerça ni señoría en el signo lacendiente, las horas es más bueno. (4) E si la Luna será con I de las planetas buenas o sus sguardes, por ventura terná ella parte en el signo lacendiente de fuerça de señoría, las horas será más bueno.
7 (1) Diz[e] Al Androzgar:28 «Si será el signo lacendiente en I de las elecciones Leo o Sagitarius o Aquarius y la Luna en lugar avol o con los planetas los daniantes, no cures della punto». (2) Y no nonbr<ó> esta razón; y según mi seso, que la razón [es]: quando será el signo lacendiente <Leo>, será casa de la Luna XII; e veos, <no> curaremos de endreçar quí es diputado sobre los enemigos. (3) Y tanbién, si será el signo subiente Sagitarius, será casa de la Luna VIII a él, que es casa de las ansias. Y tanbién, si será signo el subiente Aquarius, será casa de la Luna VI a él, que es casa de las dolencias.
28. Al Androzgar: se trata de Andarzaghar ibn Sādān Farruh, o Zadanfarrukh Al-Andarzaghar, de época postsasánida, autor del Kitāb al-mawālīd (Libro de los nacimientos), obra que recoge la tradición astrológica persa y que Ibn ‘Ezra cita con frecuencia en sus tratados científicos; usualmente se refiere a él como «Andruzagar ben Sadi Faruk, el Judío». No ha sido posible identificar la cita.
8 (1) Y todos los sabios nonbrados, y tanbién los sabios [fol. 204r] [indianos], [†].
Sefer ha-Mibḥarim 1
1 (1) Antes de hablar sobre las elecciones diré una regla general, y es que el alma superior del hombre tiene la capacidad de anular en parte las [influencias], particulares, y de aumentar o disminuir todo lo que muestran los planetas, pero no puede anular la [influencia] universal. (2) Del mismo modo, si se ve en el nacimiento del hombre que le ocurrirá un daño grande cuando vaya a cumplir los 20 años, al hacer la elección no se puede anular ese daño, aunque, si saliera de su casa en elección buena, disminuiría [el efecto de] ese daño; y por el contrario, si saliera en mala, aumentaría. (3) Por eso dijo Doronius: Guárdate de elegir día y hora conocidos para un hombre del que no sepas su [fecha de] nacimiento. Si no sabes su [fecha de] nacimiento, hazle una pregunta primero; si te da la pista, entonces, escógele la hora. (4) He aquí que las elecciones se hacen de dos maneras.
2 (1) Una manera: Si sabes el nacimiento del hombre y el lugar de las luminarias y de los planetas y los aspectos, guárdate de hacer ninguna elección de la casa octava, o sexta o duodécima, y según su deseo, elígele la casa que le convenga. (2) Así, si quisiera ir a ver a su señor, pon el grado ascendente la casa décima o el lugar del Sol, si la casa no estuviera en el decaso; y si fuera para comerciar, la casa undécima; y si fuera para estudiar, la casa novena o tercera. Hablaré más adelante de esto.
3 (1) Del mismo modo, si el ascendente en su nacimiento es veinte [grados] de Virgo, Saturno estará al comienzo de la casa décima, a quince grados de Géminis. (2) Si necesitas escogerle para que vaya a ver a su señor, [procura] que sea el grado ascendente de veinticuatro [grados] del signo de Géminis, y la razón de esto es que la luz del cuerpo de Saturno está en nueve grados. (3) Y si no puedes, que sea de dieciséis [grados] o más, nunca menos.
4 (1) Dijo el sabio indio: Si sabes [la fecha] del nacimiento del hombre, busca quién es el regente, como expliqué en el Sefer ha-Moladot, y pon siempre ese regente en lugar bueno según la elección que hayas hecho. (2) También dijo: Si no sabes [la fecha] del nacimiento del hombre, observa su naturaleza y su carácter, y rectifica el regente que le convenga y pon ese planeta en lugar bueno.
5 (1) La otra manera es que dispongas el lugar del planeta de acuerdo con los deseos del demandante. (2) Así, si el hombre quiere tomar mujer, elige que Venus esté en buen lugar con respecto al grado ascendente, pues esto es bueno, ya se sepa la fecha del nacimiento o no.
6 (1) Y así, debes colocar el lugar de la Luna frente al ascendente en un lugar bueno con los planetas buenos o en sus aspectos. Y ten cuidado de que no esté en conjunción con los [planetas] maléficos, o en mala posición con respecto a ellos, ni en conjunción con el Sol, ni en el mismo grado que el grado del maléfico, que está lejos de la línea de Júpiter y a la misma distancia del extremo norte y del extremo sur. (2) Y si hubiera una gran necesidad de elegir el día en que la Luna está con uno de los [planetas] maléficos o en sus aspectos, entonces elige el ascendente de manera que la Luna no esté en una de sus estacas; y si estuviera en una de las casas cayentes, entonces no mostrará males, sino solo un temor anímico, que no se traduce en hechos. (3) Y si puedes evitar que [la Luna] tenga fuerza y poderío en el signo ascendente, entonces, mejor todavía. (4) Y si la Luna está con uno de los planetas benéficos o en sus aspectos, quizás tenga en el signo ascendente parte de fuerza de señorío; entonces, todavía es mejor.
7 (1) Dijo Al Androzgar: «Si el signo ascendente es en una de las elecciones Leo o Sagitario o Acuario y la Luna [está] en lugar malo o con planetas maléficos, no te preocupes por ella en absoluto». (2) No menciona la razón de esto; en mi opinión la razón es que si el signo ascendente es Leo, la Luna estará en la casa duodécima, y no nos preocuparemos de disponer quién es regente de los enemigos. (3) Y así, si el signo ascendente es Sagitario, estará para él la Luna en la casa octava, que es la casa de las preocupaciones; y así, si el signo ascendente es Acuario, la Luna estará en la casa sexta, que es la casa de las enfermedades.
8 (1) Y todos los sabios mencionados, también los sabios de la India [...]
A modo de apéndice incluimos el texto que aparece en los fols. 201v – 202r de SA al final del Libro de las Luminarias (Sefer ha-Mĕ’orot), como si se tratara de un segundo cierre de la obra. Consiste, en realidad, en un resumen de alguno de los aspectos más relevantes de la cosmología astrológica: planetas, signos y casas zodiacales, conjunciones planetárias mayores y trígonos planetarios, todo ello presentado como un sistema subordinado al Creador del mundo y destinado a mostrar su majestad y magnificencia.
En la experta opinión de Shlomo Sela «este fragmento no es de Ibn ‘Ezra, por lo menos si nos basamos en lo que sabemos de su obra hasta este momento. Hay un punto de contacto con Ibn ‘Ezra, y es llamar ministres a los planetas (mĕšartim en hebreo), (si es que el autor efectivamente se refiere a los planetas en el parágrafo inicial). La parte astrológica es extraña, y podría ser quizá la introducción a algún libro astrológico».
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3. ¿Libro de las Luminarias?
Biblioteca Universitaria de Salamanca, Ms. 2138, f. 201v-202r.
Alçad al cielo buestros ojos y mirad quién crió aquestos: el que saca por cuenta su hueste, a todos por nombres llama de moltitud de fuerça y fuerte de virtud, nenguno no le fallesce (Is 40,26), y es Sancto contra cuento a las strellas; a todas nombres llama. Sea bendicho el nombre de nuestro Dios, criador de los ministres; y que sus ministres todos ellos stán en la alteza del siglo y hazen huir en honor de nuestro Dios voz en palavras de Dios bivo y rey del sieglo.
Son ministrantes a VII días del principio del mundo: Saturnus, Júpiter, Mars, Sol, Venus, Mercurius, Luna. Los que andan en XII casas: Arias, Taurus, Géminis, Cáncer, Leo, Virgo, Libra, Scurpius, Sagitarius, Capricornius, Acuarius, Picis. Y por su dicho, el bien y lo mejor en toda hora y todo punto, y todo accidente y toda llaga, y todo pleito y todo encoentro, y todo delito y toda honor, y hora de batalla y hora de paz. Y II los subiranos, <Júpiter y> Saturnus, se ajuntan de XX a XX años en I parte conjunción, y así es sos juizios hasta que cunplan las XII casas, a XII conjunciones en cada huo. [Los trígonos], que son: Arias, Leo, Sagitarius, al huego; Saturnus, Virgo, Carpricornius, a la tierra; Géminis, Libra, Acuarius, al biento o aire; Cáncer, Scurpius, Picis, a la agua. Y después tornan a su comienço al cabo del signo de Arias hasta su atemar con los otros V; así serán sus obras con la ayuda de Dios todos los días.

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Glosario
ábol, ávol: «vil», del catalán u occitano âvol. Cf. CORDE «Avié y un mal omne, avol e mal lenguado, desleal e sobervio, vil e desmesurado»; Anónimo, Libro de Alexandre (1240-1250). Se conserva únicamente en catalán después del siglo XIII; sin embargo, cf. avoleza, aún en Alonso de Cartagena, muerto en 1456.
aniadir: «añadir». Cf. CORDE: «E olio de olivas de Españya una libra. E anyadir ý has un sistern de vinagre [...]»; Ferrer Sayol, Libro de Palladio, BNM Ms. 10211 (1380-1385).
acendiente, ascendiente: «signo ascendente». Cf. CORDE: «E conuiene que a la ora de la salida non sea el ascendent Tauro ni Gémini ni Escorpio ni Capricornio, porque la caça se destorua por estos ascendentes»; Abraham de Toledo, Moamín. Libro de los animales que cazan (1250).
atemar: «acabar, concluir». Cf. Sem Tob, Proverbios morales (ca. 1350): «Tristeza yo no siento que más me faz quemar/ que plazer que so cierto que s’ha de atemar».
caler: «ser necesario». Probable catalanismo, dado que es voz en retroceso desde finales de la Edad Media. Cf. CORDE: «No cale preguntar el plazer que de su vista ellos ovieron»; Juan de Molina, Libro del esforzado caballero Arderique (1517).
casa: «casa astrológica». Cf. CORDE: «quando fuere [...] en buen logar de las XII casas, e en buen catamiento del Sol, e se allega al sennor de la VII casa»; Abraham de Toledo, Moamín. Libro de los animales que cazan (1250).
cayente: «lugar en el que la influencia del planeta es menor». Cf. CORDE, «Mas si fuere el sennor del ascendente cayente, e non llegando a algún planeta en ángulo [...]»; Anónimo, Libro conplido en los judizios de las estrellas (1254-1260).
cuento: «cantidad». Cf. CORDE: «la primera, que cuando el cuento non llega a çiento, de que podamos sacar diez, e fuere más de sessenta [...]»; Enrique de Villena, Tratado de Astrología (1428).
daniante: «planeta dañino, maléfico». Cf. CORDE: «que sea medianera o aprouechante o dañante segunt su pensamiento»; Pedro de Toledo, Guia de los Perplejos de Maimónides. BNM ms. 10289 (1419 -1432).
diputado: «encargado, habilitado»; Cf. CORDE: «Lonja llama el español a algún cierto lugar diputado para passear, y dize también lonja de tozino [...]»; Juan de Valdés, Diálogo de la lengua (1535-1536).
e veas: «he aquí que». Calca el hebreo hinneh.
en derecho: «enfrente». Cf. CORDE: «son los que estan empar del cerco del eguador del dia. et enderecho del»; Maestro Bernaldo, Libro de la açafeha (1277).
endreçar: «rectificar». Cf. CORDE: «allanélo a todos aquellos que quisieren obrar en la obra de la astrologia & endrecé los mouimientos de las planetas. & sus logares que an en el zodiacho»; Alfonso X, Cánones de Albateni (1276-1277).
húa, húo: «una». Es voz que no hemos encontrado documentada.
lacendiente, véase ascendiente.
las horas: «entonces», catalanismo. Cf. CORDE: «e quando ella ha todo esto feyto [...] se torna enta el sol [...] e las horas ha primera ment comen[ç]ado a descender dela otra part [...]»; Anónimo, Libro del Tesoro. Girona, Catedral Ms. 20a5 (1400 -1425).
lominarias: «luminarias», i. e., el Sol y la Luna. Cf. CORDE: «dize Tolomeo que el significador es la planeta que a mayor poder en el grado del ascendente que es dicho almubtez & las dos luminarias & la coniunction & la opposicion»; Anónimo, Judizios de las estrellas (1254 -1260).
migjorn: «mediodía, sur». Catalanismo. Cf. CORDE: «envía a cercar por las yslas que son a migiorn por tal que pudies saber quáles hi habitan»; Fernández de Heredia, Juan, Libro de Marco Polo (1396).
ministrantes: «servidores (de Dios)». Cf. CORDE: «por los angeles ministrantes ante el sennor benedito»; Anónimo, Fueros de Aragón. BNM 458 (1247).
ministres: «planetas», vistos en la astrología de Ibn ‘Ezra como asistentes de Dios; calca el hebreo mešaretim «servidores».
pertanesciente: «correspondiente». Cf. CORDE: «sera adios & heredamiento consagrado & al drecho pertanesce de los sacerdotes si el canpo…»; Anónimo,
Biblia. Escorial I.j.8 (1300).
posar: «colocar, fijar». Cf. CORDE: «tomaras una golondrina & atal las alas com filo de seda uermeia que non pueda uolar & posa la en tierra atu parte derecha» Alfonso X, Picatrix. Roma, Vaticana, Reg. Lat. 1283 (1256).
sallirá: «saldrá». Cf. CORDE: «en el fuego los quemaras que de ally sallira fuego a la casa de Israhel» Anónimo, Biblia romanceada. Real Academia de la Historia Ms. 87 (ca 1400).
scogas: «escojas». Cf. CORDE: «algund onbre que escoga en dos cosas que le manda la vna qualquier dellas que quisiere»; Anónimo, Siete Partidas de Alfonso X. BNM I 766 (1491).
senoreante, señoreante, senoreant: «regente?». Cf. CORDE: «muchedumbre de sangre señoreante dentro en las venas, la qual fiebre [...]»; Anónimo, Traducción del Libro de las pronósticas de Gordonio (1495).
sguardes: «aspectos astrológicos»; lit. «miradas», del catalán esguardar, «mirar» Cf. CORDE: «puesto que Emilia de amor non sintiese los esguardes [...]»; Anónimo, Traducción de la Teseida de Boccaccio (ca. 1450).
siglo: «el mundo». Cf. CORDE: «si se sale de la religión y se torna al siglo, le llaman apóstata»; Pedro Ciruelo, Reprobación de las supersticiones y hechicerías (1538).
stacas: «estacas astrológicas». Cf. CORDE: «O si accaecyere el uno de los acendentes en las estaquas & el otro en los iazientes»; Alfonso X, Libro de las Cruces (1259).
tramontana: «norte». Cf. CORDE: «los dos dellos, a los lados del viento tramontana o septentrión, que diximos salir del polo [...]»; Pedro Mejía, Silva de varia lección (1540 – ca. 1550).
La astrología (y la epiastrología) en la universidad
Picture of Pisces sign and Hebrew name on the Mosaic Zodiac Floor at Tzippori (Zippori), in the North of Israel
Bibliografía
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Shlomo Sela, Abraham Ibn Ezra, “The book of the World”, A parallel Hebrew-English Critical Edition of the two versions of the text Abraham Ibn Ezra’s Astrological Writings
Lola Ferre
Universidad de Granada
Nos encontramos con un nuevo trabajo de Shlomo Sela sobre la obra astrológica de Abraham ibn Ezra, que el autor aborda fundamentalmente desde la perspectiva de sus obras de astrología pero teniendo en cuenta esa otra fuente que son los comentários exegéticos en los que Abraham ibn Ezra incorpora muchos de sus conocimientos sobre las estrellas y su influencia.
El cuerpo de esta publicación lo constituye el Sefer ha ˁOlam (The book of the world) a cuya edición y traducción se han añadido cuatro trabajos relacionados con la obra principal y de los que Ibn Ezra es autor o probable traductor.
Comienza la obra con una Introduction (pp.1-50) en la que Shlomo Sela nos describe la obra en sus dos versiones (ˁOlam I y ˁOlam II), el contexto histórico en el que se sitúa y las influencias de persas, griegos e indios en el desarrollo de esta rama de la astrología árabe, llamada la astrología del mundo, que persigue la interpretación y pronóstico tanto del tiempo climatológico como de cuestiones políticas, religiosas o históricas. Junto a los orígenes y las fuentes tenemos un estudio de las repercusiones entre los judíos y los cristianos. Esta obra se tradujo del hebreo al latín, fenómeno poco frecuente en obras de otra naturaleza como textos médicos o filosóficos escritos originariamente en hebreo pero que ocurre con otras obras sobre las estrellas escritas en hebreo.
Del libro Sefer ha ˁOlam hay dos redacciones diferentes no debidas a los copistas sino a la mano del propio Abraham ibn Ezra. El fenómeno de la doble redacción parece ser una práctica habitual en este autor que hizo dos versiones de la mayoría de sus comentarios exegéticos así como de sus trabajos científicos. Esta doble escritura, que no deja de ser un fenómeno atípico en relación a otros autores de la época, lo explica su autor Shlomoh Sela por su condición de autor nómada que vive de su pluma y no duda en reescribir a demanda de un nuevo patrón ya que las obras le eran reclamadas por gozar de cierta popularidad. El nombre de los tratados varía a lo largo de su amplia difusión en copias, a la que hay que añadir la difusión a través de los supercomentarios que se hicieron a sus obras y que parafrasean este libro en cualquiera de sus versiones.
Las copias encontradas de sus obras resultan tardías tanto las primeras que pertenecen a más de dos siglos después de la muerte del autor, como las últimas del s. XIX que revelan una vigencia de la obra más allá de lo que hubiera podido esperarse. A juzgar por las fechas de los manuscritos seleccionadas para la edición, siete de cada versión, la obra circuló sobre todo en el siglo XV.
La edición y traducción de ambos textos en paralelo y las notas a cada una de las versiones constituyen las partes una a cuatro del libro (pp. 51-232). Como no experta en la materia astrológica tengo que agradecer una traducción que hace el texto accesible y la publicación en paralelo que te permite seguir el texto hebreo con facilidad. Las notas me parecen muy ilustrativas; incluyen tanto referencias a los autores y obras citadas en el texto como a los mecanismos de creación de un lenguaje científico en hebreo, cuestión que había interesado a Shlomo Sela anteriormente en su obra Abraham ibn Ezra and the Rise of Medieval Hebrew Science, Part Two: The Creation of a New Hebrew Scientific Vocabulary, Brill, Leiden-Boston, 2003.
La obra se refiere a la influencia de las estrellas y los planetas en diversas cuestiones que afectan al mundo. Sirvan de muestra estos dos párrafos. El primero se refiere al efecto de los planetas sobre fenómenos objetivos como la enfermedad, las plagas o la emigración así como a estados de ánimo tales como la tranquilidad o el placer. El segundo alude a la influencia en el clima.
Saturn portends diseases, baseless hatred, disputes, the destruction of places and the sinking of ships. Jupiter portends peace, abundant grain, tranquility and security. Mars ‘portends’ wars, plagues and migration from one place to another. Venus indicates that pleasure and delight will increase in the world, particularly (when Venus is) in any place over which it has lordship or when Venus is in a sign that is ‘also’ the sing of the city.
The Indian scientists also said: if you want to know about rain, observe the places of the conjuction and the opposition of the luminaries each month and ‘determine’ which ‘planet’ is the lord of the sign of the ascendant. Saturn portends thick cloud and darkness. Jupiter ‘portends’ clear air and wind.
Algunas de las cuestiones desconocidas para el no especialista en la materia se responden con la lectura de las obras y he encontrado particularmente bien seleccionados para este propósito los textos relacionados que se corresponden a la Parte cinco (pp.233-292). Así, para establecer la diferencia entre astrología y astronomía para un autor medieval, en la Parte cinco, ocupada con el Sefer ha-Moladot, encuentro este inicio:
Abraham the Spaniard said: Anyone who is versed in the science of the judgments of the zodacial signs (hokmat mispatey hamazalot) but is not acquainted with the higher science (hokmah ˁalyionah) will sometimes make erroneous ‘astrological’ judgments (Introduction to the Sefer ha-Moladot, pp.282-3).
Shlomo Sela precisa en su notas al texto que mientras la astrología judiciaria (hokmat mispatey ha-mazalot) hace referencia exclusiva a la astrología, la expresión muy frecuente de hokmat ha-mazalot aludiría también a la astronomía, matemáticas y regulación del calendario. La expresión hokmah ˁalionah se refiere a la ciencia teorética frente a la práctica y experimental.
¿Cuál es el grado de aceptación de la astrología dentro del judaísmo? Abraham Ibn Ezra escribe en su comentario a Éxodo:
Know that all plants and everything that lives on earth, all birds domesticated and wild quadrupeds, and other animals and all human beings, depend on the celestial body because the species depend on the forty eight constellations of the orb. This is the meaning “which the Lord thy God has allotted unto all the peoples under the wholes heaven” (Deut. 4:19) (A fragment of the Long Commentary on Ex.33:21, p.272-3).
No todos los autores coincidían con este punto de vista, siendo Maimónides el más famoso enemigo de la astronomía judiciaria, hokmat mispatey ha-mazalot, (vid. Mosheh ben Maimon. Carta sobre el Mesías (a la comunidad del Yemen) – Carta sobre astrología (a la comunidad de Montpellier). (Notas bibliográficas, introducción, traducción y estudio por Judit Targarona Borrás, Barcelona: Riopiedras, 1987).
Siguen los Apéndices: (a) la lista de manuscritos, (b) las referencias a esta obra que hace el propio Abraham ibn Ezra en el resto de su literatura (lo cual nos hace pensar en lo interesante que serían las referencias a esta obra en otros autores, un trabajo hoy por hoy difícil de construir en la medida en que quedan muchos textos por editar), (c y d) las relaciones entre ambos textos, ˁOlam I y ˁOlam II a través de unas concordancias, (e) los paralelismo entre éstas y el Epitome totius astrologiae (1142), (f) los signos zodiacales de las ciudades, (g) los signos zodiacales y planetas asignados a las tierras y reinos, y (h) autores citados en las dos versiones.
Acaba el libro con una bibliografía muy completa dividida en las obras de Abraham Ibn Ezra, las fuentes primarias y los estudios, un glosario de términos técnicos y un índice que incluye temas, referencias a autores y obras.
Confío en haber transmitido en esta descripción de la obra mi impresión de hallarnos antes unos textos que son interesantes para el estudio de la astrología medieval pero también para el estudio de la mentalidad y visión del mundo de los judíos medievales, de la aportación de los judíos andalusíes a la cultura europea y de un fenómeno linguístico apasionante como es la expresión científica en una lengua cuyo uso hasta entonces se limitaba a textos religiosos, legales y literarios.
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Qabalah
Jewish Astrology in the Talmud
James H. Charlesworth
The Astrological-Astronomical Encyclopedia in MS Paris 1058
Shlomo Sela
Astrology in the Ancient Near East and Judea
Jewish views on astrology
marcadágua
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